A pesar de que el Gobierno sigue empeñado en la falsa ilusión de seguir rellenando con impuestos a empresas y trabajadores el Fondo de Reserva, la llamada «hucha de las pensiones» que ronda ya los 14.000 millones de euros, lo cierto es que esta se construye sobre los números rojos de la Seguridad Social.
El agujero de la Seguridad Social se amplió en 2025 en 7.387 millones de euros, equivalentes al 0,4% del PIB. Es cierto que se trata de su nivel más bajo desde 2011, frente a los 9.834 millones de euros de saldo negativo obtenidos en la misma fecha del año 2024.
Que los números no cuadran lo demuestra que las transferencias recibidas por la Seguridad Social ascendieron a 52.990 millones de euros, lo que supone un repunte del 10,1%.
La partida más significativa corresponde a las transferencias recibidas del Estado y Organismos Autónomos que suma un total de 47.815 millones, un avance del 11%.
El incremento tiene su origen, fundamentalmente, en una mayor percepción de fondos para garantizar el cumplimiento de la Recomendación Primera del Pacto de Toledo (2.372 millones de euros más), para financiar el Ingreso Mínimo Vital (1.224 millones de euros más) y para financiar los complementos por mínimos de pensiones (804 millones de euros más)
Sin embargo llueve sobre mojado. El déficit surge de la diferencia entre los ingresos (232.782 millones de euros, un incremento del 7,8%), frente a los gastos (240.169 millones, que crecen en un 6,5% interanual).
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha destacado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que este 0,4% del déficit en relación al PIB supone una rebaja de 1,3 puntos porcentuales respecto al año 2016, cuando se registró el mayor déficit, que alcanzó el 1,7% del PIB.
Asimismo, Saiz ha destacado que estos datos no se explicarían sin el récord de afiliación de 21,9 millones de personas -un récord más que discutible por la cantidad de trabajadores que cotizan por duplicado y del pluriempleo, que rondaría los 900.000 trabajadores- y sin la cantidad de trabajadores que se están sumando a sectores de alto valor añadido, que son el 14% de los empleos creados en el último año, o la mejora de los contratos, con casi un 90% de contratos indefinidos y salarios y bases de cotización que desde el año 2018 han aumentado casi un 29%, ha remarcado.
A lo largo de 2025 los ingresos por cotizaciones a la Seguridad Social registraron un incremento del 6,9% interanual, alcanzando los 176.918 millones de euros, una cifra que representa un 10,5% respecto al PIB.
Los ingresos correspondientes al Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), en vigor desde el 1 de enero de 2023, registraron un incremento interanual del 33%, hasta situarse en los 4.935 millones de euros que nutren el Fondo de Reserva de la Seguridad Social.
Si se toman como referencia los datos del último ejercicio que no estuvo afectado por la pandemia, 2019, el incremento de las cotizaciones es de 52.663 millones de euros (+42,4%).
La subida de los ingresos por cotizaciones se vieron impulsados por la evolución de las cotizaciones de ocupados, que experimentan un incremento interanual del 6,9%, hasta alcanzar los 167.042 millones de euros, mientras que las cotizaciones de desempleados se cifraron en 9.876 millones de euros, un 6,2% más.
Por su parte, los datos de los Fondos de la Seguridad Social que incluyen, además, la información del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), muestran, en términos de contabilidad nacional, un saldo negativo de 5.580 millones de euros, equivalente al 0,3% del PIB.
En términos de caja, la recaudación líquida del sistema alcanza los 230.987 millones de euros, un 7,8% más respecto al ejercicio anterior, mientras que los pagos presentan un aumento del 6,4%, hasta los 240.034 millones de euros.
El gasto en pensiones
Por lo que respecta al gasto, la mayor partida de 206.360 millones de euros corresponde a pensiones y prestaciones contributivas, con un aumento de un 6,3%.
En concreto, el gasto en pensiones contributivas de invalidez, jubilación, viudedad, orfandad, en favor de familiares y complementos de pensiones contributivas para la reducción de la brecha de género creció un 5,7%, hasta los 182.526 millones de euros, debido al aumento del número de pensionistas (+1,5%), a la elevación de la pensión media (+4,4%), así como a la revalorización general del 2,8% de las pensiones contributivas en el ejercicio 2025.
