Las claves de la semana del 10 al 14 de agosto de 2026 para invertir en Bolsa

Cómo suele ocurrir, la temporada de resultados ha provocado una alta volatilidad en los mercados financieros aunque en esta ocasión podemos decir que las cifras han gustado al mercado. La semana pasada el Ibex 35, DAX, CAC 40 o S&P 500 rompieron máximos históricos impulsados por el optimismo en Oriente Medio y los resultados empresariales.

En Wall Street las empresas de semiconductores volaron. El índice SOX, que recoge la evolución de dicho sector, despegó más de un 8% después de que se despejaran las dudas sobre la demanda de IA. Sin ir más lejos, Palantir subió casi un 30% después de presentar unos resultados récord que demostraban como la IA se está integrando en el negocio. Sus ingresos crecieron un 93% interanual y consiguió batir las expectativas del consenso de analistas, que también quedó sorprendido con el aumento de sus previsiones de ingresos, beneficio operativo y flujo de caja libre.

La relación es clara: las empresas que implementan la IA están viendo un fuerte crecimiento de la demanda, además de permitirle mejorar sus procesos productivos. Y todo esto necesita capacidad de cómputo, que se traduce en centros de datos que necesitan diferentes tipos de chips. Por tanto, los inversores están prestando atención a toda la cadena de suministro porque a medida que la IA avanza, también se hacen más complejos los centros de datos y arrastran más compañías dentro de su ámbito.

Pero esto también tiene un punto negativo: un exceso de expectativas. Algunos inversores están empezando a descontar unas expectativas en ocasiones difícilmente conseguibles. Esto está provocando que aunque una compañía bata al consenso del mercado, experimente caídas en el precio de sus acciones. Un ejemplo de ello es AMD. La empresa incrementó sus ingresos en un 50%, batiendo las expectativas del consenso. Sin embargo, experimentó una caída en sus acciones del 7%.

El consenso de analistas ha incrementado sus expectativas de beneficios por acción de las compañías del S&P 500 para el tercer trimestre en un 0,3% y se trata del segundo trimestre consecutivo y la cuarta vez en los últimos cinco trimestres que se incrementaron las expectativas de beneficios por acción durante el primer mes del trimestre (julio). Esto es totalmente inusual, ya que normalmente es un mes donde se reducen las estimaciones. Con sectores como la energía (+2,6%), financiero (1,7%) o tecnológico (1,4%) como los grandes beneficiados. Además, se incrementó también en un 3,2% el beneficio por acción estimado para el 2026 al completo. Es decir, el mercado no está viendo un simple rebote de los beneficios, sino que ven otro rally en los beneficios de las compañías del S&P 500 liderado por las empresas tecnológicas y de comunicación.

¿Qué ocurre con SpaceX?

La compañía presentó sus primeros estados financieros como entidad cotizada. Pese a rebasar las estimaciones generales del consenso, sus títulos se desplomaron un 13% después de presentar sus cifras. La facturación de la firma se disparó un 92% interanual hasta situarse en 7.800 millones de dólares, un 15% por encima de lo previsto, a la vez que logró amortiguar sus pérdidas más de lo esperado y su negocio de inteligencia artificial incrementó sus ingresos un impresionante 247%.

Sin embargo, el fuerte incremento en el gasto de capital (capex) encendió las alarmas del mercado al multiplicarse por más de 20 en la división de IA. Este abultado esfuerzo inversor mantiene vivas las dudas sobre la rentabilidad del modelo de negocio de SpaceX y la capacidad real de Elon Musk para cumplir con unas metas tan exigentes.

Por otro lado, la empresa marcó otro hito relevante: el jueves se produjo el primer desbloqueo de acciones. El levantamiento de las restricciones para la venta de acciones en SpaceX está estructurado de forma gradual a lo largo de un año, aunque determinadas fechas concentran un impacto decisivo. El jueves quedaron liberadas cerca de 912 millones de acciones, un volumen que duplicaba el capital flotante anterior. Una inyección de oferta de esta magnitud podría ejercer una fuerte presión a la baja sobre el precio y servirá de prueba de fuego para medir qué inversores prefieren mantener su posición o, por el contrario, optar por liquidar títulos para asegurar ganancias.

Conviene recordar que quienes quedan autorizados a vender hoy son inversores y empleados procedentes de su etapa privada. Para este colectivo, que acumula abultadas plusvalías, resulta especialmente tentador hacer caja en un contexto marcado por los recientes recortes del valor y la incertidumbre en torno a la sostenibilidad de su modelo operativo, condicionado por un gasto en IA que amenaza con absorber el resto de las divisiones.

