La crisis de la vivienda, la gran baza que usó Pedro Sánchez para convocar elecciones y el eje central de su estrategia política para el 29-N, se ha convertido ya en la primera gran contradicción del PSOE en precampaña. Una crisis que alcanza a una de las apuestas personales del presidente: Montse Mínguez, portavoz de los socialistas en Ferraz, dirigente de su círculo estrecho y secretaria general del grupo parlamentario en el Congreso.
Primera crisis del partido en precampaña, con Montse Mínguez y el discurso en vivienda en el centro de la polémica
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La crisis de la vivienda, la gran baza que usó Pedro Sánchez para convocar elecciones y el eje central de su estrategia política para el 29-N, se ha convertido ya en la primera gran contradicción del PSOE en precampaña. Una crisis que alcanza a una de las apuestas personales del presidente: Montse Mínguez, portavoz de los socialistas en Ferraz, dirigente de su círculo estrecho y secretaria general del grupo parlamentario en el Congreso.
La polémica ha estallado después de conocerse que su pareja -Sergi Vélez Viola, un empresario ilerdense- maneja un holding con varios millones de euros en inmuebles -sus inversiones inmobiliarias suman 6,2 millones, según el último balance disponible-, una cartera de «30 pisos» en alquiler (un gran tenedor) y el hecho de que habría desahuciado a inquilinos, según adelantó Artículo 14.
Al margen de otras sociedades, el empresario y pareja de Mínguez administra a Nest Capital Homes, una mercantil que contabiliza activos por 8,4 millones de euros y su objeto social es «la compra, venta, explotación y arrendamiento no financiero de todo tipo de inmuebles; la construcción completa, rehabilitación, reforma, restauración y mantenimiento de todo tipo de edificaciones; la intermediación en la transmisión de todo tipo de inmuebles; y la mediación en la gestión y administración de la propiedad inmobiliaria».
Una actividad empresarial que colisiona con el discurso del PSOE en vivienda y su campaña contra los rentistas, y choca con las declaraciones públicas de sus propios dirigentes. La misma Mínguez protagonizó una tensa entrevista en Antena 3 en la que evitó dar explicaciones concretas y se limitó a calificar el caso de «ataque personal». «Es una empresa familiar que se dedica al alquiler y cumple con la legalidad, con la ley que se está aplicando en Cataluña», añadió reconociendo la actividad inmobiliaria de su marido. Al término de la conversación, Mínguez, visiblemente nerviosa, añadió, tras excluir a las familias vulnerables: «Si hay un inquilino que no paga, se le desahucia».
Una frase que, sea como fuere, entra en contradicción con el discurso de Sánchez en este arranque de precampaña -ha prometido en numerosas ocasiones que no habrá «ni un desahucio más», convirtiendo esa frase en su primer leitmotiv desde Moncloa– y puede mermar la estrategia del PSOE en vivienda de cara a las elecciones. La polémica también impacta de lleno en la proyección que busca el partido tras la aprobación de los dos decretos Maricarmen -con varias medidas anti desahucios o la prórroga obligatoria de los dos años de los alquileres- y su posición respecto al resto de formaciones.
Una crisis reputacional y de «coherencia» que afecta a una de sus dirigentes más destacadas a un mes y medio de ir a las urnas. «De lo que se trata es de que la vivienda sea considerada como un derecho, no como un negocio», dijo Mínguez en septiembre en una posición muy dura y crítica con los rentistas avanzando la estrategia del partido para las urnas. Palabras que ahora se han viralizado e impactan de lleno en el PSOE, con una nueva crisis abierta.
De hecho, el Partido Popular no ha dudado en cargar contra la portavoz del PSOE tras conocerse que su pareja posee decenas de pisos y ha desahuciado a inquilinos, en contra de lo que defiende Mínguez, quien ha sido muy crítica con los populares en esta materia. Dirigentes como Cayetana Álvarez de Toledo o Ester Muñoz, la portavoz en el Congreso, lo hicieron en público. «Con V de vivienda y Con B de Buitres. Menudo nido de carroñeros tenían montado. Sabían de lo que hablaban, tenían experiencia», sentenció en referencia a una frase de la propia Mínguez en la que pidió el voto para el PSOE con «V de vivienda». Para el PP es un «dislate» y «un disparate» que los socialistas centren su campaña en este asunto, pese a que su portavoz «hace negocio de la necesidad habitacional de los españoles».
En Génova creen que estamos ante un caso de «hipocresía». «Si siguiéramos la terminología de los socialistas nos referiríamos a la pareja de la portavoz del PSOE como desahuciador confeso. Y a ella, como buitre consorte», avisan en el equipo de Feijóo.
«Del mismo modo que Ábalos decía ser feminista porque era socialista mientras pagaba con dinero público el sueldo de sus amantes, y del mismo modo que Zapatero decía que ser socialista era tener poco y dar mucho mientras guardaba diamantes, zafiros, y rubíes por valor de más de un millón de euros en una caja fuerte. De ese mismo modo se concede la portavoz del PSOE criticar a los rentistas y demonizar a los fondos buitres mientras comparte su vida con una persona cuyo negocio es exactamente ése», explicaron a este diario fuentes de Génova. «Hay que tener la cara muy dura para cargar contra Urbagestión y contra empresas que hacen negocios inmobiliarios mientras tus regalos de Navidad los paga un empresario que se dedica exactamente a lo mismo».
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