Gonzalo Bernardos, economista: “Nunca ha habido un gobierno en España que haya hecho tanto para que suba el precio de la vivienda”

El mercado inmobiliario español vuelve a ocupar el centro de la conversación económica. Comprar o alquilar una vivienda se ha convertido en una preocupación transversal que afecta tanto a jóvenes que buscan independizarse como a familias consolidadas que intentan cambiar de casa. La evolución del sector, estrechamente ligada al empleo, los salarios y la demografía, refleja además tensiones estructurales que llevan años acumulándose.

Este martes se ha conocido un nuevo dato que confirma la tendencia: la vivienda terminada, nueva y usada, se ha encarecido un 14,3 % en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, según el informe IMIE Mercados Locales de Tinsa by Accumin. Incluso descontando la inflación, el incremento real alcanza el 11,8 %, una subida muy superior al crecimiento salarial medio.

El aumento no es homogéneo. Las capitales concentran la mayor presión: 30 de las 52 ciudades analizadas superan ya incrementos interanuales del 10 %. San Sebastián, Madrid y Barcelona encabezan el ranking con precios superiores a los 4.000 euros por metro cuadrado, seguidas por Palma de Mallorca y Bilbao.

La crítica de Gonzalo Bernardos

En una intervención reciente del pódcast Somrie Club, el economista Gonzalo Bernardos ha lanzado una dura crítica al Ejecutivo en un vídeo difundido en redes sociales. Según su análisis, las decisiones políticas adoptadas en los últimos años han contribuido directamente al encarecimiento del mercado residencial.

“Nunca en la historia de España reciente ha habido un gobierno que haya hecho tanto para que el precio de la vivienda suba, suba y suba”, afirma Bernardos. El economista atribuye esta situación a la coalición entre PSOE y Sumar y al enfoque regulatorio impulsado desde el Gobierno.

En el vídeo publicado sostiene que determinadas promesas políticas generan expectativas poco realistas entre los ciudadanos: “Lo que intenta es ganar votos engañando a la población, diciéndole que van a poder coger y vivir donde ellos quieran”. A su juicio, el principal instrumento empleado sería el control de precios, al que define como una especie de “pócima mágica”.

Menos oferta y más presión sobre el alquiler

La crítica de Bernardos coincide con la opinión de parte del sector inmobiliario y de algunos analistas económicos que consideran que las regulaciones recientes han reducido los incentivos para poner viviendas en alquiler.

Diversos expertos señalan que la combinación de límites a las rentas, mayor inseguridad jurídica percibida por propietarios y nuevas obligaciones regulatorias habría provocado una retirada progresiva de inmuebles del mercado. El resultado sería una oferta más escasa frente a una demanda creciente.

Algunos indicadores ilustran esta tensión. Según los datos difundidos por la cuenta de la red social X Datadicto, en Barcelona apenas existe un piso en alquiler por cada 100.000 habitantes dentro de determinados rangos de precio y tamaño. Madrid y Palma de Mallorca también presentan ratios muy reducidos, reflejo de un mercado extremadamente tensionado.

 

Un problema estructural que va más allá del Gobierno

El debate, sin embargo, está lejos de ser unánime. Otros especialistas recuerdan que España arrastra desequilibrios históricos que explican parte de la crisis actual.

El país ha sido tradicionalmente una economía de propietarios y cuenta con un parque de vivienda social muy reducido en comparación con otros países europeos, según datos del Banco de España y la OCDE. Además, la creación de hogares crece a mayor ritmo que la construcción de nuevas viviendas, lo que presiona los precios al alza.

A esto se suma un fenómeno creciente: la concentración de inmuebles en menos manos. Actualmente, un 42 % de los propietarios posee entre dos y cinco viviendas, frente al 31 % registrado en 2006. Para algunos analistas, esta tendencia refleja la vivienda como activo de inversión en un entorno de tipos de interés y rentabilidad financiera cambiante.

También existen voces críticas con la idea de que construir más sea la única solución argumentando que aumentar la oferta sin medidas sociales puede beneficiar principalmente a grandes inversores sin garantizar el acceso a la primera vivienda para los jóvenes, especialmente en grandes capitales como Madrid y Barcelona, donde la vivienda exige alrededor del 60 % del salario.

