Una de las grandes preocupaciones de la Unión Europea tiene que ver con la contaminación de los vehículos. Numerosas políticas ambientales y de transporte van dirigidas a una reducción de las emisiones y gases.
La preocupación europea no se limita únicamente a la contaminación del aire, sino que también está estrechamente ligada a la lucha contra el cambio climático. Y es que el sector del transporte es uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero en Europa, y gran parte de esas emisiones provienen de los vehículos de carretera.
Es por ello que el organismo europeo ha aprobado varias restricciones en la normativa de emisiones de autobuses y camiones. No obstante, aunque se trata de una misión fundamental para la mejora del ecosistema, la Unión Europea ha realizado recientemente varios cambios que suavizan los requisitos.
La Unión Europea cambia las normas de autobuses y camiones
La Unión Europea ha adoptado recientemente varios cambios que relajan los requisitos de reducción de emisiones establecidos para los camiones y autobuses que circulen en 2030, pero si mantiene sin cambios el objetivo final de recortar en un 90% los gases contaminantes en el horizonte de 2040.
El objetivo de estos cambios no es otro que el de facilitar la adaptación al nuevo marco por parte del sector, que es responsable de más del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del transporte por carretera en la UE.
Mayor flexibilidad para estos vehículos
La flexibilidad fue propuesta el pasado diciembre por la Comisión Europea y ha recibido el visto bueno del Parlamento Europeo y el Consejo, por lo que las nuevas normas sobre el cálculo de los créditos de emisiones para vehículos pesados serán aplicables a los 20 días de que la decisión confirmada este lunes sea publicada en el Diario Oficial de la UE (DOUE).
Según defiende el Consejo en un comunicado, esta enmienda reconoce los «desafíos estructurales» que enfrenta actualmente el sector, en particular «el lento despliegue de infraestructuras de recarga pública en las autopistas«.
Además, el documento apoya una transición «fluida y gradual hacia la movilidad con cero emisiones sin alterar los ambiciosos objetivos climáticos a largo plazo de la UE«. La legislación comunitaria establece una senda de reducción de emisiones contaminantes para los vehículos pesados nuevos (incluidos camiones, autobuses y autocares), que parte de un recorte del 15% a partir de 2025 hasta un 90% en 2040, pero que debería pasar por una reducción del 43% en el horizonte de 2030.
Creditos de emisiones para demostrar el cumplimiento
Para demostrar el cumplimiento, los fabricantes de vehículos pesados pueden obtener créditos de emisiones si su flota supera una «trayectoria de reducción» definida, que es una trayectoria lineal que conecta los objetivos entre periodos de cinco años.
Con los cambios, los fabricantes podrán acumular créditos entre 2025 y 2029 si sus emisiones se sitúan por debajo de sus propios objetivos anuales específicos de emisiones de CO2, en lugar de seguir la trayectoria de reducción lineal más estricta; lo que les permitirá generar más créditos antes de 2030.
No obstante, el nuevo método de cálculo no se aplicará a la flota de autobuses urbanos, ya que el despliegue de vehículos de cero emisiones está muy avanzado y depende menos de la infraestructura de autopistas de larga distancia.
El organismo europeo ha relajado la normativa para 2030 con el objetivo de facilitar la adaptación al nuevo marco
Una de las grandes preocupaciones de la Unión Europea tiene que ver con la contaminación de los vehículos. Numerosas políticas ambientales y de transporte van dirigidas a una reducción de las emisiones y gases.
La preocupación europea no se limita únicamente a la contaminación del aire, sino que también está estrechamente ligada a la lucha contra el cambio climático. Y es que el sector del transporte es uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero en Europa, y gran parte de esas emisiones provienen de los vehículos de carretera.
Es por ello que el organismo europeo ha aprobado varias restricciones en la normativa de emisiones de autobuses y camiones. No obstante, aunque se trata de una misión fundamental para la mejora del ecosistema, la Unión Europea ha realizado recientemente varios cambios que suavizan los requisitos.
La Unión Europea cambia las normas de autobuses y camiones
La Unión Europea ha adoptado recientemente varios cambios que relajan los requisitos de reducción de emisiones establecidos para los camiones y autobuses que circulen en 2030, pero si mantiene sin cambios el objetivo final de recortar en un 90% los gases contaminantes en el horizonte de 2040.
El objetivo de estos cambios no es otro que el de facilitar la adaptación al nuevo marco por parte del sector, que es responsable de más del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del transporte por carretera en la UE.
Mayor flexibilidad para estos vehículos
La flexibilidad fue propuesta el pasado diciembre por la Comisión Europea y ha recibido el visto bueno del Parlamento Europeo y el Consejo, por lo que las nuevas normas sobre el cálculo de los créditos de emisiones para vehículos pesados serán aplicables a los 20 días de que la decisión confirmada este lunes sea publicada en el Diario Oficial de la UE (DOUE).
Según defiende el Consejo en un comunicado, esta enmienda reconoce los «desafíos estructurales» que enfrenta actualmente el sector, en particular «el lento despliegue de infraestructuras de recarga pública en las autopistas«.
Además, el documento apoya una transición «fluida y gradual hacia la movilidad con cero emisiones sin alterar los ambiciosos objetivos climáticos a largo plazo de la UE«. La legislación comunitaria establece una senda de reducción de emisiones contaminantes para los vehículos pesados nuevos (incluidos camiones, autobuses y autocares), que parte de un recorte del 15% a partir de 2025 hasta un 90% en 2040, pero que debería pasar por una reducción del 43% en el horizonte de 2030.
Creditos de emisiones para demostrar el cumplimiento
Para demostrar el cumplimiento, los fabricantes de vehículos pesados pueden obtener créditos de emisiones si su flota supera una «trayectoria de reducción» definida, que es una trayectoria lineal que conecta los objetivos entre periodos de cinco años.
Con los cambios, los fabricantes podrán acumular créditos entre 2025 y 2029 si sus emisiones se sitúan por debajo de sus propios objetivos anuales específicos de emisiones de CO2, en lugar de seguir la trayectoria de reducción lineal más estricta; lo que les permitirá generar más créditos antes de 2030.
No obstante, el nuevo método de cálculo no se aplicará a la flota de autobuses urbanos, ya que el despliegue de vehículos de cero emisiones está muy avanzado y depende menos de la infraestructura de autopistas de larga distancia.
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