<p>Entre las 900 personas que este sábado abarrotaron el Teatro Palacio de la Audiencia de Soria para asistir <a href=»https://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-castilla-y-leon/2026/03/07/69abf8bfe4d4d8fb178b4590.html»>al mitin</a> del <a href=»https://www.elmundo.es/e/ps/psoe-partido-socialista-obrero-espanol.html»>PSOE </a>en el ecuador de la campaña electoral de <strong>Castilla y León</strong> se contabilizaban varios niños y jóvenes que aún no habían nacido en 2003. Dada tal circunstancia generacional, resulta más que probable que la mayoría de ellos no entendiera la alusión de <strong>Pedro Sánchez</strong> al <i>Trío de las Azores</i>, la expresión acuñada para referirse de forma despectiva a los entonces máximos mandatarios de EEUU (<strong>George Bush</strong>), Reino Unido (<strong>Tony Blair</strong>) y España (<strong>José María Aznar</strong>) y la cumbre que mantuvieron en las citadas islas portuguesas para dar un ultimátum a Irak por su presunta posesión de armas de destrucción masiva.</p>
Acusa al PP y a Vox de ser «hipócritas» recriminándoles que «es muy fácil ser belicoso a costa del bolsillo de los demás»
Entre las 900 personas que este sábado abarrotaron el Teatro Palacio de la Audiencia de Soria para asistir al mitin del PSOE en el ecuador de la campaña electoral de Castilla y León se contabilizaban varios niños y jóvenes que aún no habían nacido en 2003. Dada tal circunstancia generacional, resulta más que probable que la mayoría de ellos no entendiera la alusión de Pedro Sánchez al Trío de las Azores, la expresión acuñada para referirse de forma despectiva a los entonces máximos mandatarios de EEUU (George Bush), Reino Unido (Tony Blair) y España (José María Aznar) y la cumbre que mantuvieron en las citadas islas portuguesas para dar un ultimátum a Irak por su presunta posesión de armas de destrucción masiva.
El presidente del Gobierno recurrió a esa icónica imagen de hace 23 años para defender su propia oposición ahora a la Administración de Donald Trump al prohibirle el uso de las bases militares de Rota y Morón para atacar a Irán. Lo hizo ante un auditorio entregado a la causa del «no a la guerra« -coreado en múltiples ocasiones en el transcurso del acto y proyectado en la pantalla gigante situada sobre el escenario-, al que trasladó el mensaje de que aquellos que tomaron la decisión de que España participara en un conflicto bélico «en contra de la opinión pública», en alusión al PP, «no han aprendido nada y se equivocan en todo».
«Llegan ahora incluso a decir, como hicieron en 2003 , ‘no, claro, si no estás a favor de la guerra de Irán estás a favor del régimen de Irán’. No, esa no es la disyuntiva», argumentó Sánchez durante su intervención en Soria, en la que el contexto internacional ocupó más de la mitad del tiempo. «En 2003 la gente no apoyaba al régimen de Sadam Huseín y no por eso apoyamos la guerra ilegal de Irak planteada por el Trío de las Azores. En este momento ocurre lo mismo. Nosotros por supuesto que rechazamos el régimen de Irán, que reprime a su sociedad, particularmente a las mujeres y a las niñas, pero no por eso vamos a responder a una ilegalidad con más ilegalidad, porque la violencia traerá más violencia», agregó.
En el PSOE reconocen que el discurso del «no a la guerra» contribuye a movilizar a sus bases y, de hecho, los trackings internos para pulsar la intención de voto de los comicios autonómicos de Castilla y León del 15 de marzo han detectado en los últimos días una tendencia al alza que atribuyen a esta nueva edición del eslogan popularizado en 2003. Para los que dentro del partido han empezado a atisbar ahí la posibilidad de que ésta sea la «ventana de oportunidad» que se necesita para poder adelantar las generales, como está pidiendo en público el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, junto a otros cargos de distinto nivel que también lo trasladan en privado, el propio líder nacional del partido se encargó de cortar de raíz este sábado las especulaciones.
