La elección del nuevo director general de la Organización de la ONU para la Alimentación y Agricultura (FAO) se ha convertido en un conflicto diplomático entre Italia y España a consecuencia de la ruptura de un pacto tácito entre ambos países para presentar un candidato común, el italiano Maurizio Martina, actual vicedirector de la FAO. Pero el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha cambiado de planes y ha optado por promocionar a su amigo y ministro de Agricultura, Luis Planas, «traicionando» la palabra dada a su homóloga transalpina, Giorgia Meloni, aunque esta «se hubiera dado de forma verbal y sin compromiso formal», explicaron fuentes gubernamentales consultadas por LA RAZÓN. Es decir, que se habló en alguna conversación, pero sin concretar un acuerdo.
Y esta traición se consumó ayer en Roma, donde el presidente del Gobierno defendió por sorpresa la candidatura de Planas durante su intervención en la Semana de la Nutrición, que se celebró en la sede de la institución en Roma. «España, con sus humildes capacidades, tiene la fuerza de los hechos y el liderazgo de las personas. Por eso hemos apoyado la renovación del presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Álvaro Lario, que ha hecho una labor excelente. Y también presentamos a un sólido candidato, Luis Planas, a la Dirección General de la FAO», anunció el presidente del Gobierno, tras destacar su compromiso con el multilateralismo que representan las Naciones Unidas.
El proceso para la elección del sucesor del chino Qu Dongyu al frente de la FAO se decidirá en julio de 2027 con la votación de los 194 países representados en el organismo. Las listas de candidatos están aún por definir, pero los países ya se están movilizando para tratar de influir en el nombre del próximo representante de este organismo.
En este contexto, Italia ha denunciado que España había «traicionado» el acuerdo al que Madrid y Roma se habían comprometido de apoyar la candidatura de Martina. El Gobierno de Meloni –con quien Sánchez ha intentado reunirse sin éxito durante su visita a Roma y el Vaticano– ha protestado formalmente ante la presidencia de turno de la Unión Europea, que actualmente recae en Chipre, por la candidatura de Planas en oposición a Martina, que fue secretario del Partido Democrático y, por tanto, socio del PSOE en la UE.
El ministro de Agricultura italiano, Francesco Lollobrigida, envió la semana pasada una carta a su homóloga chipriota, Maria Panayiotu, en la que expresó su malestar y lamentó el intento de España de querer establecer una «hegemonía alimentaria», acaparando los cargos más importantes en nombre de Europa, defendiendo que el país ya tiene un representante al frente de una agencia de la ONU en Roma, en concreto el director del FIDA, el economista Álvaro Lario, que aspira a ser elegido para un segundo mandato el próximo febrero, una situación que podría perjudicar las esperanzas de la candidatura de Planas de alcanzar su objetivo.
Ayer, durante su discurso ante el director general de la FAO, Qu Dongyu, y de la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, Cindy McCain, entre otros, Sánchez defendió el compromiso de su Gobierno con la agenda 2030. El presidente recordó que en 2025 España aumentó un 13% la partida de ayuda al desarrollo mientras el conjunto de la ayuda global cayó un 23%. También destacó los 320 millones de euros que ha destinado a proyectos de seguridad alimentaria en Palestina, Mali o Venezuela y reivindicó el coliderazgo con Brasil de la Alianza Global contra el hambre y la pobreza. «España da un paso adelante cuando, por desgracia, hay muchos países que dan un paso atrás», aseguró Sánchez junto a un Planas que repartió abrazos y estrechó manos entre todos los asistentes.
Desde que Albares, el ministro de Exteriores, realizó el anuncio hace ya varios meses, Planas se ha dedicado en cuerpo y alma a buscar el voto de los estados miembros de la FAO cada vez que ha tenido ocasión. Ahora ha recibido el espaldarazo de Sánchez. No obstante, el proceso se presenta lleno de dificultades. De momento tres países miembros de la UE han presentado sus candidatos (España, Irlanda e Italia) y, de momento, hay otros cuatro candidatos de varias naciones de casi todos los continentes, por lo que la cifra total ascendería a siete.
Mientras sucedía la magna presentación en sociedad de Planas en Roma, donde está la sede permanente de la FAO, en Bruselas había reunión del Consejo Agrícola de la Unión Europea. Acudir a estos encuentros es una de las tareas más importantes que tiene encomendadas el ministro de Agricultura. Pero en su lugar Planas envió a la secretaria general de Recursos Agrarios, Ana Rodríguez, lo que ha vuelto a levantar ampollas entre los medios y organizaciones agrarias españolas al considerar que tiene abandonada la gestión del Ministerio de Agricultura y que se dedica casi en exclusiva a su campaña electoral como candidato a la FAO.
