Las familias españolas se han convertido en expertas equilibristas financieras para poder llegar a final de mes, después de que la cesta de la compra se haya disparado casi un 40% desde la pandemia, con especial incidencia en los productos básicos de la dieta mediterránea. Solo en el último año, las hortalizas se han encarecido un 23%, mientras que las legumbres verdes lo han hecho un 17,5%. Los huevos son hoy un 14,7% más caros que en abril de 2025; el pescado –ya sea fresco, refrigerado o congelado– se ha incrementado un 8,7%, los cítricos frescos han despegado un 6,6% y la carne fresca, un 5,1%. Lo confirman los últimos datos del IPC de abril publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que determinan que solo se han abaratado las frutas tropicales (-20,4%); los aceites vegetales (-5,9%); las patatas y otros tubérculos (-2,9%); el azúcar de caña y de remolacha (-2,5%); cereales (-1,8%), y macarrones, tallarines, cuscús y pastas alimenticias similares (-1,5%).
Por este encarecimiento desmesurado, el PP ha registrado una proposición no de ley (PNL) en el Congreso en la que ha denunciado que el Gobierno no garantiza a los ciudadanos españoles una «soberanía alimentaria básica» y en la que exige que el acceso a alimentos de calidad y suficientes sea uno de los «ejes centrales» de la implementación de la Agenda 2030, que «no puede utilizarse como un instrumento ideológico o propagandístico, mientras se ignoran los datos reales que alertan de un empeoramiento de la situación alimentaria de miles de hogares», advierten los populares, que recuerdan un informe de Cáritas de 2025, que señala que 9,4 millones de personas, casi el 18% de la población española, se encuentra en situación de exclusión social, de los que 4,3 millones se encuentran en situación de exclusión severa, y uno de cada tres es un niño, además de que el 41% de las familias con hijos enfrenta dificultades para acceder a un hogar digno.
«Nos encontramos en una situación que representa un tsunami de pérdida de capacidad económica para las familias españolas, con una cesta de la compra que se ha incrementado en más de un 39% en los últimos años, una presión fiscal demoledora desde 2018, con 97 subidas de impuestos y cotizaciones», apunta el PP.
Y los datos le dan la razón. Solo en los cuatro primeros meses del año, los alimentos que más se han encarecido han sido las hortalizas (24,8%), las legumbres verdes (17,5%), el vino de uva (5,6%), los preparados de marisco (4,2%), otras hortalizas (ajo, cebolla, cebollinos, zanahoria, puerro, champiñones…), que se han encarecido un 4,1%, y frutas como fresas, fresones, frambuesas o arándanos, que han subido en torno a un 4%.
El impacto de la subida de la cesta de la compra, unido a otros gastos básicos –como luz, agua, gas o carburante– ha provocado que el 56% de los hogares en las grandes ciudades llegue a fin de mes con dificultad o no llegue, según el índice Foessa, lo que deriva en recortes en gastos cotidianos y dificultades para afrontar pagos imprevistos.
El coste de mantener una familia en España continúa escalando y, en 2025, dejó una factura media en concepto de pago de la vivienda, cesta de la compra y consumo energético de 1.230 euros al mes, un 2,5% más. Así, los gastos esenciales de los hogares absorbieron casi el 44% de los ingresos.
Una situación que puede empeorar aún más. Los productores agrícolas avisan de que el alza de sus costes –fundamentalmente por el incremento del precio de los fertilizantes, la electricidad y del gasóleo por la guerra de Irán– repercutirá al final en el consumidor. Las asociaciones agrarias alertan de que el encarecimiento de los medios de producción agrícola, que se han disparado en poco más de una semana hasta un 50%, puede llevar al incremento del precio de los productos esenciales de la cesta de la compra en la misma proporción.
Hortalizas (23%), legumbres (17,5%) y huevos (14,7%) lideran las subidas de los productos esenciales en el último año. El PP presenta una proposición no de ley para garantizar la soberanía alimentaria básica de los hogares españoles
Las familias españolas se han convertido en expertas equilibristas financieras para poder llegar a final de mes, después de que la cesta de la compra se haya disparado casi un 40% desde la pandemia, con especial incidencia en los productos básicos de la dieta mediterránea. Solo en el último año, las hortalizas se han encarecido un 23%, mientras que las legumbres verdes lo han hecho un 17,5%. Los huevos son hoy un 14,7% más caros que en abril de 2025; el pescado –ya sea fresco, refrigerado o congelado– se ha incrementado un 8,7%, los cítricos frescos han despegado un 6,6% y la carne fresca, un 5,1%. Lo confirman los últimos datos del IPC de abril publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que determinan que solo se han abaratado las frutas tropicales (-20,4%); los aceites vegetales (-5,9%); las patatas y otros tubérculos (-2,9%); el azúcar de caña y de remolacha (-2,5%); cereales (-1,8%), y macarrones, tallarines, cuscús y pastas alimenticias similares (-1,5%).
Por este encarecimiento desmesurado, el PP ha registrado una proposición no de ley (PNL) en el Congreso en la que ha denunciado que el Gobierno no garantiza a los ciudadanos españoles una «soberanía alimentaria básica» y en la que exige que el acceso a alimentos de calidad y suficientes sea uno de los «ejes centrales» de la implementación de la Agenda 2030, que «no puede utilizarse como un instrumento ideológico o propagandístico, mientras se ignoran los datos reales que alertan de un empeoramiento de la situación alimentaria de miles de hogares», advierten los populares, que recuerdan un informe de Cáritas de 2025, que señala que 9,4 millones de personas, casi el 18% de la población española, se encuentra en situación de exclusión social, de los que 4,3 millones se encuentran en situación de exclusión severa, y uno de cada tres es un niño, además de que el 41% de las familias con hijos enfrenta dificultades para acceder a un hogar digno.
«Nos encontramos en una situación que representa un tsunami de pérdida de capacidad económica para las familias españolas, con una cesta de la compra que se ha incrementado en más de un 39% en los últimos años, una presión fiscal demoledora desde 2018, con 97 subidas de impuestos y cotizaciones», apunta el PP.
Y los datos le dan la razón. Solo en los cuatro primeros meses del año, los alimentos que más se han encarecido han sido las hortalizas (24,8%), las legumbres verdes (17,5%), el vino de uva (5,6%), los preparados de marisco (4,2%), otras hortalizas (ajo, cebolla, cebollinos, zanahoria, puerro, champiñones…), que se han encarecido un 4,1%, y frutas como fresas, fresones, frambuesas o arándanos, que han subido en torno a un 4%.
El impacto de la subida de la cesta de la compra, unido a otros gastos básicos –como luz, agua, gas o carburante– ha provocado que el 56% de los hogares en las grandes ciudades llegue a fin de mes con dificultad o no llegue, según el índice Foessa, lo que deriva en recortes en gastos cotidianos y dificultades para afrontar pagos imprevistos.
El coste de mantener una familia en España continúa escalando y, en 2025, dejó una factura media en concepto de pago de la vivienda, cesta de la compra y consumo energético de 1.230 euros al mes, un 2,5% más. Así, los gastos esenciales de los hogares absorbieron casi el 44% de los ingresos.
Una situación que puede empeorar aún más. Los productores agrícolas avisan de que el alza de sus costes –fundamentalmente por el incremento del precio de los fertilizantes, la electricidad y del gasóleo por la guerra de Irán– repercutirá al final en el consumidor. Las asociaciones agrarias alertan de que el encarecimiento de los medios de producción agrícola, que se han disparado en poco más de una semana hasta un 50%, puede llevar al incremento del precio de los productos esenciales de la cesta de la compra en la misma proporción.
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