El mercado español del automóvil gira hacia la electrificación

Poco a poco, y a un ritmo inferior al de la mayoría de los países europeos, las ventas de automóviles electrificados van subiendo en España. Concretamente, durante el mes de agosto, la venta de este tipo de automóviles se incrementó un 27,3% en el apartado de turismos, y acumula una subida del 34% en el conjunto de los ocho primeros meses del año. Pero no hay que confundirse. La denominación «electrificados» usada por las estadísticas oficiales incluye tanto a los turismos totalmente eléctricos (BEV) como a los híbridos enchufables (PHEV). Y con cifras reales, los solo eléctricos supusieron en agosto 9.562 matriculaciones y en el conjunto de lo que va del año, llegaron a 86.200. Es cierto que, respecto al mismo periodo del año pasado, ha subido el 36%, pero también es verdad que solo suponen alrededor del 10% del total de las matriculaciones registradas.

No hay que confundirse con otras cifras facilitadas por algunas organizaciones, como Aedive, que en las ventas de eléctricos incluye otros vehículos como cuatriciclos, ciclomotores, motocicletas, quads… con lo que la cifra anteriormente señalada se dispara hasta las 208.611 unidades. La realidad es que, dentro de la categoría de los electrificados, la mayoría de los usuarios se decantan por los conocidos como híbridos enchufables (PHEV) por la facilidad de poder compaginar el motor de combustión y el eléctrico y poder realizar viajes sin tener que programar los puntos de recarga, lo que resulta más cómodo y rápido. En concreto, de la totalidad de los coches vendidos en agosto, según las cifras facilitadas por Anfac, la asociación de fabricantes, solo el 3,5% llevaba motor diésel, el 23% fue de motor de gasolina y el 73% restante de otros tipos de motorizaciones, entre las que se encuentran, además de los electrificados, los híbridos ligeros (MHEV) que se autorrecargan con el motor de explosión y los que combinan la gasolina con otros carburantes como puede ser el GLP (Gases Licuados de Petróleo).

Según las encuestas que hacen los fabricantes, la mayoría del crecimiento que se produce en la venta de coches eléctricos viene por el canal de los clientes particulares, mientras que los otros dos canales, el de empresas y los alquiladores, el crecimiento es mucho más moderado. La facilidad de poder tener en casa un garaje con un punto de carga instalado es fundamental para la compra de un coche electrificado. En el caso de los eléctricos puros, con una autonomía en ciudad que puede superar en casi todos los casos los 400 kilómetros, solo sería necesario recargarlo una vez a la semana y utilizar la noche para coger tarifa valle de electricidad. Lo mismo podría servir para los híbridos enchufables, cuya autonomía de batería suele superar los 50 kilómetros, que son más de lo que hacen de media diaria la mayoría de los conductores. Cargando cada noche no será necesario visitar las gasolineras salvo en caso de viaje. Esta es la razón por la cual los híbridos enchufables registraron un incremento del 23,2% durante el pasado mes, hasta alcanzar las 10.241 unidades. En el acumulado, aumentan un 34,9%, con un total de 107.716 unidades hasta agosto.

Por ello, se calcula que los particulares fueron los protagonistas del 66% de las ventas de eléctricos puros en agosto, lo que refleja la disposición de los ciudadanos a dar el salto a la movilidad electrificada. Las ayudas a la compra y las condiciones favorables de financiación suponen un claro impulso, pero en opinión de los expertos del sector, es necesario seguir completando la estrategia, sobre todo, con palancas fiscales y de comunicación para acelerar los objetivos, especialmente en el ámbito de las flotas. El desarrollo de las infraestructuras de recarga se considera, asimismo, fundamental para garantizar las condiciones necesarias para que el ciudadano se decida por el vehículo eléctrico. Por ejemplo, en Madrid solo hay 92,1 puntos de recarga por cada 100.000 habitantes. Quizás por ello, los eléctricos puros solo representan en 7,1% del total de las matriculaciones.

La respuesta a la electrificación de los otros dos grandes canales es más discreta. Entre las empresas de alquiler, los clientes rechazan los eléctricos ante las dificultades de la recarga en un entorno geográfico que además no suelen conocer. Y por ello, los alquiladores prefieren otras motorizaciones más clásicas. En el canal de empresas, también las cosas van más despacio a la hora de programar las flotas.

El informe «European Fleet Emission Monitor» de Alphabet, la compañía de renting, gestión de flotas y movilidad corporativa del Grupo BMW, pone de manifiesto que, aunque el compromiso con la descarbonización se mantiene, las organizaciones están adoptando una aproximación más prudente a la hora de ejecutar sus planes. El 49% de los gestores españoles cree que su flota será totalmente eléctrica en el futuro, pero la evolución de los marcos normativos y la incertidumbre asociada a la transición está provocando que muchas empresas planifiquen sus decisiones con mayor cautela. Y están condicionadas por aspectos muy concretos: la autonomía de los vehículos (37%), la falta de infraestructura de recarga (36%) y el coste de los vehículos (7%).