 El fuerte encarecimiento de la vivienda reabre el debate sobre si las políticas públicas están frenando o acelerando la escalada de precios  

El mercado inmobiliario español vuelve a ocupar el centro de la conversación económica. Comprar o alquilar una vivienda se ha convertido en una preocupación transversal que afecta tanto a jóvenes que buscan independizarse como a familias consolidadas que intentan cambiar de casa. La evolución del sector, estrechamente ligada al empleo, los salarios y la demografía, refleja además tensiones estructurales que llevan años acumulándose.

Este martes se ha conocido un nuevo dato que confirma la tendencia: la vivienda terminada, nueva y usada, se ha encarecido un 14,3 % en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, según el informe IMIE Mercados Locales de Tinsa by Accumin. Incluso descontando la inflación, el incremento real alcanza el 11,8 %, una subida muy superior al crecimiento salarial medio.

El aumento no es homogéneo. Las capitales concentran la mayor presión: 30 de las 52 ciudades analizadas superan ya incrementos interanuales del 10 %. San Sebastián, Madrid y Barcelona encabezan el ranking con precios superiores a los 4.000 euros por metro cuadrado, seguidas por Palma de Mallorca y Bilbao.

La crítica de Gonzalo Bernardos

En una intervención reciente del pódcast Somrie Club,el economista Gonzalo Bernardos ha lanzado una dura crítica al Ejecutivo en un vídeo difundido en redes sociales. Según su análisis, las decisiones políticas adoptadas en los últimos años han contribuido directamente al encarecimiento del mercado residencial.

“Nunca en la historia de España reciente ha habido un gobierno que haya hecho tanto para que el precio de la vivienda suba, suba y suba”, afirma Bernardos. El economista atribuye esta situación a la coalición entre PSOE y Sumar y al enfoque regulatorio impulsado desde el Gobierno.

En el vídeo publicado sostiene que determinadas promesas políticas generan expectativas poco realistas entre los ciudadanos: “Lo que intenta es ganar votos engañando a la población, diciéndole que van a poder coger y vivir donde ellos quieran”. A su juicio, el principal instrumento empleado sería el control de precios, al que define como una especie de “pócima mágica”.

Menos oferta y más presión sobre el alquiler

La crítica de Bernardos coincide con la opinión de parte del sector inmobiliario y de algunos analistas económicos que consideran que las regulaciones recientes han reducido los incentivos para poner viviendas en alquiler.

Diversos expertos señalan que la combinación de límites a las rentas, mayor inseguridad jurídica percibida por propietarios y nuevas obligaciones regulatorias habría provocado una retirada progresiva de inmuebles del mercado. El resultado sería una oferta más escasa frente a una demanda creciente.

Algunos indicadores ilustran esta tensión. Según los datos difundidos por la cuenta de la red social X Datadicto, en Barcelona apenas existe un piso en alquiler por cada 100.000 habitantes dentro de determinados rangos de precio y tamaño. Madrid y Palma de Mallorca también presentan ratios muy reducidos, reflejo de un mercado extremadamente tensionado.

Un problema estructural que va más allá del Gobierno

El debate, sin embargo, está lejos de ser unánime. Otros especialistas recuerdan que España arrastra desequilibrios históricos que explican parte de la crisis actual.

El país ha sido tradicionalmente una economía de propietarios y cuenta con un parque de vivienda social muy reducido en comparación con otros países europeos, según datos del Banco de España y la OCDE. Además, la creación de hogares crece a mayor ritmo que la construcción de nuevas viviendas, lo que presiona los precios al alza.

A esto se suma un fenómeno creciente: la concentración de inmuebles en menos manos. Actualmente, un 42 % de los propietarios posee entre dos y cinco viviendas, frente al 31 % registrado en 2006. Para algunos analistas, esta tendencia refleja la vivienda como activo de inversión en un entorno de tipos de interés y rentabilidad financiera cambiante.

También existen voces críticas con la idea de que construir más sea la única solución argumentando que aumentar la oferta sin medidas sociales puede beneficiar principalmente a grandes inversores sin garantizar el acceso a la primera vivienda para los jóvenes, especialmente en grandes capitales como Madrid y Barcelona, donde la vivienda exige alrededor del 60 % del salario.

 Noticias de Economía Nacional e Internacional en La Razón

Noticias Similares