La guerra de Irán tiene consecuencias para todas las economías del mundo. Si la guerra se estanca, España podría sufrir las consecuencias en su PIB, con un retroceso en su crecimiento de hasta dos puntos, según alerta el Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria. En cambio, si el conflicto tiene una corta duración en el tiempo, este frenazo será de dos décimas.
Además, el cierre del Estrecho de Ormuz también pone en una situación comprometida a España, debido a su alta dependencia de la energía importada. Así, el encarecimiento del crudo y la apreciación del dólar (divisa en la que se realiza el mayor número de transacciones de petróleo) deteriora la balanza por cuenta corriente y presiona los precios.
El estudio plantea hasta tres escenarios distintos para la economía española en función de la duración del conflicto bélico.
En un escenario hipotético en el que la guerra es corta y finalice este mismo mes o principios de abril, la inflación escala del 3% al 4% y el precio del petróleo se mantiene entre 100 y 110 dólares en un mes, el Observatorio de la Francisco de Vitoria calcula que el crecimiento económico se reduciría al 2,06%, casi dos décimas menos, y el nivel de empleo crecería un 1,93% frente al 2,1% del escenario base.
Si por el contrario el caso de una guerra larga en la que la inflación supera el 4% de manera persistente y el precio del petróleo supera los 120 dólares, el PIB limitaría su crecimiento al 1,49%, siete décimas menos que en el escenario base, mientras que el empleo crecería un 1,4% frente al 2,1% del escenario base.
La peor situación a la que se puede enfrentar la economía es a una guerra enquistada, lo que elevaría la inflación por encima del 5%. El PIB crecería un 0,53%, cerca de dos puntos menos que en el escenario base, con un crecimiento del empleo del 0,5% frente al 2,1%.
En el peor de los casos en el que la guerra se convierte en una crisis, la inflación supera el 5% de manera persistente y el precio del petróleo sube por encima de los 120 dólares, con picos de 150 dólares, el PIB crecería un 0,53%, cerca de dos puntos menos que en el escenario base, con un crecimiento del empleo del 0,5%.
Contracción del comercio internacional
El aumento de los costes de transporte y la incertidumbre geopolítica generan una contracción del volumen comercial. Según el estudio, las empresas reaccionan retrasando inversiones, acumulando inventarios o buscando rutas alternativas más costosas e ineficientes.
Además, a nivel financiero suben las primas, cae la inversión y se refugia el capital en activos considerados seguros. Para economías altamente endeudadas (como la española) esto no es menor: encarece la financiación y reduce el margen de maniobra fiscal.
Si el conflicto terminase este mes, el frenazo sería tan solo de dos décimas
La guerra de Irán tiene consecuencias para todas las economías del mundo. Si la guerra se estanca, España podría sufrir las consecuencias en su PIB, con un retroceso en su crecimiento de hasta dos puntos, según alerta el Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria. En cambio, si el conflicto tiene una corta duración en el tiempo, este frenazo será de dos décimas.
Además, el cierre del Estrecho de Ormuz también pone en una situación comprometida a España, debido a su alta dependencia de la energía importada. Así, el encarecimiento del crudo y la apreciación del dólar (divisa en la que se realiza el mayor número de transacciones de petróleo) deteriora la balanza por cuenta corriente y presiona los precios.
El estudio plantea hasta tres escenarios distintos para la economía española en función de la duración del conflicto bélico.
En un escenario hipotético en el que la guerra es corta y finalice este mismo mes o principios de abril, la inflación escala del 3% al 4% y el precio del petróleo se mantiene entre 100 y 110 dólares en un mes, el Observatorio de la Francisco de Vitoria calcula que el crecimiento económico se reduciría al 2,06%, casi dos décimas menos, y el nivel de empleo crecería un 1,93% frente al 2,1% del escenario base.
Si por el contrario el caso de una guerra larga en la que la inflación supera el 4% de manera persistente y el precio del petróleo supera los 120 dólares, el PIB limitaría su crecimiento al 1,49%, siete décimas menos que en el escenario base, mientras que el empleo crecería un 1,4% frente al 2,1% del escenario base.
La peor situación a la que se puede enfrentar la economía es a una guerra enquistada, lo que elevaría la inflación por encima del 5%. El PIB crecería un 0,53%, cerca de dos puntos menos que en el escenario base, con un crecimiento del empleo del 0,5% frente al 2,1%.
En el peor de los casos en el que la guerra se convierte en una crisis, la inflación supera el 5% de manera persistente y el precio del petróleo sube por encima de los 120 dólares, con picos de 150 dólares, el PIB crecería un 0,53%, cerca de dos puntos menos que en el escenario base, con un crecimiento del empleo del 0,5%.
Contracción del comercio internacional
El aumento de los costes de transporte y la incertidumbre geopolítica generan una contracción del volumen comercial. Según Las empresas reaccionan retrasando inversiones, acumulando inventarios o buscando rutas alternativas más costosas e ineficientes.
Además, a nivel financiero suben las primas, cae la inversión y se refugia el capital en activos considerados seguros. Para economías altamente endeudadas (como la española) esto no es menor: encarece la financiación y reduce el margen de maniobra fiscal.
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