El coste de la «pandemia silenciosa» del absentismo se dispara a 1.180 millones de euros en los supermercados, un 155% más que en 2018

El absentismo se ha convertido en una especie de «pandemia silenciosa» que afecta a todos los sectores económicos. Y en algunos como en el de la distribución, su incidencia se ha disparado de forma exponencial en los últimos años. Según los datos del Análisis sobre las Bajas Laborales por Contingencias Comunes del Sector de la Distribución Alimentaria de Asedas, patronal de Mercado o Lidl, y la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), en 2025 las bajas por enfermedades o accidentes no laborales en este negocio sumaron 386.687, un 9% más que en 2024 y un 68% más respecto a 2018.

Estas bajas tuvieron un impacto económico muy notable no sólo para las empresas del sector sino para todo el sistema. En total, tuvieron un coste de 1.155 millones de euros para el conjunto del sistema, un 13,7% más que en 2024 y un 156% más que en 2018, con un coste económico de 524 millones para las compañías.

Entre los motivos que el análisis apunta como responsables de esta escalada de bajas está el «laberinto burocrático» para su gestión, la falta de médicos de atención primaria y especialistas del Servicio Público de Salud, así como de médicos inspectores del Instituto Nacional de la Seguridad Social; y el incremento de las listas de espera en la Sanidad Pública.

Tanto AMAT como Asedas consideran que parte de la solución a estos problemas vendría por dotar de más recursos a la sanidad pública y facilitar a las mutuas las correspondientes competencias y recursos de gestión para prestar la asistencia sanitaria integral y el alta médica, al menos, en las patologías traumatológicas, osteoarticulares y psicológicas derivadas de contingencias comunes.

Ambas organizaciones lamentan, por ejemplo, que la duración de las bajas ligadas a patologías traumatológicas, muy comunes en el sector, sea muy superior cuando son tratadas por los servicios públicos de salud. Así, según el análisis, este tipo de dolencias tuvieron una duración media de 82 días cuando las atiende la sanidad pública, mientras que las mismas tuvieron una duración media de 45 días cuando fueron tratadas por las mutuas, lo que implica 37 días de diferencia.

Frustración del ministerio

Borja Sáez, secretario de Estado de la Seguridad Social, ha mostrado la frustración que tienen en el ministerio hablando de soluciones porque después de recoger el guante de sindicatos y patronales para favorecer fórmulas de colaboración entre los servicios públicos de salud y las mutuas en procesos traumatológicos, la respuesta de las comunidades autónomas ha sido «muy limitada. Solo seis están realmente implicadas en este asunto». Se trataría, ha dicho, de un sistema que aprovecharía mejor los recursos de las mutuas donde todo el mundo saldría ganando.

Desde Asedas, su presidente, Josep Antoni Duran Lleida, ha reclamado que se incida en este mecanismo. «Pedimos al Gobierno que profundice para encontrar soluciones, porque es un problema social, ya que el que cumple con sus obligaciones se da cuenta que en su entorno se encuentra con colegas que no acuden a su puesto de trabajo», ha advertido.

El director general de Asedas, Ignacio García Magarzo, también ha calificado de «grave» y «serio» este problema, que en los últimos años en la distribución alimentaria ha alcanzado unas «dimensiones importantes». «Nos hace pensar que es un grave problema social al que nos enfrentamos. En los últimos años se ha disparado y se ha convertido en un fenómeno anormal», ha advertido.

 El número de bajas por contingencias comunes escala un 67%  

El absentismo se ha convertido en una especie de «pandemia silenciosa» que afecta a todos los sectores económicos. Y en algunos como en el de la distribución, su incidencia se ha disparado de forma exponencial en los últimos años. Según los datos del Análisis sobre las Bajas Laborales por Contingencias Comunes del Sector de la Distribución Alimentaria de Asedas, patronal de Mercado o Lidl, y la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), en 2025 las bajas por enfermedades o accidentes no laborales en este negocio sumaron 386.687, un 9% más que en 2024 y un 68% más respecto a 2018.

Estas bajas tuvieron un impacto económico muy notable no sólo para las empresas del sector sino para todo el sistema. En total, tuvieron un coste de 1.155 millones de euros para el conjunto del sistema, un 13,7% más que en 2024 y un 156% más que en 2018, con un coste económico de 524 millones para las compañías.

Entre los motivos que el análisis apunta como responsables de esta escalada de bajas está el «laberinto burocrático» para su gestión, la falta de médicos de atención primaria y especialistas del Servicio Público de Salud, así como de médicos inspectores del Instituto Nacional de la Seguridad Social; y el incremento de las listas de espera en la Sanidad Pública.

Tanto AMAT como Asedas consideran que parte de la solución a estos problemas vendría por dotar de más recursos a la sanidad pública y facilitar a las mutuas las correspondientes competencias y recursos de gestión para prestar la asistencia sanitaria integral y el alta médica, al menos, en las patologías traumatológicas, osteoarticulares y psicológicas derivadas de contingencias comunes.

Ambas organizaciones lamentan, por ejemplo, que la duración de las bajas ligadas a patologías traumatológicas, muy comunes en el sector, sea muy superior cuando son tratadas por los servicios públicos de salud. Así, según el análisis, este tipo de dolencias tuvieron una duración media de 82 días cuando las atiende la sanidad pública, mientras que las mismas tuvieron una duración media de 45 días cuando fueron tratadas por las mutuas, lo que implica 37 días de diferencia.

Borja Sáez, secretario de Estado de la Seguridad Social, ha mostrado la frustración que tienen en el ministerio hablando de soluciones porque después de recoger el guante de sindicatos y patronales para favorecer fórmulas de colaboración entre los servicios públicos de salud y las mutuas en procesos traumatológicos, la respuesta de las comunidades autónomas ha sido «muy limitada. Solo seis están realmente implicadas en este asunto». Se trataría, ha dicho, de un sistema que aprovecharía mejor los recursos de las mutuas donde todo el mundo saldría ganando.

Desde Asedas, su presidente, Josep Antoni Duran Lleida, ha reclamado que se incida en este mecanismo. «Pedimos al Gobierno que profundice para encontrar soluciones, porque es un problema social, ya que el que cumple con sus obligaciones se da cuenta que en su entorno se encuentra con colegas que no acuden a su puesto de trabajo», ha advertido.

El director general de Asedas, Ignacio García Magarzo, también ha calificado de «grave» y «serio» este problema, que en los últimos años en la distribución alimentaria ha alcanzado unas «dimensiones importantes». «Nos hace pensar que es un grave problema social al que nos enfrentamos. En los últimos años se ha disparado y se ha convertido en un fenómeno anormal», ha advertido.

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