El presidente del Gobierno presenta la candidatura a la Dirección General en Roma tras romper el pacto para apoyar al representante italiano. Fuentes del Gobierno hablan de que hubo un acercamiento verbal, pero «sin compromiso formal». El campo acusa a Planas de abandonar la gestión del Ministerio para colocarse en la FAO
La elección del nuevo director general de la Organización de la ONU para la Alimentación y Agricultura (FAO) se ha convertido en un conflicto diplomático entre Italia y España a consecuencia de la ruptura de un pacto tácito entre ambos países para presentar un candidato común, el italiano Maurizio Martina, actual vicedirector de la FAO. Pero el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha cambiado de planes y ha optado por promocionar a su amigo y ministro de Agricultura, Luis Planas, «traicionando» la palabra dada a su homóloga transalpina, Giorgia Meloni, aunque esta «se hubiera dado de forma verbal y sin compromiso formal», explicaron fuentes gubernamentales consultadas por LA RAZÓN. Es decir, que se habló en alguna conversación, pero sin concretar un acuerdo.
Y esta traición se consumó ayer en Roma, donde el presidente del Gobierno defendió por sorpresa la candidatura de Planas durante su intervención en la Semana de la Nutrición, que se celebró en la sede de la institución en Roma. «España, con sus humildes capacidades, tiene la fuerza de los hechos y el liderazgo de las personas. Por eso hemos apoyado la renovación del presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Álvaro Lario, que ha hecho una labor excelente. Y también presentamos a un sólido candidato, Luis Planas, a la Dirección General de la FAO», anunció el presidente del Gobierno, tras destacar su compromiso con el multilateralismo que representan las Naciones Unidas.
El proceso para la elección del sucesor del chino Qu Dongyu al frente de la FAO se decidirá en julio de 2027 con la votación de los 194 países representados en el organismo. Las listas de candidatos están aún por definir, pero los países ya se están movilizando para tratar de influir en el nombre del próximo representante de este organismo.
En este contexto, Italia ha denunciado que España había «traicionado» el acuerdo al que Madrid y Roma se habían comprometido de apoyar la candidatura de Martina. El Gobierno de Meloni –con quien Sánchez ha intentado reunirse sin éxito durante su visita a Roma y el Vaticano– ha protestado formalmente ante la presidencia de turno de la Unión Europea, que actualmente recae en Chipre, por la candidatura de Planas en oposición a Martina, que fue secretario del Partido Democrático y, por tanto, socio del PSOE en la UE.
El ministro de Agricultura italiano, Francesco Lollobrigida, envió la semana pasada una carta a su homóloga chipriota, Maria Panayiotu, en la que expresó su malestar y lamentó el intento de España de querer establecer una «hegemonía alimentaria», acaparando los cargos más importantes en nombre de Europa, defendiendo que el país ya tiene un representante al frente de una agencia de la ONU en Roma, en concreto el director del FIDA, el economista Álvaro Lario, que aspira a ser elegido para un segundo mandato el próximo febrero, una situación que podría perjudicar las esperanzas de la candidatura de Planas de alcanzar su objetivo.
Ayer, durante su discurso ante el director general de la FAO, Qu Dongyu, y de la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, Cindy McCain, entre otros, Sánchez defendió el compromiso de su Gobierno con la agenda 2030. El presidente recordó que en 2025 España aumentó un 13% la partida de ayuda al desarrollo mientras el conjunto de la ayuda global cayó un 23%. También destacó los 320 millones de euros que ha destinado a proyectos de seguridad alimentaria en Palestina, Mali o Venezuela y reivindicó el coliderazgo con Brasil de la Alianza Global contra el hambre y la pobreza. «España da un paso adelante cuando, por desgracia, hay muchos países que dan un paso atrás», aseguró Sánchez junto a un Planas que repartió abrazos y estrechó manos entre todos los asistentes.
Desde que Albares, el ministro de Exteriores, realizó el anuncio hace ya varios meses, Planas se ha dedicado en cuerpo y alma a buscar el voto de los estados miembros de la FAO cada vez que ha tenido ocasión. Ahora ha recibido el espaldarazo de Sánchez. No obstante, el proceso se presenta lleno de dificultades. De momento tres países miembros de la UE han presentado sus candidatos (España, Irlanda e Italia) y, de momento, hay otros cuatro candidatos de varias naciones de casi todos los continentes, por lo que la cifra total ascendería a siete.
Mientras sucedía la magna presentación en sociedad de Planas en Roma, donde está la sede permanente de la FAO, en Bruselas había reunión del Consejo Agrícola de la Unión Europea. Acudir a estos encuentros es una de las tareas más importantes que tiene encomendadas el ministro de Agricultura. Pero en su lugar Planas envió a la secretaria general de Recursos Agrarios, Ana Rodríguez, lo que ha vuelto a levantar ampollas entre los medios y organizaciones agrarias españolas al considerar que tiene abandonada la gestión del Ministerio de Agricultura y que se dedica casi en exclusiva a su campaña electoral como candidato a la FAO.
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