Las vacaciones de verano siguen suponiendo uno de los mayores gastos para los hogares españoles cada año. Ahora, el alto impacto del aumento de precios en la economía de las familias las ha llevado a tener que tomar decisiones distintas si quieren irse de viaje, como por ejemplo la financiación, planteada por casi la mitad de los españoles. En concreto, y según los datos de IA Capital, más de un 16% de las personas que solicitan un crédito u otra vía similar lo hacen para pagar sus vacaciones de verano.
Esto se debe, principalmente, a que los hogares que tienen previsto viajar este año estiman que gastarán, por lo menos, un 5% más de lo que lo habían hecho hasta ahora, con un coste medio de 1.481 euros. Además, si se tiene en cuenta al conjunto de los encuestados, incluidos aquellos que no viajarán, el gasto medio previsto para el periodo vacacional se sitúa en 1.257 euros, un 2,6 % más que los 1.225 euros registrados en 2025.
El encarecimiento de la vida también ha llevado a muchos a cambiar sus decisiones de cara a este verano. Un 25% no tiene previsto salir de vacaciones y, dentro de este grupo, un 65 % señala que su situación económica no se lo permite.
Además, el porcentaje de quienes renuncian a viajar por el precio del alojamiento ha aumentado seis puntos, hasta situarse en el 24 %. Esto se debe a que el gasto previsto en este aspecto se sitúa en una media de 611 euros entre quienes viajarán, un 6 % más de lo declarado el verano anterior, mientras que la intención de gasto en transporte alcanza los 263 euros, un 12 % más que en 2025.
Esto ha llevado a que los españoles pueden llegar a viajar menos, pero cada desplazamiento exige un esfuerzo económico mayor. Durante el primer trimestre de 2026, los residentes en España realizaron 33,2 millones de viajes, un 4,4 % menos que un año antes. Sin embargo, el gasto total aumentó un 2,5 %, hasta los 11.454 millones de euros. El gasto medio por viaje creció un 7,2 %, hasta alcanzar los 345 euros, y el gasto medio diario aumentó otro 7,3 %.
Aunque la financiación pueda parecer un alivio económico inmediato, hay que tener en cuenta las consecuencias que puede traer a largo plazo. La OCU advierte de que financiar las vacaciones durante doce meses incrementa el coste final del viaje. Por tanto, si una operación de este tipo se formalizara durante este verano, sus cuotas podrían prolongarse hasta 2027. Así, entre las opciones para pagar unas vacaciones que no caben en el presupuesto, la tarjeta de crédito puede ser una de las más perjudiciales.
El propio Banco de España advierte de que las tarjetas de pago aplazado o revolving suelen aplicar tipos de interés más elevados que otras formas de financiación. Además, cuando se eligen cuotas reducidas, una parte importante del pago mensual puede destinarse a cubrir intereses y apenas amortizar capital, prolongando la deuda mucho más de lo previsto. En los casos más extremos, la acumulación de intereses y la escasa amortización pueden hacer que el cliente termine pagando en intereses una cantidad superior al propio capital utilizado.
Para Iñaki Arcocha, de IA Capital, las vacaciones son un objetivo más que debe integrarse en la planificación financiera general, junto con las necesidades cotidianas, la liquidez disponible, las inversiones y el resto de metas personales. La cuestión no es «crear una cuenta distinta para cada deseo, sino decidir qué objetivos son prioritarios, cuándo deben cumplirse y qué recursos pueden destinarse a ellos sin dañar el conjunto de la estrategia».
Más del 16% de los préstamos que se solicitan en España ya se destina a pagar el verano, con un gasto medio que escala hasta los 1.481 euros
Las vacaciones de verano siguen suponiendo uno de los mayores gastos para los hogares españoles cada año. Ahora, el alto impacto del aumento de precios en la economía de las familias las ha llevado a tener que tomar decisiones distintas si quieren irse de viaje, como por ejemplo la financiación, planteada por casi la mitad de los españoles. En concreto, y según los datos de IA Capital, más de un 16% de las personas que solicitan un crédito u otra vía similar lo hacen para pagar sus vacaciones de verano.
Esto se debe, principalmente, a que los hogares que tienen previsto viajar este año estiman que gastarán, por lo menos, un 5% más de lo que lo habían hecho hasta ahora, con un coste medio de 1.481 euros. Además, si se tiene en cuenta al conjunto de los encuestados, incluidos aquellos que no viajarán, el gasto medio previsto para el periodo vacacional se sitúa en 1.257 euros, un 2,6 % más que los 1.225 euros registrados en 2025.
El encarecimiento de la vida también ha llevado a muchos a cambiar sus decisiones de cara a este verano. Un 25% no tiene previsto salir de vacaciones y, dentro de este grupo, un 65 % señala que su situación económica no se lo permite.
Además, el porcentaje de quienes renuncian a viajar por el precio del alojamiento ha aumentado seis puntos, hasta situarse en el 24 %. Esto se debe a que el gasto previsto en este aspecto se sitúa en una media de 611 euros entre quienes viajarán, un 6 % más de lo declarado el verano anterior, mientras que la intención de gasto en transporte alcanza los 263 euros, un 12 % más que en 2025.
Esto ha llevado a que los españoles pueden llegar a viajar menos, pero cada desplazamiento exige un esfuerzo económico mayor. Durante el primer trimestre de 2026, los residentes en España realizaron 33,2 millones de viajes, un 4,4 % menos que un año antes. Sin embargo, el gasto total aumentó un 2,5 %, hasta los 11.454 millones de euros. El gasto medio por viaje creció un 7,2 %, hasta alcanzar los 345 euros, y el gasto medio diario aumentó otro 7,3 %.
Aunque la financiación pueda parecer un alivio económico inmediato, hay que tener en cuenta las consecuencias que puede traer a largo plazo. La OCU advierte de que financiar las vacaciones durante doce meses incrementa el coste final del viaje. Por tanto, si una operación de este tipo se formalizara durante este verano, sus cuotas podrían prolongarse hasta 2027. Así, entre las opciones para pagar unas vacaciones que no caben en el presupuesto, la tarjeta de crédito puede ser una de las más perjudiciales.
El propio Banco de España advierte de que las tarjetas de pago aplazado o revolving suelen aplicar tipos de interés más elevados que otras formas de financiación. Además, cuando se eligen cuotas reducidas, una parte importante del pago mensual puede destinarse a cubrir intereses y apenas amortizar capital, prolongando la deuda mucho más de lo previsto. En los casos más extremos, la acumulación de intereses y la escasa amortización pueden hacer que el cliente termine pagando en intereses una cantidad superior al propio capital utilizado.
Para Iñaki Arcocha, de IA Capital, las vacaciones son un objetivo más que debe integrarse en la planificación financiera general, junto con las necesidades cotidianas, la liquidez disponible, las inversiones y el resto de metas personales. La cuestión no es «crear una cuenta distinta para cada deseo, sino decidir qué objetivos son prioritarios, cuándo deben cumplirse y qué recursos pueden destinarse a ellos sin dañar el conjunto de la estrategia».
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