Precedentes en el sector tecnológico como Palantir, Robinhood o Snowflake sufrieron retrocesos de entre el 10% y el 25% durante los diez días posteriores a la finalización de sus periodos de bloqueo, por lo que el ajuste en el caso de SpaceX podría ser de una intensidad similar o superior.

Los datos de empleo y Oriente Medio frenan las expectativas de subidas de tipos

Hace apenas una semana el mercado descontaba con una probabilidad del 67% una subida de tipos de 25 puntos básicos por parte de la FED en la reunión de septiembre. Apenas una semana después, estas expectativas se han reducido al 44%. ¿Qué ha cambiado? Dos puntos clave:

Los datos de empleo de Estados Unidos del mes de julio no han sido buenos. De hecho, han sido bastante malos. El informe de empleo privado ADP mostró un dato de unas 44.000 nuevos empleos, por debajo de los 70.000 esperados y después de que se realizara una rebaja de los datos de junio. Además, vemos una caída del empleo en el sector industrial de 3.000 puestos de trabajo, mientras que el sector servicios sigue tirando con un incremento de unos 47.000. Pero cuidado, porque el sector de ocio y hostelería, así como el de comercio minorista y logística sufrieron caídas de empleo de entre 8.000 y 11.000 puestos cada uno a pesar del mundial de fútbol. Recordemos que el sector minorista es uno de los que más reflejan el sentimiento del consumidor americano, por lo que desde luego podemos decir que la inflación está empezando hacer daño en el bolsillo de los consumidores. Pero lo peor vino el viernes, con una destrucción de 23.000 puestos de trabajo según el informe de nóminas no agrícolas, frente a la creación esperada de 80.000 y el dato del mes de junio de 20.000 creados. Se trata del segundo mes del 2026 donde se destruye empleo (marzo es el anterior).

Sin duda, unos datos tan malos de empleo no facilitan la subida de tipos por parte de la FED. Pero no todo son malas noticias. El crecimiento de los salarios parece que se está moderando y el dato del mes de julio fue de un aumento del 3,2% interanual, frente al 3,5% esperado y 3,4% de junio. Unos salarios que crecen con menos fuerza también puede suponer menor propensión al consumo de los estadounidenses, lo que puede provocar que la inflación comience a relajarse. Es decir, la FED podría ver en la debilidad del mercado laboral una vía de escape para no subir los tipos de interés y que la inflación comience a desacelerarse sin ninguna subida de tipos adicional este año.

Aquí entra en juego otra variable: Oriente Medio. Los mercados vuelven a ver cerca el final de la guerra en Oriente Medio. Nosotros somos escépticos y pensamos que más allá de algún anuncio rimbombante de los que le gustan a Trump, no va haber un acuerdo de paz definido ni la apertura del estrecho de Ormuz. Pero… esto puede que no importe, al menos en el corto plazo. Los inversores ya han empujado los precios del crudo a la baja y eso de por sí ya supone un freno a la inflación. Sin graves problemas de suministro y un verano que parece controlado, las expectativas de paz son más que suficientes para que los precios de la energía dejen de presionar al alza a la inflación y los inversores no anclen sus expectativas en niveles más elevados. Menores expectativas de inflación de los consumidores también se puede traducir en una menor inflación real. En definitiva, la FED puede tener un golpe de suerte para los próximos meses.

El oro vuelve a coger ritmo: ¿llega la hora del metal dorado?

El oro tuvo un repunte de más del 7% la semana pasada, aliviado por la reducción de las expectativas de subidas de tipos en Estados Unidos. Recordemos que el oro es un activo que no genera rendimientos explícitos, por lo que las subidas de tipos reducen su atractivo. Además, el metal precioso se beneficia de los tipos de interés reales negativos o reducidos, por lo que las subidas por parte de la FED aumentan el tipo de interés real.

Dicho esto, que el mercado laboral americano se deteriore puede no ser tan buena noticia para el oro. Unas expectativas de incremento de salarios menores y unas peores previsiones laborales deberían reducir el consumo de los americanos, lo que ayudará a controlar la inflación. Sin embargo, el oro históricamente ha mostrado el doble de correlación con la inflación cuando esta ha estado por encima del 4%. Escenario en el que también aumenta la correlación negativa con el dólar. Es decir, el oro se beneficia de una pérdida de credibilidad de la FED cuando la inflación supera el 4%, porque en esos niveles se ve poco controlable o se achaca a la incapacidad de la Reserva Federal para controlar las subidas de precios. Por tanto, todavía no está nada clara la dirección que puede tomar el oro en los próximos meses y dependerá mucho del contexto macro, así como de la guerra en Oriente Medio.

