Mediapro atraviesa una de las etapas más complejas de su historia tras cerrar 2025 con unas pérdidas de 286 millones de euros, las mayores registradas por el grupo desde su fundación. La delicada situación financiera coincide con la pérdida del contrato para producir los partidos de LaLiga, adjudicado a NVP Sports, un revés que ha obligado a la compañía a poner en marcha un ERE que afectará a unos 200 trabajadores en España, además de impulsar una profunda reorganización de su actividad. La empresa, que encadena tres ejercicios consecutivos en pérdidas, también ha visto caer su rentabilidad, mientras afronta una deuda cercana a 500 millones de euros con su principal acreedor, Pimco. Ante este escenario, la nueva dirección, liderada por Sergio Oslé y Carlos Núñez, ha iniciado un plan de ajuste que contempla cierres de instalaciones internacionales, reducción de proyectos y una mayor concentración en los negocios considerados estratégicos.
A la crisis económica se suma además un frente judicial que incrementa la incertidumbre en torno al grupo. Según publica El Confidencial, Mediapro ha presentado una querella contra tres antiguos directivos, entre ellos Julián Fernández, al considerar que pudieron llevarse información confidencial y secretos empresariales antes de incorporarse a NVP Sports. La compañía encargó una investigación forense a KPMG, que habría detectado el envío de documentación interna en los días previos a su salida. Paralelamente, el grupo ha culminado la salida definitiva de Tatxo Benet del accionariado, cerrando así la etapa de sus fundadores tras la marcha de Jaume Roures. Con el reto de superar un nuevo examen de solvencia en los próximos meses y recuperar la confianza de sus accionistas y acreedores, Mediapro afronta una transformación decisiva para garantizar la viabilidad de su negocio en un contexto marcado por los ajustes, la pérdida de contratos estratégicos y la necesidad de recuperar la rentabilidad.
Mediapro se queda fuera de La Séptima, el nuevo canal de la TDT en España
Mediapro no será, por el momento, la empresa encargada de la gestión técnica de La Séptima, el nuevo canal de la TDT impulsado por José Miguel Contreras. Aunque en el sector se consideraba que Mediapro era la opción con más posibilidades para hacerse con el contrato, finalmente la adjudicación ha recaído en Toboggan. Según la información señalada en PRNoticias, este proceso se desarrolló con gran discreción y apunta que la adquisición de Toboggan por un grupo de nuevos accionistas no se cerró hasta finales de junio, lo que ha generado dudas en parte del sector sobre cómo se llevó a cabo la selección. La información apunta a que Toboggan fue la empresa elegida al ser considerada la alternativa más económica. Asimismo, algunos observadores se preguntan si la expectativa sobre una posible adjudicación a Mediapro pudo servir para desviar la atención mientras se completaba la operación de compra de Toboggan. Además, hay que destacar que Hugo Écija, quien lidera el grupo de nuevos accionistas de Toboggan, mantiene una relación profesional con el entorno de José Miguel Contreras, ya que su hermano ocupó distintos cargos de responsabilidad en empresas vinculadas al directivo.
Mediapro inicia el trámite de un ERE que afectará a unos 200 trabajadores en España y una querella contra Julián Fernández y otros dos antiguos directivos que dejaron la empresa para incorporarse a NVP Sports Marketing
Mediapro atraviesa una de las etapas más complejas de su historia tras cerrar 2025 con unas pérdidas de 286 millones de euros, las mayores registradas por el grupo desde su fundación. La delicada situación financiera coincide con la pérdida del contrato para producir los partidos de LaLiga, adjudicado a NVP Sports, un revés que ha obligado a la compañía a poner en marcha un ERE que afectará a unos 200 trabajadores en España, además de impulsar una profunda reorganización de su actividad. La empresa, que encadena tres ejercicios consecutivos en pérdidas, también ha visto caer su rentabilidad, mientras afronta una deuda cercana a 500 millones de euros con su principal acreedor, Pimco. Ante este escenario, la nueva dirección, liderada por Sergio Oslé y Carlos Núñez, ha iniciado un plan de ajuste que contempla cierres de instalaciones internacionales, reducción de proyectos y una mayor concentración en los negocios considerados estratégicos.
A la crisis económica se suma además un frente judicial que incrementa la incertidumbre en torno al grupo. Según publica El Confidencial, Mediapro ha presentado una querella contra tres antiguos directivos, entre ellos Julián Fernández, al considerar que pudieron llevarse información confidencial y secretos empresariales antes de incorporarse a NVP Sports. La compañía encargó una investigación forense a KPMG, que habría detectado el envío de documentación interna en los días previos a su salida. Paralelamente, el grupo ha culminado la salida definitiva de Tatxo Benet del accionariado, cerrando así la etapa de sus fundadores tras la marcha de Jaume Roures. Con el reto de superar un nuevo examen de solvencia en los próximos meses y recuperar la confianza de sus accionistas y acreedores, Mediapro afronta una transformación decisiva para garantizar la viabilidad de su negocio en un contexto marcado por los ajustes, la pérdida de contratos estratégicos y la necesidad de recuperar la rentabilidad.
Mediapro no será, por el momento, la empresa encargada de la gestión técnica de La Séptima, el nuevo canal de la TDT impulsado por José Miguel Contreras. Aunque en el sector se consideraba que Mediapro era la opción con más posibilidades para hacerse con el contrato, finalmente la adjudicación ha recaído en Toboggan. Según la información señalada en PRNoticias, este proceso se desarrolló con gran discreción y apunta que la adquisición de Toboggan por un grupo de nuevos accionistas no se cerró hasta finales de junio, lo que ha generado dudas en parte del sector sobre cómo se llevó a cabo la selección. La información apunta a que Toboggan fue la empresa elegida al ser considerada la alternativa más económica. Asimismo, algunos observadores se preguntan si la expectativa sobre una posible adjudicación a Mediapro pudo servir para desviar la atención mientras se completaba la operación de compra de Toboggan. Además, hay que destacar que Hugo Écija, quien lidera el grupo de nuevos accionistas de Toboggan, mantiene una relación profesional con el entorno de José Miguel Contreras, ya que su hermano ocupó distintos cargos de responsabilidad en empresas vinculadas al directivo.
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