Las familias españolas están cada vez más preocupadas por las compras de sus hijos en negocios online, el 98,1% supervisa las adquisiciones de los adolescentes de la casa a través de distintos mecanismos. Concretamente, el 44,15% prefiere revisar y supervisar lo que compran por Internet; y un porcentaje similar, el 42,59%, opta por no permitirles hacer compras online sin autorización previa.
Así lo refleja el último estudio realizado por Fad Juventud y Amazon, ‘Consumo online en familia’. La investigación fue elaborada a través de encuestas realizadas a 1.032 padres y madres de España, examina el consumo y los hábitos de compra online en familias españolas con adolescentes de 12 a 17 años.
Los padres consideran que su grado de responsabilidad en estos aspectos es de un 7,1, cifra que supera a la de sus hijos en casi un punto, pues se sitúa en 6,2 puntos.
Nueve de cada diez afirman familias que asesoran a los jóvenes para que no malgasten su dinero, mientras que un porcentaje similar, 90,1%, indica que les conciencian sobre la necesidad de su aprobación si quieren comprar algo por un importe elevado.
Algunos optan en inculcar la comunicación en la familia para que sus hijos les cuenten en qué y cómo gastan el dinero, lo que ocurre en un 84,1% de los hogares.
«La voluntad educativa en cuanto al consumo responsable está muy extendida, hay voluntad de que los hijos e hijas consuman de manera responsable en el entorno digital», ha resumido el investigador en el Centro Reina Sofía de Fad Juventud, Pedro Fernández de Castro.
En total, un 93,4% de los adolescentes afirma haber comprado en una tienda física al menos una vez en el último año. Frente a ello, un 62,7% dice haberlo hecho ‘online’. En lo que se refiere al método de compra, el estudio destaca que ocho de cada diez progenitores ha realizado adquisiciones online a petición explícita de sus hijos.
Entre estos últimos, existe disparidad de género. Las madres son las principales compradoras de prendas de ropa, mientras que los padres lo hacen principalmente con los artículos de tecnología.
Casi dos de cada tres menores adquiere productos online al menos una vez al año
Las familias españolas están cada vez más preocupadas por las compras de sus hijos en negocios online, el 98,1% supervisa las adquisiciones de los adolescentes de la casa a través de distintos mecanismos. Concretamente, el 44,15% prefiere revisar y supervisar lo que compran por Internet; y un porcentaje similar, el 42,59%, opta por no permitirles hacer compras online sin autorización previa.
Así lo refleja el último estudio realizado por Fad Juventud y Amazon, ‘Consumo online en familia’. La investigación fue elaborada a través de encuestas realizadas a 1.032 padres y madres de España, examina el consumo y los hábitos de compra online en familias españolas con adolescentes de 12 a 17 años.
Los padres consideran que su grado de responsabilidad en estos aspectos es de un 7,1, cifra que supera a la de sus hijos en casi un punto, pues se sitúa en 6,2 puntos.
Nueve de cada diez afirman familias que asesoran a los jóvenes para que no malgasten su dinero, mientras que un porcentaje similar, 90,1%, indica que les conciencian sobre la necesidad de su aprobación si quieren comprar algo por un importe elevado.
Algunos optan en inculcar la comunicación en la familia para que sus hijos les cuenten en qué y cómo gastan el dinero, lo que ocurre en un 84,1% de los hogares.
«La voluntad educativa en cuanto al consumo responsable está muy extendida, hay voluntad de que los hijos e hijas consuman de manera responsable en el entorno digital», ha resumido el investigador en el Centro Reina Sofía de Fad Juventud, Pedro Fernández de Castro.
En total, un 93,4% de los adolescentes afirma haber comprado en una tienda física al menos una vez en el último año. Frente a ello, un 62,7% dice haberlo hecho ‘online’. En lo que se refiere al método de compra, el estudio destaca que ocho de cada diez progenitores ha realizado adquisiciones online a petición explícita de sus hijos.
Entre estos últimos, existe disparidad de género. Las madres son las principales compradoras de prendas de ropa, mientras que los padres lo hacen principalmente con los artículos de tecnología.
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