El heredero de Buffett se pone las pilas

Greg Abel, el heredero de Warren Buffett en los mandos de Berkshire Hathaway, se ha puesto manos a la obra. El sábado se presentaron los resultados de la compañía y también se descubrió que en el segundo trimestre Abel realizó unas compras netas en bolsa de unos 19.800 millones de dólares. Esto supone la primera compra neta trimestral desde hace más de 3 años.

Además, lo más destacable es que Abel no rehúye de la tecnología y sigue aumentando su exposición a Alphabet, con otra compra de unos 10.000 millones de dólares. Esto es bastante notable, ya que Buffett llevaba años siendo muy reticente a la hora de acudir a un mercado que prácticamente no ha dejado de marcar máximos. Ahora bien, la postura del Oráculo de Omaha se basaba en la premisa de “invierte en lo que conoces”, y está claro que si de por si Buffett no era muy proclive a la tecnología, los avances de los últimos años y el peso del sector en la bolsa americana lo dejaba bastante fuera de juego. La apuesta de Greg Abel es clara: defender el legado de Buffett pero a su manera. Además, hablamos de una compañía que sigue acumulando más de 360.000 millones de dólares en efectivo y letras del tesoro.

Eventos de la semana

A nivel corporativo, la temporada de resultados pierde fuerza. Después de Berkshire, CoreWeave, Cisco o Applied Materials son algunas de las compañías que presentarán sus cifras. A nivel macro la cosa cambia. En Estados Unidos conoceremos la inflación CPI del mes de julio, clave después de la semana de datos de empleo que apunta a que la inflación podría ralentizarse. Si el dato es superior al esperado estaríamos hablando de un escenario muy complicado para la FED, porque de nuevo se enfrenta a la decisión de subir tipos de interés y frenar la inflación a costa de perjudicar el empleo, o caer en el conformismo inflacionario para no dañar la economía americana. Ahora bien, si es inferior a lo esperado y comenzamos a ver esa ralentización tan esperada, las cosas no podrían salirle mejor a Kevin Warsh. En Europa tendremos datos del PIB de la Eurozona del segundo trimestre, así como algunos datos de inflación.

 La guerra de Irán, el futuro del estrecho de Ormuz y las decisiones de la Fed marcarán una semana en la que las bolsas afrontan nuevos máximos entre el optimismo por los resultados y las dudas sobre la inflación  

Cómo suele ocurrir, la temporada de resultados ha provocado una alta volatilidad en los mercados financieros aunque en esta ocasión podemos decir que las cifras han gustado al mercado. La semana pasada el Ibex 35, DAX, CAC 40 o S&P 500 rompieron máximos históricos impulsados por el optimismo en Oriente Medio y los resultados empresariales.

En Wall Street las empresas de semiconductores volaron. El índice SOX, que recoge la evolución de dicho sector, despegó más de un 8% después de que se despejaran las dudas sobre la demanda de IA. Sin ir más lejos, Palantir subió casi un 30% después de presentar unos resultados récord que demostraban como la IA se está integrando en el negocio. Sus ingresos crecieron un 93% interanual y consiguió batir las expectativas del consenso de analistas, que también quedó sorprendido con el aumento de sus previsiones de ingresos, beneficio operativo y flujo de caja libre.

La relación es clara: las empresas que implementan la IA están viendo un fuerte crecimiento de la demanda, además de permitirle mejorar sus procesos productivos. Y todo esto necesita capacidad de cómputo, que se traduce en centros de datos que necesitan diferentes tipos de chips. Por tanto, los inversores están prestando atención a toda la cadena de suministro porque a medida que la IA avanza, también se hacen más complejos los centros de datos y arrastran más compañías dentro de su ámbito.

Pero esto también tiene un punto negativo: un exceso de expectativas. Algunos inversores están empezando a descontar unas expectativas en ocasiones difícilmente conseguibles. Esto está provocando que aunque una compañía bata al consenso del mercado, experimente caídas en el precio de sus acciones. Un ejemplo de ello es AMD. La empresa incrementó sus ingresos en un 50%, batiendo las expectativas del consenso. Sin embargo, experimentó una caída en sus acciones del 7%.

