Luis Zahera desvela en ‘El Hormiguero’ cómo fue su primer casting: «Tuve que hacer el borracho allí»

Tras una pequeña pausa por Semana Santa, ‘El Hormiguero’ ha vuelto con las pilas recargadas y lo ha hecho con la visita de uno de los actores españoles del momento, Luis Zahera, quien está inmerso en multitud de proyectos en la pequeña y gran pantalla. Pero eso no quita que saque tiempo para su monólogo sobre historias, en clave de humor, de su trayectoria profesional. La función llegará al Teatro Capitol Gran Vía de Madrid el 17 de abril y de ello ha hablado con Pablo Motos.

El intérprete gallego, que ha admitido haberse vuelto «alérgico» a punto de cumplir 60 años, ha detallado que se encuentra en ese «momentito dulce en que te coincide todo» y no le falta trabajo. Desde la recién estrenada segunda temporada de ‘Clanes’ hasta el inicio de rodaje de los nuevos episodios de ‘Animal’, que han arrancado este lunes. Mucha carga de trabajo que va dentro de su forma de ser, pues desde muy pequeñito le habían inculcado que había que trabajar: «Me da ansiedad pensar: ‘¿Y cuando pare me voy a adaptar?».

«Hay que ser como la juventud de ahora, porque manejan bien el tiempo. Me tranquiliza esa generación, hay que escucharles», ha reflexionado, poniendo en valor el pensamiento de los más jóvenes y la idea de disfrutar del tiempo libre, así como la necesidad de tener tiempo para uno mismo. Por ello, se ha puesto deberes: «Tengo que aprender a decir que no».

Asimismo, ha recordado que cuando estudiaba en Los Hermanos de La Salle le decían que si no hacía nada, acabaría de barrendero. A pesar de ello, el actor ha defendido este tipo de oficios, a los que ningún niño aspira, rememorando que de pequeño «quería ser obrero para subir a los andamios».

En el teatro desde 2008

Luis Zahera comenzó a gestar su actual monólogo en el lejano 2008, una función que no está escrita, pues en ella cuenta anécdotas de su infancia y de todo lo que ha vivido a lo largo de su carrera. En la actualidad, tras haber llegado a hacer funciones de tres horas, lo ha reducido hasta una hora y cuarenta minutos y en él habla de su madre.

«Lo hago tres fines de semana al mes», ha apuntado, a la vez que ha revelado sentirse «impostor» después de haber llegado al éxito trabajando en series y películas. «Empecé en el teatro, que es lo que más me gusta, luego te pasas a la televisión y te mientes a ti mismo de que ya volveré al teatro. El monólogo te lo organizas tu y es una manera de volver al teatro», ha expresado.

Asimismo, ha desvelado que «lo iba a dejar, pero fui al estreno de Lola Herrera con su hija Natalia y me dijo: ‘Olvídate tienes que seguir con esto, es el momento de divertir’. Pero tengo un conflicto del monólogo como que me aprovecho».

Durante su entrevista con Pablo Motos, el intérprete gallego ha desvelado alguna de esas anécdotas, como el día que, siendo aún un bebé, se quedó solo en un incendio: «Le ardió una sartén en la cocina, cerró la puerta, yo era un bebé que estaba en la cuna, cogió a mis cuatro hermanas y me olvidó, fueron cinco minutos».

Por otro lado, ha desvelado que le encantaba la serie ‘Los Ángeles de Charlie’. «Charlie nunca salía en la serie, hablaba por el interfono», ha comenzado, aludiendo a sus hermanas, que «escondían el regaliz en el sofá» y le mandaban a comprarlo, pero cuando se había marchado «ellas salían a la ventana y gritaban: ‘Sube rapidísimo, está saliendo Charlie».

La conversación también ha tocado temas como lo que le decía a él y sus compañeros de colegio el Padre Daniel: «No todos os vais a quedar ciegos, sabed que eso que expulsáis en esos actos abominables que atentan contra Dios nuestro señor es la médula espinal y es una cantidad definida, una vez se acaba, acabaréis paralíticos».

