El asalto al avión de FlyDubai se convierte en munición electoral en Israel

El avión de una compañía emiratí vuela a Tel Aviv con la mayoría de pasajeros israelíes y realiza un aterrizaje de emergencia en Arabia Saudí debido al ataque de un piloto omaní contra el capitán indio para estrellar la aeronave. De explotar, este cóctel internacional hubiera sumido a Israel en un pozo de luto y conmoción a menos de un mes de las elecciones.

 Netanyahu intenta recomponer su etiqueta de ‘Mr Seguridad’ erosionada tras el atentado del 7-O  

El avión de una compañía emiratí vuela a Tel Aviv con la mayoría de pasajeros israelíes y realiza un aterrizaje de emergencia en Arabia Saudí debido al ataque de un piloto omaní contra el capitán indio para estrellar la aeronave. De explotar, este cóctel internacional hubiera sumido a Israel en un pozo de luto y conmoción a menos de un mes de las elecciones.

Es difícil pronosticar cómo hubiera afectado en la campaña electoral un ataque mortal en un avión con unos 170 israelíes a bordo, pero el asalto frustrado refuerza la seguridad como asunto fundamental de los comicios a celebrar 20 días después del tercer aniversario del atentado terrorista de Hamas. Especialmente si se confirman las palabras del primer ministro, Benjamín Netanyahu, señalando que el atacante omaní «fue sometido a un proceso de adoctrinamiento radical islamista«.

Dado su cargo, tiene la ventaja de poder imponer la agenda del día y recibir una cuota mediática muy superior al resto. Visitas a bases o avisos a la República Islámica de Irán contribuyen a fortalecer su etiqueta de «Mr Seguridad», que parecía completamente destrozada en el ataque-sorpresa de Hamas. La permanente tensión en todos los frentes le ayuda aunque al mismo tiempo despierta la pregunta de por qué siguen abiertos tras tres años.

El consenso de izquierda a derecha en los elogios a los cinco pasajeros israelíes y al piloto de Flydubai que evitaron la colisión o secuestro del avión contrasta con la última disputa entre Netanyahu y sus rivales originada horas antes del que hubiera sido el segundo peor atentado en la historia de Israel. «Tenemos indicaciones de que de cara a las elecciones, nuestros enemigos intentarán atacarnos. Tengo un mensaje para ellos: no se metan con nosotros. Nuestro brazo largo los alcanzará, dondequiera que estén y en cualquier momento«, declaró Netanyahu con el fondo de un caza en la base de la Fuerza Aérea de Tel Nof.

Más allá de acusarle de volver a usar «una base para su campaña electoral», en la oposición replicaron que si tiene información de un ataque debe hacer todo lo posible para evitarlo sin necesidad de darle y darse publicidad. Como respuesta y en calidad de líder de la oposición, el centrista Yair Lapid exigió una reunión urgente con el primer ministro y su secretario militar para recibir actualizaciones.

Al día siguiente del encuentro y con el drama en el avión emiratí en todos los hogares israelíes, el estrecho asesor de Netanyahu, Jonatan Urich, lanzó un dardo en la plataforma X: «El primer ministro Netanyahu lo dijo ayer. Eisenkot, Bennett y Lapid se burlaron. Hoy todos vimos lo que pasó. Está prohibido dejar que ellos lideren a Israel«.

«No está permitido decir qué se comunica en las actualizaciones de seguridad y yo lo respeto, pero sí se puede decir lo que no hay: no hubo ninguna mención a un escenario de secuestro de un avión. Nada que se parezca a eso. Nada. Cero», replicó Lapid añadiendo que «como siempre hay amenazas de seguridad», aunque no para que pongan en peligro la celebración de los comicios. Tras aliarse con el conservador Naftali Bennet, su formación es la tercera más votada según la mayoría de sondeos que dan el primer puesto a Gadi Eisenkot y el segundo al Likud. Ninguno tendría mayoría para formar Gobierno.

En un país dominado por la sensación de orgullo por la acción de los pasajeros israelíes que reforzaron la idea nacional arraigada desde el 14 de mayor de1948 (Declaración de Independencia) hasta el 7 de octubre del 2023 (ataque de Hamas) de que «no hay otra alternativa que luchar», Netanyahu no desaprovechó la oportunidad para recibirlos en el aeropuerto Ben Gurión y recibir algunos de los héroes en su oficina en Jerusalén.

«Netanyahu no hizo nada, sino que fueron los pasajeros israelíes y el capitán del avión. Estoy impresionado de cómo actuaron y emocionado por su vuelta, pero debemos entender que estuvimos a un paso de una tragedia terrible con 180 muertos, entre ellos 30 niños», apunta Bennett que agrega: «Como el avión, nuestro país está en caída libre en dirección a estrellarse por lo que debemos cambiar sus capitanes que lo pilotan y salvarlo».

El enfrentamiento político sobre quién garantiza mejor la seguridad gira en torno a lo que pasará tras el 27 de octubre pero también a lo que pasó antes del 7-O. Informaciones en medios como Haaretz, Yediot Ahronoth, The New York Times, Atlantic y The Wall Street Journal indican que Netanyahu recibió alertas de Emiratos Árabes Unidos y Egipto sobre un posible e inminente ataque masivo de Hamas aunque sin especificar de forma precisa la fecha y el lugar.

Eisenkot golpea dos puntos débiles de Netanyahu: el 7-0 y la impopular alianza con los partidos ultraortodoxos y su exención militar. «Votar a Netanyahu significa votar contra el reclutamiento al ejército», avisa.

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