La llegada de ‘La casa de los espíritus’ a Prime Video supone una de las grandes apuestas internacionales en español de la plataforma, con una adaptación que cumple con lo que promete: trasladar a la pantalla una historia clave de la literatura latinoamericana con solvencia y respeto. Basada en la novela de Isabel Allende (quien es, además, productora ejecutiva del proyecto), su directora, Francisca Alegría (Viña del Mar, Chile, 1985), atiende a LA RAZÓN para desgranar esta nueva adaptación de uno de los libros más importantes de literatura latinoamericana.
P:¿Qué busca transmitir con esta nueva adaptación de la obra de Isabel Allende?
El proyecto me llegó a través de una productora de Estados Unidos, y junto con mi co-showrunner decidimos adaptarlo casi sin pensarlo, aunque sabíamos que era un reto enorme. Sentí que era una historia muy pertinente para reinterpretar, porque aunque ya existían adaptaciones y la película de 1993 fue muy bien actuada, no conectaba con nuestra cultura. Además, el proyecto llegó poco después del estallido social en Chile, un momento en el que volvieron a surgir heridas no resueltas de la dictadura, así que me pareció el momento adecuado para contarla desde una mirada más femenina y latinoamericana. La serie, además, nos dio algo que la película no tenía: tiempo para desarrollar mejor las generaciones y mostrar cómo la sanación de un linaje no ocurre de una generación a otra, sino que necesita más recorrido.
P:Siendo chilena, ¿siente una presión añadida por adaptar una de las novelas cumbres de la literatura de su país?
Sí sentí presión al principio, pero después se me fue un poco, casi como un mecanismo de defensa para poder afrontar realmente el trabajo. El miedo volvió durante la edición, aunque con el buen recibimiento que ha tenido el proyecto ha ido desapareciendo otra vez. Creo que el momento clave fue cuando Isabel Allende vio los primeros tres capítulos y le gustaron; ahí se me quitó gran parte del miedo, porque era una de las personas cuya opinión más me importaba. Sé que siempre habrá críticas, pero me quedo tranquila y contenta con el trabajo realizado.
P:¿Cómo es trabajar codo con codo junto a Isabel Allende en este proyecto?
Isabel Allende tuvo un involucramiento muy generoso en el proyecto. Desde el principio nos dio mucha libertad creativa y confió en nuestro trabajo, entendiendo que conocíamos el lenguaje audiovisual. Había leído el piloto y le había gustado, lo que creo que también le dio tranquilidad sobre la adaptación. Durante el proceso creativo compartimos algunas sesiones con ella para hacerle preguntas sobre aspectos que no aparecían directamente en la novela, y fue muy abierta al contarnos anécdotas familiares y recuerdos importantes para ella. Más allá de eso, nos permitió trabajar con bastante libertad.
P:¿Ha sido difícil reflejar el realismo mágico del libro en las escenas de la serie?
No lo llamaría difícil. Mi intención fue que la magia latinoamericana surgiera de algo profundamente emocional y cotidiano, no de efectos externos para hacer las escenas más impactantes. Quise que lo paranormal, como los fantasmas, se sintiera natural y cercano, casi como parte de la vida diaria. Por eso, la puesta en escena buscó difuminar los límites entre la vida y la muerte, mostrando a los personajes de forma realista y sin exageraciones.
P:Tiene un elenco maravilloso en la serie y, en cuanto a España se refiere, destaca el trabajo de Maribel Verdú, Eduard Fernández y Nicole Wallace. ¿Cómo ha sido trabajar con ellos?
Fue un honor y una experiencia muy entretenida, especialmente porque era el proyecto más grande en el que había trabajado hasta entonces. Me sentí muy apoyada por el elenco y agradecí mucho la confianza que depositaron en mí. Con Nicole hubo una conexión inmediata desde su primera audición; nos impresionó enseguida y, tiempo después, nos mostró videos de cuando era niña hablando con seres del «mundo invisible», algo que hizo aún más especial verla interpretar a un personaje tan sensible con tanta madurez en pantalla. Trabajar con Eduard y Maribel también fue una gran experiencia. De Maribel recuerdo especialmente cuando viajó a Chile para grabar una escena clave para el desenlace de la historia: llegó muy preparada, incluso con el acento chileno perfectamente trabajado, y fue muy emocionante acompañarla en ese proceso. En general, guardo muy buenos recuerdos de trabajar con todos ellos.
P:La serie ha sido bien acogida por la crítica, ¿Tranquiliza?
Siempre está nuestra parte humana que quiere agradar con lo que hace y escuchar que la serie ha gustado, pues tranquiliza mucho, por supuesto.
