Rafa Jódar conquista su primer título ATP a los 19 años: «No me quiero comparar con nadie»

<p>Hace justo un año era el 1.771 del mundo; apenas existía en el tenis profesional. Este domingo ha levantado su primer título ATP y se ha colocado a las puertas del Top 50 del ranking. <strong>Rafa Jódar</strong> aterrizó el lunes en el ATP 250 de Marrakech sin haber disputado ni un solo partido en la élite sobre tierra batida y se fue con el trofeo bajo el brazo. En la final ganó al argentino <strong>Marco Trungelliti </strong>por 6-3 y 6-2 en una hora y ocho minutos. Primera experiencia. Primer éxito. Ya es algo más que esperanza para el futuro del tenis español.</p>

Seguir leyendo

 Alza el título en el ATP 250 de Marrakech y se convierte en el sexto español de la Era Open en ganar un torneo del circuito antes de los 20 años  

Hace justo un año era el 1.771 del mundo; apenas existía en el tenis profesional. Este domingo ha levantado su primer título ATP y se ha colocado a las puertas del Top 50 del ranking. Rafa Jódar aterrizó el lunes en el ATP 250 de Marrakech sin haber disputado ni un solo partido en la élite sobre tierra batida y se fue con el trofeo bajo el brazo. En la final ganó al argentino Marco Trungelliti por 6-3 y 6-2 en una hora y ocho minutos. Primera experiencia. Primer éxito. Ya es algo más que esperanza para el futuro del tenis español.

«Sabía que estaba haciendo las cosas bien, que estaba trabajando muy bien», comenta el madrileño en conversación telefónica con varios medios, entre ellos EL MUNDO. No hay euforia en su hablar. Tampoco urgencia. En él hay algo más raro en un chaval de 19 años: calma. Mucha calma. «Los resultados no dependen solo de mí. Hay factores que no puedes controlar. Las cosas han dado sus frutos».

Le preguntan si la presión de jugar su primera final le afectó. Sonríe. «Soy muy joven, me quedan muchos partidos para mejorar, tengo mucho margen», cuenta y luego admite algo de nervios. «A medida que se desarrollaba el partido me he sentido mejor».

Jódar es el décimo jugador en activo de la historia en ganar un título ATP antes de los 20 años. El sexto español de la Era Open en lograrlo, en una lista que incluye a Nadal, Alcaraz, Moyá, Ferrero y Robredo. Pero no se deja llevar por esa lista de nombres. «Yo sigo mi camino. No me tengo que comparar con nadie. Es lo que yo hago, seguir a lo mío», cuenta quien sabe que va a vivir en una comparación continua.

Junto a Dani Mérida, coetáneo que este domingo jugó su primera final ATP en Bucarest -perdió ante el argentino Mariano Navone por 6-2, 4-6 y 7-5- o Martín Landaluce forma una generación con talento y un techo tan alto, tan alto que da vértigo. Jódar no se asusta. «Cada uno tiene que seguir su camino. Me da motivación que haya muchos jugadores buenos en el circuito como Carlos que te planteen dificultades durante los partidos», cuenta Jódar que siempre esquiva aquello de nombrar a un ídolo, sea quien sea, para que no le igualen: «Los consejos que me da Rafa o Carlos en los torneos que estamos juntos siempre los tomo muy bien».

Campeón del US Open junior de 2024, después de pasar un año en Estados Unidos, en la Universidad de Virginia, Jódar se hizo profesional en diciembre, es decir, apenas lleva tres meses en el circuito. En ese tiempo ganó su primer partido en un Grand Slam —en el Open de Australia—, llegó a tercera ronda en el Masters 1000 de Miami y este lunes amanecerá como número 57 del mundo. Por delante, sólo tiene tres compatriotas: Alcaraz, Davidovich y Munar. «He ido torneo a torneo», explica. «Siempre pienso que quiero más, que quiero ser mejor jugador, que quiero mejorar cada día que entreno. Ponerse un objetivo nunca es bueno. No es bueno ponerse esa presión».

«Cuando era muy pequeño me gustaba jugar a todos los deportes. Al final pensé que en el tenis podía pasármelo muy bien», recuerda sobre sus tiempos entrenando en el garaje de sus padres en Leganés, que siempre mantiene la diversión como máxima: «El tenis no es un trabajo para mí. Siempre que juego es para divertirme. Eso es lo que he hecho esta semana».

Por ahora viaja con su padre. Sin entrenador del circuito -le ayudan los técnicos de la Universidad de Virginia-, sin equipo técnico ampliado. «Lo que llevo de temporada está funcionando muy bien. Estoy muy a gusto en el ambiente en el que estoy». La temporada es larga, dice. Ya habrá tiempo. Mientras tanto, sigue. Torneo a torneo. Día a día. Sin compararse con nadie.

 Deportes

Noticias Similares