¿Qué es el ‘phubbing’? El hábito de mirar el móvil que puede dañar la relación de pareja

A medida que crecen nuestras huellas digitales, las parejas se plantean cada vez más dudas sobre la privacidad en internet y sus hábitos tecnológicos. A medida que crecen nuestras huellas digitales, las parejas se plantean cada vez más dudas sobre la privacidad en internet y sus hábitos tecnológicos.  

«Phubbing». La mayoría de nosotros utiliza una variedad de aplicaciones, plataformas de redes sociales y herramientas de planificación a medida que nuestra vida se vuelve cada vez más digital.

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Sin embargo, en el caso de las parejas esto puede generar dinámicas y preguntas interesantes. Una de las personas puede disfrutar de estar siempre conectada y publicar con frecuencia en redes sociales, mientras que la otra quizá prefiera un estilo de vida más tranquilo y reservado.

Por tanto, la forma en que abordáis la tecnología y la privacidad digital como pareja puede ser muy distinta de cómo la gestionáis cada uno por separado.

El «phubbing» va en aumento

No es de extrañar que la tecnología pueda tener un impacto tanto positivo como negativo en la relación.

Ignorar a la pareja por mirar el móvil, conocido como «phubbing», y otro patrón relacionado llamado «technoference» son cada vez más habituales.

Mientras que «phubbing» alude a ignorar o hacer un desaire a la pareja en favor del teléfono móvil, «technoference» se refiere a cualquier interrupción de las actividades en pareja causada por la tecnología, como llamadas, mensajes o notificaciones constantes.

Según un estudio de 2025 publicado en la revista ‘Human Behavior and Emerging Technologies’, las personas encuestadas utilizaron su teléfono móvil durante el 27% del tiempo que pasaban con su pareja, de media.

En torno al 86% de los participantes también usaba el móvil a diario cuando estaba con su pareja.

El estudio se basó en datos objetivos de seguimiento del uso del teléfono y no en declaraciones de los propios usuarios, que pueden ser menos precisas.

La investigación concluyó que el uso del móvil en presencia de la pareja se asociaba con una menor satisfacción en la relación y en la crianza conjunta, además de más síntomas depresivos y una menor satisfacción vital. Los efectos eran más acusados en las mujeres.

Por otro lado, la tecnología también puede beneficiar la relación al facilitar el contacto, organizar fechas y actividades importantes o compartir una serie favorita.

Sin embargo, cuando se trata de privacidad digital las cosas pueden complicarse. Las parejas actuales tienen que afrontar situaciones que no existían para generaciones anteriores.

Según el portal de relaciones Love Respect, las parejas pueden necesitar hablar de límites digitales en torno a la privacidad y la exclusividad.

Esto puede incluir si está bien etiquetarse en fotos y publicaciones o indicar juntos la ubicación en un lugar. Decidir si se hace pública la situación sentimental es otro asunto que conviene comentar, junto con si cada miembro de la pareja puede seguir a los amigos en común del otro.

No obstante, una de las cuestiones más importantes de la privacidad digital sobre la que la pareja debe ponerse de acuerdo es si cada uno se siente cómodo utilizando los dispositivos del otro.

Otra cuestión clave es el uso del servicio de compartir ubicación. Según un informe de Civic Science publicado el año pasado, en torno al 52% de los estadounidenses comparte su ubicación con su cónyuge o pareja.

En otros casos, las parejas pueden discrepar sobre sistemas de seguridad en el hogar y dispositivos tecnológicos por motivos de privacidad, así como sobre qué datos personales compartir en Internet, por ejemplo al hacer compras, por miedo a posibles fraudes.

Cómo reducir la brecha de privacidad

Una de las primeras, aunque evidentes, medidas que puedes tomar cuando descubres que tú y tu pareja tenéis puntos de vista distintos sobre la privacidad digital es hablar del tema.

Love Respect recomienda averiguar con qué tipo de información se siente cómoda la otra persona al compartirla en Internet, al tiempo que expresas tus propias ideas sobre lo que quieres y no quieres difundir. Procura mantenerte lo más sereno y claro posible.

Puede ser útil acordar ciertas normas en redes sociales, como etiquetarse o publicar fotos de la otra persona, o compartir la situación sentimental. En el caso de la ubicación, optar por un uso temporal o desactivar el seguimiento en tiempo real puede reducir la tensión.

Puedes decidir mantener en privado las contraseñas del móvil y del correo electrónico como parte de tu autonomía personal.

También puede ayudar encontrar pequeños compromisos, como enviar mensajes periódicos mientras se viaja en lugar de usar una aplicación de seguimiento continuo durante todo el día.

Si la conversación no avanza o se empieza a caldear, puede ser útil hacer una pausa, darse espacio y retomar el tema más adelante, cuando ambos hayáis tenido tiempo de procesarlo.

Recurrir a un terapeuta de pareja también puede ser una opción si os resulta difícil llegar a un acuerdo satisfactorio.

Love Respect también insiste en que nunca debes sentirte presionado, manipulado o culpable para compartir tus contraseñas o datos de acceso, ni para modificar hábitos digitales con los que te sientes cómodo.

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