El Deportivo se da un banquete en su primera victoria a costa de un descompuesto Valencia

El Deportivo disfrutó con un festín su vuelta a Primera. Jugó ante el Elche en Riazor, pero la grada era fría, el partido se torció y sólo se constató que bien hizo apostando por los fichajes de Aubameyan y Leo Román. Con el Valencia, todo salió redondo. Mandó en el juego, marcó un veterano, un recién llegado y un rival, y la afición festejó un triunfo con un sabor que hacía ocho años que no paladeaba. [Narración y estadísticas: 3-1]

 Dos goles en 17 minutos de Ximo Navarro y Aubameyang impulsan al equipo, que aguantó el gol de Sadiq pero amplió su ventaja en la segunda parte con otro tanto en una jugada de Nsongo que marcó Diakhaby en propia puerta  

El Deportivo disfrutó con un festín su vuelta a Primera. Jugó ante el Elche en Riazor, pero la grada era fría, el partido se torció y sólo se constató que bien hizo apostando por los fichajes de Aubameyan y Leo Román. Con el Valencia, todo salió redondo. Mandó en el juego, marcó un veterano, un recién llegado y un rival, y la afición festejó un triunfo con un sabor que hacía ocho años que no paladeaba. [Narración y estadísticas: 3-1]

Nunca este duelo es fácil por toda la carga emocional que acarrea y que enardeció a un estadio ahora que parece que ha arreglado sus problemas con propiedad del club y se centra en el fútbol. No se olvida el penalti de Djukic y el valencianismo el gol de Alfredo que les quitó una Copa en una final partida en dos actos por culpa de un aguacero. De aquellos dos equipos que convirtieron aquellas heridas en un impulso para ser campeones de Liga y pasearse por la Champions hasta rozarla con la punta de los dedos, queda poco, muy poco.

El Valencia languidece año tras año, con poca inversión que deja sin base cualquier proyecto deportivo. El Deportivo aún vive de la ilusión de haber renacido de sus cenizas con un equipo que juega bien al fútbol y que tiene jugadores de quilates, aunque casi peinen canas. Suficiente para castigar en menos de 20 minutos a su rival. Dominaba el juego y no tardó en adelantarse en el marcador. Un buen pase filtrado buscando a Ximo Navarro entre la zaga valencianista, con cinco defensas, se convirtió en un córner en el minuto 13 que sacó con su guante Luismi Cruz y remató el propio lateral valenciano con la ayuda de algún valencianista. Puede que el sol molestara a Dimitrievski, con gorra, pero lo cierto es que los valencianistas mostraban otra vez una cara horrible.

Tocaron arrebato los gallegos y cayó el segundo cuatro minutos después en una contra de manual que destapó todas las vergüenzas del conjunto de Corberán. Una falta sacada sin tensión que deja el balón al Dépor para que Soriano, librándose con un leve movimiento de cadera de Javi Guerra, lanzara a Aubameyang cara a puerta. Todo Riazor cantaba el gol porque el delantero de Gabón no falla. Nadie pensaba en ese momento que una remontada era posible.

El Valencia es el equipo que, en estas primeras jornadas, menos colmillo ha mostrado. El dibujo de Corberán con cinco defensas aleja a sus futbolistas del área, por más que se empeñe. Ha llevado a Gayà a ser suplente, por la exigencia física que supone, y a Arnau, recién llegado, a ser tercer central, con Rioja, el futbolista que ha demostrado más peligro, como carrilero. Ante el sonrojo que se le podía venir encima, el técnico lo deshizo… y sus jugadores dieron un paso al frente, cogiendo altura y elevando la presión a la salida de balón de los coruñeses, que también se equivocaron.

Leo Román quiso jugar en corto con su central Bright Ede, que se jugó un pase horizontal en el área buscando a Noubi, pero apareció el pillo Sadiq para cazarlo y recortar la distancia en el marcador. El Valencia se activó y, aunque Diakhaby tuvo que evitar un remate claro de Nsongo a centro de Quagliata, hizo sufrir al rival y pudo empatar si Javi Guerra, al filo del descanso, no hubiera mandado a la grada el disparo que le sirvió Pelelu al corazón del área.

La reacción del Valencia fue un puro espejismo, porque regresó del vestuario para cuajar una segunda parte desastrosa. Un tiro de Ugrinic desde la frontal fue su bagaje ofensivo, y eso que Corberán acumuló hombres de ataque echando mano de Hugo Duro, Danjuma, Raba y hasta el canterano Otorbi. Para entonces, el Dépor ya estaba disfrutando de su festín.

Aubameyang seguía quebrando a Tárrega, pero a la tarea se sumó Nsongo. Primero, forzándole a un incomprensible intento de despeje y después ganándole la carrera hasta le línea de fondo para poner un centro raso que Diakhaby despejó al fondo de su portería cuando el goleador de Gabón se relamía. De hecho, Dimitrievski evitó que marcara el cuarto rematando en plancha otro centro de Nsongo. No hacía falta. Con el 3-1, el partido estaba resuelto.

Lo vio tan claro Antonio Hidalgo que mandó al campo a Yeremaya. La joya deportivista pudo debutar en Primera cómodo, para coger minutos tras la lesión y así tener frescura cuando el calendario se empine.

Hasta se sobrepusieron los coruñeses a la expulsión de Altimira en el añadido. Un Valencia sin identidad ni juego ni ataque estaba ya tumbado en la lona.

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