 

Juventud en Nueva York

El invitado de este lunes también ha hablado de su época en Estados Unidos, cuando trabajaba colgando abrigos en un restaurante de lujo en La Gran Manzana y no tenía «pajolera idea de inglés». Su curiosidad era más grande que él y «miraba en los bolsillos y en los bolsos» para saber qué llevaban en ellos los clientes: «Encontré una cabeza de un conejo recién decapitada. Fue la última vez, no volví a ver nada».

Tras perder la timidez y volver a España, consiguió su primer papel para una obra de teatro gracias a Roberto Vidal Bolaño, quien buscaba un actor para encarnar a un borracho en su función. «Me citó en un bar y tuve que hacer el borracho allí», ha confesado.

 

El público actual

Preguntado por el presentador valenciano sobre si percibe el enfado general y la sensación de ansiedad que impera en la sociedad en la gente que acude a ver sus funciones, Luis Zahera ha respondido con total sinceridad: «Me da la sensación que los teatros es la iglesia para los vampiros, es un sitio neutral donde la gente se sienta y está: ‘Alégrame el corazón, hazme reír’. Veo a todo el público, ves muy poca energía negativa. Ahora hay mucha gente que te para para darte las gracias».

Por otro lado, ha relatado cómo no siempre las funciones salen bien: «Cuando hacía bares y restaurantes, arranqué mal en un restaurante y como que ya no me oía, esa sensación de vergüenza ajena. Eso es una sensación, acabas y te entra el pánico de que esto va a suceder siempre, tampoco puedes explicar por qué eso falló. Hay públicos distintos. A veces se ríen en un sitio que nunca se rieron, no hay dos funciones iguales».

 

Por último, antes de jugar con Trancas y Barrancas al juego que le habían preparado, ha roto una lanza a favor de la ropa de segunda mano, que es la que más le gusta: «Me compro todo de segunda mano, nunca me gustaba la ropa nueva, una vez fui a mirar precios en El Corte Inglés y dije soy el más listo del mundo. No daba crédito con los precios».

 

Próximos invitados

 El actor gallego llega a Madrid con su monólogo ‘Chungo’, que ha presentado este lunes en el programa de Antena 3  

Tras una pequeña pausa por Semana Santa, ‘El Hormiguero’ ha vuelto con las pilas recargadas y lo ha hecho con la visita de uno de los actores españoles del momento, Luis Zahera, quien está inmerso en multitud de proyectos en la pequeña y gran pantalla. Pero eso no quita que saque tiempo para su monólogo sobre historias, en clave de humor, de su trayectoria profesional. La función llegará al Teatro Capitol Gran Vía de Madrid el 17 de abril y de ello ha hablado con Pablo Motos.

El intérprete gallego, que ha admitido haberse vuelto «alérgico» a punto de cumplir 60 años, ha detallado que se encuentra en ese «momentito dulce en que te coincide todo» y no le falta trabajo. Desde la recién estrenada segunda temporada de ‘Clanes’ hasta el inicio de rodaje de los nuevos episodios de ‘Animal’, que han arrancado este lunes. Mucha carga de trabajo que va dentro de su forma de ser, pues desde muy pequeñito le habían inculcado que había que trabajar: «Me da ansiedad pensar: ‘¿Y cuando pare me voy a adaptar?».

«Hay que ser como la juventud de ahora, porque manejan bien el tiempo. Me tranquiliza esa generación, hay que escucharles», ha reflexionado, poniendo en valor el pensamiento de los más jóvenes y la idea de disfrutar del tiempo libre, así como la necesidad de tener tiempo para uno mismo. Por ello, se ha puesto deberes: «Tengo que aprender a decir que no».

Asimismo, ha recordado que cuando estudiaba en Los Hermanos de La Salle le decían que si no hacía nada, acabaría de barrendero. A pesar de ello, el actor ha defendido este tipo de oficios, a los que ningún niño aspira, rememorando que de pequeño «quería ser obrero para subir a los andamios».