La nueva adaptación de ‘La casa de los espíritus’ se estrenó en Prime Video el 29 de abril con la chilena como directora
La llegada de ‘La casa de los espíritus’ a Prime Video supone una de las grandes apuestas internacionales en español de la plataforma, con una adaptación que cumple con lo que promete: trasladar a la pantalla una historia clave de la literatura latinoamericana con solvencia y respeto. Basada en la novela de Isabel Allende (quien es, además, productora ejecutiva del proyecto), su directora, Francisca Alegría (Viña del Mar, Chile, 1985), atiende a LA RAZÓN para desgranar esta nueva adaptación de uno de los libros más importantes de literatura latinoamericana.
P:¿Qué busca transmitir con esta nueva adaptación de la obra de Isabel Allende?
El proyecto me llegó a través de una productora de Estados Unidos, y junto con mi co-showrunner decidimos adaptarlo casi sin pensarlo, aunque sabíamos que era un reto enorme. Sentí que era una historia muy pertinente para reinterpretar, porque aunque ya existían adaptaciones y la película de 1993 fue muy bien actuada, no conectaba con nuestra cultura. Además, el proyecto llegó poco después del estallido social en Chile, un momento en el que volvieron a surgir heridas no resueltas de la dictadura, así que me pareció el momento adecuado para contarla desde una mirada más femenina y latinoamericana. La serie, además, nos dio algo que la película no tenía: tiempo para desarrollar mejor las generaciones y mostrar cómo la sanación de un linaje no ocurre de una generación a otra, sino que necesita más recorrido.
P:Siendo chilena, ¿siente una presión añadida por adaptar una de las novelas cumbres de la literatura de su país?
Sí sentí presión al principio, pero después se me fue un poco, casi como un mecanismo de defensa para poder afrontar realmente el trabajo. El miedo volvió durante la edición, aunque con el buen recibimiento que ha tenido el proyecto ha ido desapareciendo otra vez. Creo que el momento clave fue cuando Isabel Allende vio los primeros tres capítulos y le gustaron; ahí se me quitó gran parte del miedo, porque era una de las personas cuya opinión más me importaba. Sé que siempre habrá críticas, pero me quedo tranquila y contenta con el trabajo realizado.
P:¿Cómo es trabajar codo con codo junto a Isabel Allende en este proyecto?
Isabel Allende tuvo un involucramiento muy generoso en el proyecto. Desde el principio nos dio mucha libertad creativa y confió en nuestro trabajo, entendiendo que conocíamos el lenguaje audiovisual. Había leído el piloto y le había gustado, lo que creo que también le dio tranquilidad sobre la adaptación. Durante el proceso creativo compartimos algunas sesiones con ella para hacerle preguntas sobre aspectos que no aparecían directamente en la novela, y fue muy abierta al contarnos anécdotas familiares y recuerdos importantes para ella. Más allá de eso, nos permitió trabajar con bastante libertad.
P:¿Ha sido difícil reflejar el realismo mágico del libro en las escenas de la serie?
No lo llamaría difícil. Mi intención fue que la magia latinoamericana surgiera de algo profundamente emocional y cotidiano, no de efectos externos para hacer las escenas más impactantes. Quise que lo paranormal, como los fantasmas, se sintiera natural y cercano, casi como parte de la vida diaria. Por eso, la puesta en escena buscó difuminar los límites entre la vida y la muerte, mostrando a los personajes de forma realista y sin exageraciones.
P:Tiene un elenco maravilloso en la serie y, en cuanto a España se refiere, destaca el trabajo de Maribel Verdú, Eduard Fernández y Nicole Wallace. ¿Cómo ha sido trabajar con ellos?
Fue un honor y una experiencia muy entretenida, especialmente porque era el proyecto más grande en el que había trabajado hasta entonces. Me sentí muy apoyada por el elenco y agradecí mucho la confianza que depositaron en mí. Con Nicole hubo una conexión inmediata desde su primera audición; nos impresionó enseguida y, tiempo después, nos mostró videos de cuando era niña hablando con seres del «mundo invisible», algo que hizo aún más especial verla interpretar a un personaje tan sensible con tanta madurez en pantalla. Trabajar con Eduard y Maribel también fue una gran experiencia. De Maribel recuerdo especialmente cuando viajó a Chile para grabar una escena clave para el desenlace de la historia: llegó muy preparada, incluso con el acento chileno perfectamente trabajado, y fue muy emocionante acompañarla en ese proceso. En general, guardo muy buenos recuerdos de trabajar con todos ellos.
P:La serie ha sido bien acogida por la crítica, ¿Tranquiliza?
Siempre está nuestra parte humana que quiere agradar con lo que hace y escuchar que la serie ha gustado, pues tranquiliza mucho, por supuesto.
Programación TV en La Razón
