El Estrecho de Ormuz está en el punto de mira por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, y es que su importancia radica en ser un punto crítico para el flujo mundial del petróleo. Visto es que su bloqueo durante los últimos días ha provocado una subida importante del precio del crudo, superando incluso los cien dólares. Un eje vital para el comercio marítimo mundial, y uno de los corredores más fundamentales de una larga lista de espacios clave en el mundo cuyo impacto, tráfico y salvaguardia son necesarios en las importaciones y exportaciones de los distintos países, a pesar de no ser ajenos a conflictos de la geopolítica internacional.
Este punto crítico para el flujo mundial del petróleo vincula al golfo Pérsico con el océano Índico y se ha convertido en todo un escenario de batalla. Irán anunciaba su bloqueo poco después del comienzo de las incursiones de EEUU e Israel en conjunto, pero Trump ha anunciado hasta un despliegue internacional con el fin de protegerlo, desbloquearlo y permitir el paso de buques y petroleros con normalidad.
Sin embargo, el presidente estadounidense se ha visto obligado hasta a rebajar las sanciones a Venezuela e incluso al petróleo de Rusia, todavía inmersa en la guerra en Ucrania más de cuatro años después. Pero la normalización de la situación del Estrecho de Ormuz es indispensable, pues junto al Canal de Suez, Canal de Panamá, Estrecho de Gibraltar, Canal de la Mancha y Estrecho de Malaca forman los seis puntos más determinantes en cuanto al tráfico comercial.
Del Estrecho de Gibraltar al Canal de Suez: los otros puntos clave del comercio internacional además del Estrecho de Ormuz
Más allá del Estrecho de Ormuz, su «vecino» Canal de Suez es el otro eje por excelencia de Oriente Medio y por el que depende gran parte del comercio mundial. Con el actual conflicto en Irán se ha planteado como alternativa, pero muchos buques tratan de evitar el tránsito por el lugar, lo que lleva a una subida de precios importante, aunque es algo más que evidente desde la escala bélica en la región con el conflicto en Israel en 2023.
El Canal de Suez conecta Asia y Europa a través del enlace entre el mar Mediterráneo y el mar Rojo. Una vía artificial de 193 kilómetros ubicada en Egipto por el que, además de petróleo, transita GNL (Gas Natural Licuado), granos, materias primas o productos industriales. No obstante, las tensiones entre Israel y el resto de países que rodean la región no le hace estar ajeno al conflicto.
Asimismo, sin el uso del Estrecho de Ormuz y la no opción de Canal de Suez en su lugar, a los países solo le quedan tres opciones: comprar más crudo a África, Estados Unidos o América; usar reservas estratégica o pagar precios más altos por la escasez relativa. Y de momento, parece que se están cumpliendo las tres premisas.
Por otro lado, el Estrecho de Gibraltar, una entrada y salida estratégica en el Mediterráneo, separa Europa de África y actúa de puente natural entre ambos continentes, a la vez que permite el transporte de mercancías y navegación hasta América junto con los países mediterráneos. Más del 10% del tráfico internacional pasa por este enclave siempre importante a lo largo de la historia.
Al norte de Europa está el otro de los corredores más importantes del continente, el Canal de la Mancha, entre Reino Unido y Francia. Facilita el intercambio entre las islas y la Unión Europea y es la mayor ruta comercial, con casi 200.000 buques cruzándolo cada año.
Mientras tanto, el Estrecho de Malaca es un corredor energético y nuclear de Asia, facilita aproximadamente el 25% del comercio mundial y el 80% del petróleo que consumen los países del continente asiático. Por otro lado, el Canal de Panamá, eje clave entre Pacífico y Atlántico y vital para América. Moviliza alrededor del 10% del comercio mundial, pero de él dependen 170 países en todo el planeta, con EEUU y China como sus mayores usuarios.