 Las ventas de coches «con enchufe» se disparan un 34% en lo que va de año, pero aún siguen en cotas bajas. El impulso llega de los particulares, mientras las empresas rechazan estos modelos   

Poco a poco, y a un ritmo inferior al de la mayoría de los países europeos, las ventas de automóviles electrificados van subiendo en España. Concretamente, durante el mes de agosto, la venta de este tipo de automóviles se incrementó un 27,3% en el apartado de turismos, y acumula una subida del 34% en el conjunto de los ocho primeros meses del año. Pero no hay que confundirse. La denominación «electrificados» usada por las estadísticas oficiales incluye tanto a los turismos totalmente eléctricos (BEV) como a los híbridos enchufables (PHEV). Y con cifras reales, los solo eléctricos supusieron en agosto 9.562 matriculaciones y en el conjunto de lo que va del año, llegaron a 86.200. Es cierto que, respecto al mismo periodo del año pasado, ha subido el 36%, pero también es verdad que solo suponen alrededor del 10% del total de las matriculaciones registradas.

No hay que confundirse con otras cifras facilitadas por algunas organizaciones, como Aedive, que en las ventas de eléctricos incluye otros vehículos como cuatriciclos, ciclomotores, motocicletas, quads… con lo que la cifra anteriormente señalada se dispara hasta las 208.611 unidades. La realidad es que, dentro de la categoría de los electrificados, la mayoría de los usuarios se decantan por los conocidos como híbridos enchufables (PHEV) por la facilidad de poder compaginar el motor de combustión y el eléctrico y poder realizar viajes sin tener que programar los puntos de recarga, lo que resulta más cómodo y rápido. En concreto, de la totalidad de los coches vendidos en agosto, según las cifras facilitadas por Anfac, la asociación de fabricantes, solo el 3,5% llevaba motor diésel, el 23% fue de motor de gasolina y el 73% restante de otros tipos de motorizaciones, entre las que se encuentran, además de los electrificados, los híbridos ligeros (MHEV) que se autorrecargan con el motor de explosión y los que combinan la gasolina con otros carburantes como puede ser el GLP (Gases Licuados de Petróleo).

Según las encuestas que hacen los fabricantes, la mayoría del crecimiento que se produce en la venta de coches eléctricos viene por el canal de los clientes particulares, mientras que los otros dos canales, el de empresas y los alquiladores, el crecimiento es mucho más moderado. La facilidad de poder tener en casa un garaje con un punto de carga instalado es fundamental para la compra de un coche electrificado. En el caso de los eléctricos puros, con una autonomía en ciudad que puede superar en casi todos los casos los 400 kilómetros, solo sería necesario recargarlo una vez a la semana y utilizar la noche para coger tarifa valle de electricidad. Lo mismo podría servir para los híbridos enchufables, cuya autonomía de batería suele superar los 50 kilómetros, que son más de lo que hacen de media diaria la mayoría de los conductores. Cargando cada noche no será necesario visitar las gasolineras salvo en caso de viaje. Esta es la razón por la cual los híbridos enchufables registraron un incremento del 23,2% durante el pasado mes, hasta alcanzar las 10.241 unidades. En el acumulado, aumentan un 34,9%, con un total de 107.716 unidades hasta agosto.

Por ello, se calcula que los particulares fueron los protagonistas del 66% de las ventas de eléctricos puros en agosto, lo que refleja la disposición de los ciudadanos a dar el salto a la movilidad electrificada. Las ayudas a la compra y las condiciones favorables de financiación suponen un claro impulso, pero en opinión de los expertos del sector, es necesario seguir completando la estrategia, sobre todo, con palancas fiscales y de comunicación para acelerar los objetivos, especialmente en el ámbito de las flotas. El desarrollo de las infraestructuras de recarga se considera, asimismo, fundamental para garantizar las condiciones necesarias para que el ciudadano se decida por el vehículo eléctrico. Por ejemplo, en Madrid solo hay 92,1 puntos de recarga por cada 100.000 habitantes. Quizás por ello, los eléctricos puros solo representan en 7,1% del total de las matriculaciones.

La respuesta a la electrificación de los otros dos grandes canales es más discreta. Entre las empresas de alquiler, los clientes rechazan los eléctricos ante las dificultades de la recarga en un entorno geográfico que además no suelen conocer. Y por ello, los alquiladores prefieren otras motorizaciones más clásicas. En el canal de empresas, también las cosas van más despacio a la hora de programar las flotas.

El informe «European Fleet Emission Monitor» de Alphabet, la compañía de renting, gestión de flotas y movilidad corporativa del Grupo BMW, pone de manifiesto que, aunque el compromiso con la descarbonización se mantiene, las organizaciones están adoptando una aproximación más prudente a la hora de ejecutar sus planes. El 49% de los gestores españoles cree que su flota será totalmente eléctrica en el futuro, pero la evolución de los marcos normativos y la incertidumbre asociada a la transición está provocando que muchas empresas planifiquen sus decisiones con mayor cautela. Y están condicionadas por aspectos muy concretos: la autonomía de los vehículos (37%), la falta de infraestructura de recarga (36%) y el coste de los vehículos (7%).

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