El consenso de analistas ha incrementado sus expectativas de beneficios por acción de las compañías del S&P 500 para el tercer trimestre en un 0,3% y se trata del segundo trimestre consecutivo y la cuarta vez en los últimos cinco trimestres que se incrementaron las expectativas de beneficios por acción durante el primer mes del trimestre (julio). Esto es totalmente inusual, ya que normalmente es un mes donde se reducen las estimaciones. Con sectores como la energía (+2,6%), financiero (1,7%) o tecnológico (1,4%) como los grandes beneficiados. Además, se incrementó también en un 3,2% el beneficio por acción estimado para el 2026 al completo. Es decir, el mercado no está viendo un simple rebote de los beneficios, sino que ven otro rally en los beneficios de las compañías del S&P 500 liderado por las empresas tecnológicas y de comunicación.

¿Qué ocurre con SpaceX?

La compañía presentó sus primeros estados financieros como entidad cotizada. Pese a rebasar las estimaciones generales del consenso, sus títulos se desplomaron un 13% después de presentar sus cifras. La facturación de la firma se disparó un 92% interanual hasta situarse en 7.800 millones de dólares, un 15% por encima de lo previsto, a la vez que logró amortiguar sus pérdidas más de lo esperado y su negocio de inteligencia artificial incrementó sus ingresos un impresionante 247%.

Sin embargo, el fuerte incremento en el gasto de capital (capex) encendió las alarmas del mercado al multiplicarse por más de 20 en la división de IA. Este abultado esfuerzo inversor mantiene vivas las dudas sobre la rentabilidad del modelo de negocio de SpaceX y la capacidad real de Elon Musk para cumplir con unas metas tan exigentes.

Por otro lado, la empresa marcó otro hito relevante: el jueves se produjo el primer desbloqueo de acciones. El levantamiento de las restricciones para la venta de acciones en SpaceX está estructurado de forma gradual a lo largo de un año, aunque determinadas fechas concentran un impacto decisivo. El jueves quedaron liberadas cerca de 912 millones de acciones, un volumen que duplicaba el capital flotante anterior. Una inyección de oferta de esta magnitud podría ejercer una fuerte presión a la baja sobre el precio y servirá de prueba de fuego para medir qué inversores prefieren mantener su posición o, por el contrario, optar por liquidar títulos para asegurar ganancias.

Conviene recordar que quienes quedan autorizados a vender hoy son inversores y empleados procedentes de su etapa privada. Para este colectivo, que acumula abultadas plusvalías, resulta especialmente tentador hacer caja en un contexto marcado por los recientes recortes del valor y la incertidumbre en torno a la sostenibilidad de su modelo operativo, condicionado por un gasto en IA que amenaza con absorber el resto de las divisiones.

Precedentes en el sector tecnológico como Palantir, Robinhood o Snowflake sufrieron retrocesos de entre el 10% y el 25% durante los diez días posteriores a la finalización de sus periodos de bloqueo, por lo que el ajuste en el caso de SpaceX podría ser de una intensidad similar o superior.

Los datos de empleo y Oriente Medio frenan las expectativas de subidas de tipos

Hace apenas una semana el mercado descontaba con una probabilidad del 67% una subida de tipos de 25 puntos básicos por parte de la FED en la reunión de septiembre. Apenas una semana después, estas expectativas se han reducido al 44%. ¿Qué ha cambiado? Dos puntos clave:

Los datos de empleo de Estados Unidos del mes de julio no han sido buenos. De hecho, han sido bastante malos. El informe de empleo privado ADP mostró un dato de unas 44.000 nuevos empleos, por debajo de los 70.000 esperados y después de que se realizara una rebaja de los datos de junio. Además, vemos una caída del empleo en el sector industrial de 3.000 puestos de trabajo, mientras que el sector servicios sigue tirando con un incremento de unos 47.000. Pero cuidado, porque el sector de ocio y hostelería, así como el de comercio minorista y logística sufrieron caídas de empleo de entre 8.000 y 11.000 puestos cada uno a pesar del mundial de fútbol. Recordemos que el sector minorista es uno de los que más reflejan el sentimiento del consumidor americano, por lo que desde luego podemos decir que la inflación está empezando hacer daño en el bolsillo de los consumidores. Pero lo peor vino el viernes, con una destrucción de 23.000 puestos de trabajo según el informe de nóminas no agrícolas, frente a la creación esperada de 80.000 y el dato del mes de junio de 20.000 creados. Se trata del segundo mes del 2026 donde se destruye empleo (marzo es el anterior).

Sin duda, unos datos tan malos de empleo no facilitan la subida de tipos por parte de la FED. Pero no todo son malas noticias. El crecimiento de los salarios parece que se está moderando y el dato del mes de julio fue de un aumento del 3,2% interanual, frente al 3,5% esperado y 3,4% de junio. Unos salarios que crecen con menos fuerza también puede suponer menor propensión al consumo de los estadounidenses, lo que puede provocar que la inflación comience a relajarse. Es decir, la FED podría ver en la debilidad del mercado laboral una vía de escape para no subir los tipos de interés y que la inflación comience a desacelerarse sin ninguna subida de tipos adicional este año.

