Castigos más duros y cambio de normas para endurecer la respuesta a los altercados en el Congreso como el del diputado de Vox

Mucha más contundencia contra quien altere gravemente las sesiones del Congreso. La presidenta de la Cámara, Francina Armengol, ha instado a los grupos parlamentarios a endurecer el Reglamento del Congreso con el objetivo de que contar con una herramienta «más eficaz» para responder a conflictos como el provocado la semana pasada por el diputado de Vox José María Sánchez, que se subió a la tribuna donde se ordena el Pleno para encararse con la Presidencia y con una de las letradas de las Cortes.

 La Mesa del Congreso no puede ampliar la sanción a José María Sánchez y Armengol pide cambiar el Reglamento / «Es una coreografía que siempre acaba con un ataque frontal a la democracia», dice  

Mucha más contundencia contra quien altere gravemente las sesiones del Congreso. La presidenta de la Cámara, Francina Armengol, ha instado a los grupos parlamentarios a endurecer el Reglamento del Congreso con el objetivo de que contar con una herramienta «más eficaz» para responder a conflictos como el provocado la semana pasada por el diputado de Vox José María Sánchez, que se subió a la tribuna donde se ordena el Pleno para encararse con la Presidencia y con una de las letradas de las Cortes.

Más allá de que Sánchez fuera expulsado el tiempo que duró la sesión de la semana pasada, la Mesa del Congreso no ha podido ahora echar mano de ningún artículo de las normas para ampliarle ese castigo. Y es que, cuando se echó al diputado de Vox se hizo anunciando la aplicación del artículo 104 del Reglamento (expulsión durante un Pleno) y no del 106, por el que se le hubiera sancionado durante un mes. Esta circunstancia es lo que ha bloqueado que el castigo fuera a más.

Armengol considera de la máxima gravedad este incidente y, por eso, ha planteado este martes en la reunión de la Mesa del Congreso una propuesta de cinco puntos para condenar el episodio y para abordar algunas derivadas con la vista puesta en el futuro.

Entre otras cuestiones, la presidenta del Congreso anuncia que se va a castigar con la mayor severidad que se pueda este tipo de comportamientos y, además, llama a los grupos parlamentarios a impulsar cambios en el Reglamento de la Cámara para facilitar que la respuesta pueda ser más dura de la que se ha podido dar en este caso. Que no ha podido ir a más.

Este texto sobre el incidente ha sido aprobado por el PSOE y Sumar, que tienen mayoría en el órgano que rige el Congreso, y rechazada por el PP, después de que los socialistas ningunearan sus sugerencias. A partir de ahí se ha presentado a los demás grupos en la Junta de Portavoces y son éstos los que ahora tienen la potestad de presentar sus propuestas para endurecer el Reglamento.

El escrito de Armengol describe el episodio protagonizado por el diputado de Vox el pasado 14 de abril como «un paso más en la estrategia de alterar el normal funcionamiento del Congreso y cuestionar la legitimidad de las instituciones democráticas».

«Los ataques al Parlamento, a su Reglamento o a su Presidencia no son casuales. Son el inicio de una coreografía que siempre acaba igual: con un ataque frontal a la democracia», sentencia. De ahí que se incida en que la actuación de José María Sánchez no es «una simple falta de educación o una mera vulneración de la cortesía parlamentaria».

Subraya que las «descalificaciones» por parte de Sánchez son un comportamiento «frecuente» y que se desarrolla en un ambiente de «crispación». Y le atribuye un objetivo: «Existe, como queda constatado de forma frecuente, una táctica para socavar el funcionamiento del Parlamento a base de generar altercados».

«La situación actual hace necesario que la Cámara inicie una reflexión profunda sobre la senda iniciada. Los ataques al Parlamento, como el que se pudo ver el pasado 14 de abril, rara vez se producen de manera aislada, sino que suelen ser la antesala de auténticos ataques a la democracia y a las libertades de que disfruta la ciudadanía», señala el texto.

Aquel día, Sánchéz intentó tomar la palabra durante el Pleno para denunciar que el diputado de ERC Jordi Salvador le había insultado llamándole «asesino» y «criminal» durante la sesión. Sin embargo, la Presidencia no le dio la palabra y le llamó al orden por sus protestas. Posteriormente, Sánchez se subió a la tribuna presidencial e increpó a la letrada que estaba dando asistencia al Pleno. Por lo que fue llamado al orden por segunda vez.

El escrito de Armengol narra así la tercera llamada al orden, que acarrea la expulsión del Pleno: «Minutos después, se levantó de su escaño y, mientras otro diputado estaba en el estrado comenzando su intervención, volvió a subir a la Presidencia y se encaró a escasos centímetros con el Vicepresidente Primero de la Mesa, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que en ese momento estaba desempeñando el papel de presidente, al que vociferó y amenazó con gestos intimidatorios, obligando con ello a interrumpir el Pleno».

Ahora la Mesa ha aprobado el escrito que condena «en los más enérgicos términos» la actuación del diputado de Vox. «Su intento de intimidar a una funcionaria y su ataque a la Presidencia de la Cámara constituyen un grave cuestionamiento a la institución parlamentaria y a la democracia que representa», dice en su primer punto.

A continuación, hace un llamamiento a todas las formaciones políticas con representación parlamentaria para que «rebajen el clima de crispación». Algunos grupos, dice el texto, «han hecho de la crispación una herramienta política para deslegitimar las propias instituciones»

Se advierte a Sánchez de que «conductas como las que se pudieron ver el pasado 14 de abril no serán toleradas, y serán respondidas con las actuaciones más enérgicas que permita la normativa vigente, en defensa de la democracia y de la Constitución».

Por último, se hace la propuesta a los grupos para que «estudien una posible mejora del Reglamento del Congreso con el fin de que la Cámara disponga de una herramienta más eficaz para dar respuesta a las situaciones de conflictividad que se puedan producir en el curso de las sesiones parlamentarias». «También sería recomendable analizar las formas de mejorar la convivencia en el recinto parlamentario para evitar ataques contra los valores democráticos», concluye.

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