La carta del novio de Giorgia Sommacal, fallecida en las Maldivas: «Nada en la vida es en vano. Deberíamos tener el valor de amar más»

Federico Colombo, novio de Giorgia Sommacal, la joven que murió el pasado 14 de mayo en la tragedia de las Maldivas junto a otras cuatro personas, publicó una carta de despedida donde relata su dolor ante la pérdida inesperada de su pareja:

 Federico Colombo relata su estado de ánimo tras la pérdida de su novia, quien falleció junto a su madre en las Maldivas. «¿El amor? La emoción más grande de la humanidad»  

Federico Colombo, novio de Giorgia Sommacal, la joven que murió el pasado 14 de mayo en la tragedia de las Maldivas junto a otras cuatro personas, publicó una carta de despedida donde relata su dolor ante la pérdida inesperada de su pareja:

«La pérdida de Giorgia y Monica me ha enseñado algo que quizás antes no lograba comprender del todo: nada en la vida se puede dar por sentado. Estamos tan acostumbrados a la presencia de las personas, a los gestos cotidianos, a las palabras dichas con distracción, que a menudo nos olvidamos de su verdadero valor. Luego llega la ausencia, y de repente comprendes lo importantes que eran incluso las cosas más pequeñas: una sonrisa, una llamada, una risa sin motivo, e incluso los silencios compartidos».

Una extensa carta que el joven, de 26 años, dedica a la chica que amaba y que lo «hacía sentir siempre importante», según relató Federico hace unos días al Corriere della Sera en una conmovedora entrevista: «Una chica de oro, que tenía una luz particular y una dulzura inexplicable. Siempre presente y capaz de hacerte sentir importante».

«He aprendido que hay que dar más las gracias por el presente, porque es lo único que realmente tenemos. Hay que vivir sin esperar siempre el momento adecuado, sin posponer lo que nos hace felices. Deberíamos tener el valor de amar más, de decir lo que sentimos, de abrazar fuerte a las personas que queremos y de disfrutar cada instante, incluso aquellos que parecen banales o tontos. Porque a menudo son precisamente esos momentos los que se convierten en los recuerdos más valiosos», relata.

Federico, de 26 años, y Giorgia, de 22, quien ya no volvió a salir a la superficie de aquella maldita inmersión en las Maldivas, llevaban juntos dos años y ocho meses. «La vida corre deprisa y nunca nos avisa cuando algo está por terminar. Por eso hoy creo que vivir de verdad significa estar presente: con el corazón, con el alma, con sinceridad. Significa reír sin miedo, emocionarse, cometer locuras, crear recuerdos, perdonar, soltar lo que pesa y aferrarse a lo que realmente importa. La vida es un regalo frágil e inmenso al mismo tiempo. Y tal vez la mejor manera de honrarla sea compartirla con quien sabe amarnos sinceramente, con quien se queda, con quien logra dar valor a nuestra presencia antes de que se convierta en un recuerdo».

«Me gustaría concluir con estas palabras: El problema fundamental de la humanidad desde hace 2000 años sigue siendo el mismo: amarse. Solo que ahora se ha vuelto más urgente. Nos tenemos que dar prisa, porque siempre amamos demasiado poco y demasiado tarde. Apresurémonos a amar, porque al ocaso de la vida seremos juzgados en el amor. No existe una emoción más grande que sentir que nuestra vida depende de otra persona y que no nos bastamos a nosotros mismos. Cuando amamos, hasta las cosas inanimadas se cargan de significado y nos conmueven, porque el amor coincide con el significado de todas las cosas: la felicidad«.

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