Aquí entra en juego otra variable: Oriente Medio. Los mercados vuelven a ver cerca el final de la guerra en Oriente Medio. Nosotros somos escépticos y pensamos que más allá de algún anuncio rimbombante de los que le gustan a Trump, no va haber un acuerdo de paz definido ni la apertura del estrecho de Ormuz. Pero… esto puede que no importe, al menos en el corto plazo. Los inversores ya han empujado los precios del crudo a la baja y eso de por sí ya supone un freno a la inflación. Sin graves problemas de suministro y un verano que parece controlado, las expectativas de paz son más que suficientes para que los precios de la energía dejen de presionar al alza a la inflación y los inversores no anclen sus expectativas en niveles más elevados. Menores expectativas de inflación de los consumidores también se puede traducir en una menor inflación real. En definitiva, la FED puede tener un golpe de suerte para los próximos meses.

El oro vuelve a coger ritmo: ¿llega la hora del metal dorado?

El oro tuvo un repunte de más del 7% la semana pasada, aliviado por la reducción de las expectativas de subidas de tipos en Estados Unidos. Recordemos que el oro es un activo que no genera rendimientos explícitos, por lo que las subidas de tipos reducen su atractivo. Además, el metal precioso se beneficia de los tipos de interés reales negativos o reducidos, por lo que las subidas por parte de la FED aumentan el tipo de interés real.

Dicho esto, que el mercado laboral americano se deteriore puede no ser tan buena noticia para el oro. Unas expectativas de incremento de salarios menores y unas peores previsiones laborales deberían reducir el consumo de los americanos, lo que ayudará a controlar la inflación. Sin embargo, el oro históricamente ha mostrado el doble de correlación con la inflación cuando esta ha estado por encima del 4%. Escenario en el que también aumenta la correlación negativa con el dólar. Es decir, el oro se beneficia de una pérdida de credibilidad de la FED cuando la inflación supera el 4%, porque en esos niveles se ve poco controlable o se achaca a la incapacidad de la Reserva Federal para controlar las subidas de precios. Por tanto, todavía no está nada clara la dirección que puede tomar el oro en los próximos meses y dependerá mucho del contexto macro, así como de la guerra en Oriente Medio.

El heredero de Buffett se pone las pilas

Greg Abel, el heredero de Warren Buffett en los mandos de Berkshire Hathaway, se ha puesto manos a la obra. El sábado se presentaron los resultados de la compañía y también se descubrió que en el segundo trimestre Abel realizó unas compras netas en bolsa de unos 19.800 millones de dólares. Esto supone la primera compra neta trimestral desde hace más de 3 años.

Además, lo más destacable es que Abel no rehúye de la tecnología y sigue aumentando su exposición a Alphabet, con otra compra de unos 10.000 millones de dólares. Esto es bastante notable, ya que Buffett llevaba años siendo muy reticente a la hora de acudir a un mercado que prácticamente no ha dejado de marcar máximos. Ahora bien, la postura del Oráculo de Omaha se basaba en la premisa de “invierte en lo que conoces”, y está claro que si de por si Buffett no era muy proclive a la tecnología, los avances de los últimos años y el peso del sector en la bolsa americana lo dejaba bastante fuera de juego. La apuesta de Greg Abel es clara: defender el legado de Buffett pero a su manera. Además, hablamos de una compañía que sigue acumulando más de 360.000 millones de dólares en efectivo y letras del tesoro.

Eventos de la semana

A nivel corporativo, la temporada de resultados pierde fuerza. Después de Berkshire, CoreWeave, Cisco o Applied Materials son algunas de las compañías que presentarán sus cifras. A nivel macro la cosa cambia. En Estados Unidos conoceremos la inflación CPI del mes de julio, clave después de la semana de datos de empleo que apunta a que la inflación podría ralentizarse. Si el dato es superior al esperado estaríamos hablando de un escenario muy complicado para la FED, porque de nuevo se enfrenta a la decisión de subir tipos de interés y frenar la inflación a costa de perjudicar el empleo, o caer en el conformismo inflacionario para no dañar la economía americana. Ahora bien, si es inferior a lo esperado y comenzamos a ver esa ralentización tan esperada, las cosas no podrían salirle mejor a Kevin Warsh. En Europa tendremos datos del PIB de la Eurozona del segundo trimestre, así como algunos datos de inflación.

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