En cuanto a las prestaciones por nacimiento y cuidado de menor, corresponsabilidad en el cuidado del lactante, riesgo durante el embarazo y durante la lactancia natural y cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad, el gasto ascienden a 4.666 millones, un avance del 8,1%, según recoge Europa Press.
Por su parte, el gasto por subsidios de incapacidad temporal (IT), aumentaron un 11,8% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta situarse en los 18.413 millones de euros.
Las pensiones y prestaciones no contributivas, incluidos los complementos por mínimos de las pensiones contributivas, ascienden a los 18.992 millones de euros, un 11,5% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior. Este incremento se debe, fundamentalmente, a la revalorización general del 9% establecida para el ejercicio 2025.
De dicho importe, se destina a pensiones no contributivas y complementos por mínimos 12.288 millones (+10,9%), y a subsidios y otras prestaciones, 6.703 millones (+12,7%). Dentro de la última cifra, 6.262 millones de euros corresponden a Ingreso Mínimo Vital y prestaciones familiares, un 12,8% más respecto del año anterior.
El supuesto récord de afiliación, que no tiene en cuenta los dobles afiliados y el creciente pluriempleo, no es suficiente para engrasar la maquinaria de las pensiones
A pesar de que el Gobierno sigue empeñado en la falsa ilusión de seguir rellenando con impuestos a empresas y trabajadores el Fondo de Reserva, la llamada «hucha de las pensiones» que ronda ya los 14.000 millones de euros, lo cierto es que esta se construye sobre los números rojos de la Seguridad Social.
El agujero de la Seguridad Social se amplió en 2025 en 7.387 millones de euros, equivalentes al 0,4% del PIB. Es cierto que se trata de su nivel más bajo desde 2011, frente a los 9.834 millones de euros de saldo negativo obtenidos en la misma fecha del año 2024.
Sin embargo llueve sobre mojado. El déficit surge de la diferencia entre los ingresos (232.782 millones de euros, un incremento del 7,8%), frente a los gastos (240.169 millones, que crecen en un 6,5% interanual).
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha destacado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que este 0,4% del déficit en relación al PIB supone una rebaja de 1,3 puntos porcentuales respecto al año 2016, cuando se registró el mayor déficit, que alcanzó el 1,7% del PIB.
Asimismo, Saiz ha destacado que estos datos no se explicarían sin el récord de afiliación de 21,9 millones de personas -un récord más que discutible por la cantidad de trabajadores que cotizan por duplicado y del pluriempleo, que rondaría los 900.000 trabajadores- y sin la cantidad de trabajadores que se están sumando a sectores de alto valor añadido, que son el 14% de los empleos creados en el último año, o la mejora de los contratos, con casi un 90% de contratos indefinidos y salarios y bases de cotización que desde el año 2018 han aumentado casi un 29%, ha remarcadao.
A lo largo de 2025 los ingresos por cotizaciones a la Seguridad Social registraron un incremento del 6,9% interanual, alcanzando los 176.918 millones de euros, una cifra que representa un 10,5% respecto al PIB.
Los ingresos correspondientes al Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), en vigor desde el 1 de enero de 2023, registraron un incremento interanual del 33%, hasta situarse en los 4.935 millones de euros que nutren el Fondo de Reserva de la Seguridad Social.
Si se toman como referencia los datos del último ejercicio que no estuvo afectado por la pandemia, 2019, el incremento de las cotizaciones es de 52.663 millones de euros (+42,4%).
La subida de los ingresos por cotizaciones se vieron impulsados por la evolución de las cotizaciones de ocupados, que experimentan un incremento interanual del 6,9%, hasta alcanzar los 167.042 millones de euros, mientras que las cotizaciones de desempleados se cifraron en 9.876 millones de euros, un 6,2% más.
Por su parte, los datos de los Fondos de la Seguridad Social que incluyen, además, la información del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), muestran, en términos de contabilidad nacional, un saldo negativo de 5.580 millones de euros, equivalente al 0,3% del PIB.
En términos de caja, la recaudación líquida del sistema alcanza los 230.987 millones de euros, un 7,8% más respecto al ejercicio anterior, mientras que los pagos presentan un aumento del 6,4%, hasta los 240.034 millones de euros.
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