«Que tengan paciencia, que lo llevan muy mal, pero las elecciones serán en 2027 y en 2027 les volveremos a ganar», afirmó Sánchez en una advertencia dirigida teóricamente a su oposición en el Congreso, pero con la que en sus propias filas pueden darse también por enterados. «Lo insólito no es que crezca la ultraderecha, desgraciadamente está creciendo en todo el mundo. Lo insólito es que haya un Gobierno de coalición progresista en España que les para los pies. Por supuesto, eso no cae del cielo, eso es gracias a la movilización de españoles y españoles que en 2023 dijeron no a la ultraderecha y no al PP», apostilló.
Con el ariete electoral de la escalada bélica en Irán, el presidente acusó a los partidos de Alberto Núñez Feijóo y de Santiago Abascal de «confundir soberanía nacional con servilismo» y de «practicar el noismo», por oponerse a todo lo que él propone aunque vaya «en contra de los intereses de España, de estar en la defensa del derecho internacional, de la paz y del no a la guerra». También sacó pecho de haber abanderado el reconocimiento del estado de Palestina, equiparándolo con su posicionamiento firme ahora ante Trump, frente a la postura más tibia de la Unión Europea, y señaló que en su Ejecutivo no está solos, sino que son «los primeros» en dar un paso al frente que en este caso ya han secundado otros países como Italia, Francia y Reino Unido.
«Viendo cuál ha sido el eco de la posición que ha mantenido el Gobierno de España yo creo que podemos decir alto y claro que es un orgullo ser español por defender lo que defendemos ante la barbarie y ante la guerra», llegó a afirmar Sánchez en la capital de provincia más periférica de Castilla y León, mientras la pantalla a su espalda proyectaba una gran bandera rojigualda y los asistentes de levantaban a aplaudir entusiasmados. «Un país que defiende siempre los derechos humanos, como es el caso de España, se gana el respeto de todo el mundo», recalcó autosituándose una vez más a sí mismo «en el lado correcto de la historia».
En contraposición, apuntó que al PP y a Vox «se les llena la boca de defender el campo», pero que ni Feijóo va a pagar el incremento de la factura de la calefacción en los hogares de la provincia en la que se ha celebrado en Soria ni Abascal la subida del precio del combustible de los tractores en León, en Zamora o en Palencia, pero que «ambos apoyan» la intervención armada de EEUU. «Es muy fácil ser belicoso a costa del bolsillo de los demás. Son unos hipócritas», remató.
Además, Sánchez destacó que «la gran transformación que ha vivido España durante estos últimos 50 años ha sido la revolución silenciosa del feminismo y de las mujeres en nuestro país» y aprovechó para alentar que en las manifestaciones de este domingo por el Día Internacional de las Mujeres se reivindique también el «no a la guerra«: «A las puertas del 8-M quiero deciros que hay muchos hombres que estamos con vosotras y que también nos consideramos feministas. La causa feminista no va en contra de nadie, va a favor, de nuevo, de los derechos humanos».
El contexto bélico acabó opacando ayer el acto del candidato socialista en Castilla y León, Carlos Martínez, que jugaba este partido en casa ya que es alcalde de Soria desde hace 19 años, en los que ha cosechado cuatro mayorías absolutas encadenadas. No obstante, tampoco eludió la oportunidad de agradecer públicamente a Sánchez su posicionamiento anti Trump frente a «los que aplauden al matón del patio del colegio», que es como definió al presidente de EEUU sin nombrarlo por su nombre.
«La paz no se consigue con sumisión, sino a base de valientes. Gritando no a la guerra es un sí a la paz frente a los poderosos que nos quieren amedrentar y arrodillar. ¡No lo vamos a consentir!», recalcó. Además, dijo que le da «vergüenza» que se le pregunte si esta reivindicación se debe a «cálculos electorales» porque su partido siempre ha defendido «lo mismo», ya sea en Ucrania, Gaza, Cisjordania y ahora ante «una nueva humillación para quedarse con los recursos naturales de Irán, como ocurrió con Venezuela».
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