Estados Unidos e Irán llegan a un principio de acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz

Estados Unidos e Irán han llegado a un principio de acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz a cambio de la retirada del bloqueo norteamericano y del compromiso de Teherán de deshacerse de su uranio altamente enriquecido. El texto, que deja para más adelante una negociación en profundidad sobre el programa nuclear o los stocks de armamento, está sujeto a la aprobación final del presidente Donald Trump y de los líderes religiosos y militares iraníes, lo que podría llevar horas o días. «Las negociaciones avanzan de manera ordenada y constructiva, y he informado a mis representantes que no se apresuren a cerrar un acuerdo, ya que el tiempo está de nuestro lado. El bloqueo se mantendrá en plena vigencia hasta que se alcance, certifique y firme un acuerdo. Ambas partes deben tomarse su tiempo y asegurarse de que todo salga bien. ¡No puede haber errores! Nuestra relación con Irán se está volviendo mucho más profesional y productiva. Sin embargo, deben comprender que no pueden desarrollar ni adquirir un arma o bomba nuclear», ha escrito hoy Trump en su red social.

 El texto está sujeto a la aprobación final de Donald Trump y de los líderes religiosos y militares iraníes. Los halcones republicanos critican los términos esbozados: «Todo ha sido en vano»  

Estados Unidos e Irán han llegado a un principio de acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz a cambio de la retirada del bloqueo norteamericano y del compromiso de Teherán de deshacerse de su uranio altamente enriquecido. El texto, que deja para más adelante una negociación en profundidad sobre el programa nuclear o los stocks de armamento, está sujeto a la aprobación final del presidente Donald Trump y de los líderes religiosos y militares iraníes, lo que podría llevar horas o días. «Las negociaciones avanzan de manera ordenada y constructiva, y he informado a mis representantes que no se apresuren a cerrar un acuerdo, ya que el tiempo está de nuestro lado. El bloqueo se mantendrá en plena vigencia hasta que se alcance, certifique y firme un acuerdo. Ambas partes deben tomarse su tiempo y asegurarse de que todo salga bien. ¡No puede haber errores! Nuestra relación con Irán se está volviendo mucho más profesional y productiva. Sin embargo, deben comprender que no pueden desarrollar ni adquirir un arma o bomba nuclear», ha escrito hoy Trump en su red social.

Pese a las palabras del líder, los halcones estadounidenses e isralíes, los políticos y analistas partidarios de la línea dura en general, y contra Irán en particular, están muy nerviosos y enfadados. Trump lanzó la guerra prometiendo a los iraníes que la ayuda «estaba en camino» y la libertad era inevitable. No es así. Trump mató al ayatola Jamenei y a parte de la cúpula del país, pero el régimen sigue ahí. Con menos barcos, aviones y misiles, pero sigue. Además, el acuerdo busca reabrir completamente el Estrecho de Ormuz, que sólo se cerró… después de los bombardeos. Un estrecho abierto con un mayor control de la Guardia Revolcuionaria es peor de lo que había en febrero. Igualmente, la cuestión nuclear se deja para más adelante, e Irán podría acceder a miles de millones de dólares que llevan años congelados en otros países.

La sensación en Washington es de sorpresa y decepción. «El rumoreado cese al fuego de 60 días —con la creencia de que Irán se involucrará alguna vez de buena fe— fue un desastre. ¡Todo lo logrado por la Operación Furia Épica habría sido en vano!», lamentó el senador republicano Roger Wicker. Hace unas semanas, las líneas rojas de Teherán se centraba en torno al programa nuclear, igual que a lo largo de los últimos 15 años. Pero ahora, tras lo que las autoridades religiosas y militaren inevitablemente consideran un éxito, una prueba de resistencia y fortaleza ante un despliegue brutal de EEUU en la región, las prioridades parecen haberse movido. Ahora Irán tiene cartas mucho mejores y puede permitirse negociar la situación en el estrecho de Ormuz, aspirando a beneficios económicos impensables hace poco. Para después, y sólo entonces, acepta sentarse a entablar negociaciones nucleares profundas.