En el teatro desde 2008

Luis Zahera comenzó a gestar su actual monólogo en el lejano 2008, una función que no está escrita, pues en ella cuenta anécdotas de su infancia y de todo lo que ha vivido a lo largo de su carrera. En la actualidad, tras haber llegado a hacer funciones de tres horas, lo ha reducido hasta una hora y cuarenta minutos y en él habla de su madre.

«Lo hago tres fines de semana al mes», ha apuntado, a la vez que ha revelado sentirse «impostor» después de haber llegado al éxito trabajando en series y películas. «Empecé en el teatro, que es lo que más me gusta, luego te pasas a la televisión y te mientes a ti mismo de que ya volveré al teatro. El monólogo te lo organizas tu y es una manera de volver al teatro», ha expresado.

Asimismo, ha desvelado que «lo iba a dejar, pero fui al estreno de Lola Herrera con su hija Natalia y me dijo: ‘Olvídate tienes que seguir con esto, es el momento de divertir’. Pero tengo un conflicto del monólogo como que me aprovecho».

Durante su entrevista con Pablo Motos, el intérprete gallego ha desvelado alguna de esas anécdotas, como el día que, siendo aún un bebé, se quedó solo en un incendio: «Le ardió una sartén en la cocina, cerró la puerta, yo era un bebé que estaba en la cuna, cogió a mis cuatro hermanas y me olvidó, fueron cinco minutos».

Por otro lado, ha desvelado que le encantaba la serie ‘Los Ángeles de Charlie’. «Charlie nunca salía en la serie, hablaba por el interfono», ha comenzado, aludiendo a sus hermanas, que «escondían el regaliz en el sofá» y le mandaban a comprarlo, pero cuando se había marchado «ellas salían a la ventana y gritaban: ‘Sube rapidísimo, está saliendo Charlie».

La conversación también ha tocado temas como lo que le decía a él y sus compañeros de colegio el Padre Daniel: «No todos os vais a quedar ciegos, sabed que eso que expulsáis en esos actos abominables que atentan contra Dios nuestro señor es la médula espinal y es una cantidad definida, una vez se acaba, acabaréis paralíticos».

Juventud en Nueva York

El invitado de este lunes también ha hablado de su época en Estados Unidos, cuando trabajaba colgando abrigos en un restaurante de lujo en La Gran Manzana y no tenía «pajolera idea de inglés». Su curiosidad era más grande que él y «miraba en los bolsillos y en los bolsos» para saber qué llevaban en ellos los clientes: «Encontré una cabeza de un conejo recién decapitada. Fue la última vez, no volví a ver nada».

Tras perder la timidez y volver a España, consiguió su primer papel para una obra de teatro gracias a Roberto Vidal Bolaño, quien buscaba un actor para encarnar a un borracho en su función. «Me citó en un bar y tuve que hacer el borracho allí», ha confesado.

El público actual

Preguntado por el presentador valenciano sobre si percibe el enfado general y la sensación de ansiedad que impera en la sociedad en la gente que acude a ver sus funciones, Luis Zahera ha respondido con total sinceridad: «Me da la sensación que los teatros es la iglesia para los vampiros, es un sitio neutral donde la gente se sienta y está: ‘Alégrame el corazón, hazme reír’. Veo a todo el público, ves muy poca energía negativa. Ahora hay mucha gente que te para para darte las gracias».

Por otro lado, ha relatado cómo no siempre las funciones salen bien: «Cuando hacía bares y restaurantes, arranqué mal en un restaurante y como que ya no me oía, esa sensación de vergüenza ajena. Eso es una sensación, acabas y te entra el pánico de que esto va a suceder siempre, tampoco puedes explicar por qué eso falló. Hay públicos distintos. A veces se ríen en un sitio que nunca se rieron, no hay dos funciones iguales».

Por último, antes de jugar con Trancas y Barrancas al juego que le habían preparado, ha roto una lanza a favor de la ropa de segunda mano, que es la que más le gusta: «Me compro todo de segunda mano, nunca me gustaba la ropa nueva, una vez fui a mirar precios en El Corte Inglés y dije soy el más listo del mundo. No daba crédito con los precios».

Próximos invitados

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