El bloqueo en este espacio crítico para el flujo internacional del petróleo hace que otros corredores cobren importancia a pesar de no ser ajenos a conflictos de la geopolítica
El Estrecho de Ormuz está en el punto de mira por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, y es que su importancia radica en ser un punto crítico para el flujo mundial del petróleo. Visto es que su bloqueo durante los últimos días ha provocado una subida importante del precio del crudo, superando incluso los cien dólares. Un eje vital para el comercio marítimo mundial, y uno de los corredores más fundamentales de una larga lista de espacios clave en el mundo cuyo impacto, tráfico y salvaguardia son necesarios en las importaciones y exportaciones de los distintos países, a pesar de no ser ajenos a conflictos de la geopolítica internacional.
Este punto crítico para el flujo mundial del petróleo vincula al golfo Pérsico con el océano Índico y se ha convertido en todo un escenario de batalla. Irán anunciaba su bloqueo poco después del comienzo de las incursiones de EEUU e Israel en conjunto, pero Trump ha anunciado hasta un despliegue internacional con el fin de protegerlo, desbloquearlo y permitir el paso de buques y petroleros con normalidad.
Sin embargo, el presidente estadounidense se ha visto obligado hasta a rebajar las sanciones a Venezuela e incluso al petróleo de Rusia, todavía inmersa en la guerra en Ucrania más de cuatro años después. Pero la normalización de la situación del Estrecho de Ormuz es indispensable, pues junto al Canal de Suez, Canal de Panamá, Estrecho de Gibraltar, Canal de la Mancha y Estrecho de Malaca forman los seis puntos más determinantes en cuanto al tráfico comercial.
Del Estrecho de Gibraltar al Canal de Suez: los otros puntos clave del comercio internacional además del Estrecho de Ormuz
Más allá del Estrecho de Ormuz, su «vecino» Canal de Suez es el otro eje por excelencia de Oriente Medio y por el que depende gran parte del comercio mundial. Con el actual conflicto en Irán se ha planteado como alternativa, pero muchos buques tratan de evitar el tránsito por el lugar, lo que lleva a una subida de precios importante, aunque es algo más que evidente desde la escala bélica en la región con el conflicto en Israel en 2023.
El Canal de Suez conecta Asia y Europa a través del enlace entre el mar Mediterráneo y el mar Rojo. Una vía artificial de 193 kilómetros ubicada en Egipto por el que, además de petróleo, transita GNL (Gas Natural Licuado), granos, materias primas o productos industriales. No obstante, las tensiones entre Israel y el resto de países que rodean la región no le hace estar ajeno al conflicto.
Asimismo, sin el uso del Estrecho de Ormuz y la no opción de Canal de Suez en su lugar, a los países solo le quedan tres opciones: comprar más crudo a África, Estados Unidos o América; usar reservas estratégica o pagar precios más altos por la escasez relativa. Y de momento, parece que se están cumpliendo las tres premisas.
Por otro lado, el Estrecho de Gibraltar, una entrada y salida estratégica en el Mediterráneo, separa Europa de África y actúa de puente natural entre ambos continentes, a la vez que permite el transporte de mercancías y navegación hasta América junto con los países mediterráneos. Más del 10% del tráfico internacional pasa por este enclave siempre importante a lo largo de la historia.
Al norte de Europa está el otro de los corredores más importantes del continente, el Canal de la Mancha, entre Reino Unido y Francia. Facilita el intercambio entre las islas y la Unión Europea y es la mayor ruta comercial, con casi 200.000 buques cruzándolo cada año.
Mientras tanto, el Estrecho de Malaca es un corredor energético y nuclear de Asia, facilita aproximadamente el 25% del comercio mundial y el 80% del petróleo que consumen los países del continente asiático. Por otro lado, el Canal de Panamá, eje clave entre Pacífico y Atlántico y vital para América. Moviliza alrededor del 10% del comercio mundial, pero de él dependen 170 países en todo el planeta, con EEUU y China como sus mayores usuarios.
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