«El acuerdo que se está proponiendo con Irán parece sacado directamente del manual de Wendy Sherman, Robert Malley y Ben Rhodes: Pagar a la Guardia Revolucionara para que construya un programa de armas de destrucción masiva y aterrorice al mundo. No es remotamente América Primero, es un clarísimo abran el maldito estrecho. Negar a Irán el acceso al dinero. Eliminar suficiente capacidad iraní para que no pueda amenazar a nuestros aliados en la región. Debería haberse hecho hace tiempo», ha lamentado Mike Pompeo, que fue el secretario de Estado de Trump en su primer mandato, mencionando a los principales negociadores de Obama en el pasado.

«Si se llega a un acuerdo para poner fin al conflicto iraní porque se cree que el Estrecho de Ormuz no puede protegerse del terrorismo iraní y que Irán aún posee la capacidad de destruir la principal infraestructura petrolera del Golfo, entonces Irán será percibido como una fuerza dominante. Esta combinación de que Irán sea percibido como poseedor de la capacidad de aterrorizar el Estrecho de manera perpetua y de infligir daños masivos a la infraestructura petrolera del Golfo representa un cambio mayor en el equilibrio de poder en la región y, con el tiempo, será una pesadilla para Israel. Además, hace que uno se pregunte por qué empezó la guerra en primer lugar», ha criticDO el poderoso senador Lindsey Graham, uno de los principales valedores de Israel.

Si el resultado se cierra en los términos esbozados, dada la urgencia de Trump para poder cantar victoria y pasar página de una vez a un conflicto que ha disparado la inflación y está haciendo muy díficil a millones de ciudadanos pagar la gasolina, la conclusión habrá sido un fracaso. Porque en lugar de forzar concesiones en lo principal, el programa nuclear que obsesiona a Trump desde hace décadas, el conflicto ha aumentado efectivamente la influencia de Irán en la región y en los mercados, cambiando la relación con sus vecinos y haciendo que quitar el cuello de botella para el petróleo mundial sea una priodidad muy superior a la cuestión nuclear. «¿Ahora estamos hablando de una postura en la que podríamos aceptar que el material nuclear permanezca en Irán? ¿Qué sentido tiene eso?», se ha preguntó el senador republicano Thom Tillis. «Hay muchas cosas que deben explicarse».

«Furia Épica duró 40 días. La tregua ha durado 60. Los ejércitos de EEUU e Israel ganaron la guerra, pero si los términos reportados son precisos, el régimen está ganando ahora la tregua. Otra extensión de 60 días solo profundizaría la ventaja de Teherán. El único lugar donde Irán alguna vez le gana a Estados Unidos es en la mesa de negociaciones. Todas y cada unas de las veces», ha lamentado Mark Dubowitz, director ejecutivo de la Fundación para la Defensa de las Democracias en dos de los decenas de tuits publicados en las últimas horas sobre cómo lo que está ahora sobre la mesa les parece incluso peor que el JCPOA, el acuerdo alcanzado por Obama y que fustigó durante años.

Los expertos en la región afirman precisamente que el acuerdo que parece estar a punto de anunciarse no debería compararse de hecho con el JCPOA porque es más bien un paso interino más similar al Plan Conjunto de Acción de 2013 que a lo firmado por Obama, que cubría todos los ángulos. «Estoy profundamente preocupado por lo que estamos escuchando sobre un ‘acuerdo’ impulsado por algunas voces en la administración. La decisión del presidente Trump de atacar a Irán fue la decisión más trascendental de su segundo mandato. Tenía razón al hacerlo, y logramos resultados militares extraordinarios, incluidos la destrucción de todos sus misiles y drones, y el hundimiento de toda su armada. Si el resultado de todo eso es que el régimen iraní —aún dirigido por islamistas que corean ‘muerte a América’— ahora reciba miles de millones de dólares, pueda enriquecer uranio y desarrollar armas nucleares, y tenga un control efectivo sobre el Estrecho de Ormuz, entonces ese resultado sería un error desastroso», avisó el sábado el senador y ex candidato presidencial Ted Cruz.

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