La rentabilidad de las Letras del Tesoro se dispara a máximos desde 2024 ante las previsibles subidas de tipos del BCE por la guerra

La fiebre por invertir en Letras del Tesoro está despertando tras más de un año de letargo. La subida de la inflación por el efecto de la guerra conllevará un endurecimiento de la política monetaria del BCE y está haciendo repuntar la rentabilidad de la deuda del Estado. En la subasta de Letras a 6 y 12 meses celebrada este martes, la rentabilidad de la referencia a un año ha alcanzado el 2,64%, en máximos desde noviembre de 2024 y por encima del 2,137% ofrecido en la anterior subasta del 3 de marzo, cuatro días después de que Israel y Estados Unidos emprendieran la guerra contra Irán, iniciada el 28 de febrero.

En el caso de las Letras a 6 meses, el interés ofrecido por el Tesoro ha crecido hasta el 2,391% frente al 2,077% de marzo y se sitúa en niveles similares a los de marzo de 2025. Con las bolsas a la baja y el valor del oro y la plata, que tradicionalmente han actuado con activos refugio, retrocediendo, las deuda a corto plazo se presenta ahora como un oasis de rentabilidad para los inversores.

En total, el Tesoro ha colocado 6.439,26 millones de euros de letras a un año y seis meses después de que los inversores pidieran 8.654,91 millones. La demanda no ha llegado a duplicar la oferta como ocurría especialmente en el ejercicio 2023 por la alta remuneración ofrecida -un máximo del 3,830% en el caso de las Letras a 6 meses en octubre de 2023 y un récord del 3,876% para las Letras a 12 meses también en la misma fecha- pero registra una trayectoria ascendente.

En 2022 y 2023, el atractivo de las Letras se disparó a medida que crecía su rentabilidad por las subidas de tipos acometidas por el Banco Central Europeo para contener la inflación. La web del Tesoro llegó a colapsar, decenas de ciudadanos hacían cola en el Banco de España y el supervisor bancario implementó la cita previa para poder invertir en esta deuda pública ante el aluvión de peticiones. No obstante, tras los recortes de tipos llevados a cabo por el BCE entre 2024 y 2025 y la menor rentabilidad que ofrecían las Letras, los minoristas fueron reduciendo su inversión. De hecho, los hogares españoles cerraron 2025 con menos del 25% -19.071 millones de euros- de las Letras del Tesoro y dejaron de ser sus mayores tenedores.

Esta tendencia se está revirtiendo con el alza de la rentabilidad de la deuda a corto plazo. De hecho, los inversores esperaban que el Tesoro elevara el rendimiento de las letras a un año, que ya anticipaba el mercado interbancario, pues el euríbor a doce meses terminó el mes pasado en el 2,565%, con una subida de 0,34 puntos respecto a febrero. Los mercados descartan hasta tres subidas de los tipos de interés antes de que acabe el año para contener los precios por el conflicto en Oriente Medio.

Tras esta subasta de letras, el Tesoro volverá al mercado el jueves, con la venta de bonos a medio y largo plazo. El Tesoro tiene previsto colocar ese día entre 5.250 y 6.750 millones de euros en bonos a tres y cinco años, en unas obligaciones a diez años, y en otras obligaciones a diez años indexadas a la inflación.

 El Tesoro ha colocado 6.439,26 millones de euros de letras a un año y seis meses con la demanda repuntando hasta los 8.654,91 millones  

La fiebre por invertir en Letras del Tesoro está despertando tras más de un año de letargo. La subida de la inflación por el efecto de la guerra conllevará un endurecimiento de la política monetaria del BCE y está haciendo repuntar la rentabilidad de la deuda del Estado. En la subasta de Letras a 6 y 12 meses celebrada este martes, la rentabilidad de la referencia a un año ha alcanzado el 2,64%, en máximos desde noviembre de 2024 y por encima del 2,137% ofrecido en la anterior subasta del 3 de marzo, cuatro días después de que Israel y Estados Unidos emprendieran la guerra contra Irán, iniciada el 28 de febrero.

En el caso de las Letras a 6 meses, el interés ofrecido por el Tesoro ha crecido hasta el 2,391% frente al 2,077% de marzo y se sitúa en niveles similares a los de marzo de 2025. Con las bolsas a la baja y el valor del oro y la plata, que tradicionalmente han actuado con activos refugio, retrocediendo, las deuda a corto plazo se presenta ahora como un oasis de rentabilidad para los inversores.

En total, el Tesoro ha colocado 6.439,26 millones de euros de letras a un año y seis meses después de que los inversores pidieran 8.654,91 millones. La demanda no ha llegado a duplicar la oferta como ocurría especialmente en el ejercicio 2023 por la alta remuneración ofrecida -un máximo del 3,830% en el caso de las Letras a 6 meses en octubre de 2023 y un récord del 3,876% para las Letras a 12 meses también en la misma fecha- pero registra una trayectoria ascendente.

En 2022 y 2023, el atractivo de las Letras se disparó a medida que crecía su rentabilidad por las subidas de tipos acometidas por el Banco Central Europeo para contener la inflación. La web del Tesoro llegó a colapsar, decenas de ciudadanos hacían cola en el Banco de España y el supervisor bancario implementó la cita previa para poder invertir en esta deuda pública ante el aluvión de peticiones. No obstante, tras los recortes de tipos llevados a cabo por el BCE entre 2024 y 2025 y la menor rentabilidad que ofrecían las Letras, los minoristas fueron reduciendo su inversión. De hecho, los hogares españoles cerraron 2025 con menos del 25% -19.071 millones de euros- de las Letras del Tesoro y dejaron de ser sus mayores tenedores.

Esta tendencia se está revirtiendo con el alza de la rentabilidad de la deuda a corto plazo. De hecho, los inversores esperaban que el Tesoro elevara el rendimiento de las letras a un año, que ya anticipaba el mercado interbancario, pues el euríbor a doce meses terminó el mes pasado en el 2,565%, con una subida de 0,34 puntos respecto a febrero. Los mercados descartan hasta tres subidas de los tipos de interés antes de que acabe el año para contener los precios por el conflicto en Oriente Medio.

Tras esta subasta de letras, el Tesoro volverá al mercado el jueves, con la venta de bonos a medio y largo plazo. El Tesoro tiene previsto colocar ese día entre 5.250 y 6.750 millones de euros en bonos a tres y cinco años, en unas obligaciones a diez años, y en otras obligaciones a diez años indexadas a la inflación.

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