El profesor Jasper Tempest sigue siendo el mismo. Puede que al final de la cuarta temporada de «Profesor T» le viéramos quitarse sus famosos guantes de investigador, lo que supone un avance en su vida personal con su trastorno obsesivo compulsivo, pero nunca nada es tan fácil con él. No nos defrauda al comienzo de la quinta entrega de la serie, que llega hoy a Cosmo con nuevos episodios que prometen regalarnos nuevas miradas sobre el histriónico criminólogo favorito de la televisión.
Jasper (Ben Miller) coloca obsesivamente varias camisas, pantalones y artículos de aseo sobre la cama de su habitación. Su madre, Adelaide (Frances de la Tour), ha decidido dar la vuelta al mundo y nuestro profesor favorito ha cambiado sus clases de criminología en Cambridge por algo más personal. En otra habitación similar, Helena (Juliet Stevenson) tiene métodos mucho menos cerebrales para elegir qué meter en su equipaje. El motivo es que ambos han decidido dar un paso más en la «relación» que tienen y hacer juntos una escapada a un romántico hotel con spa a 500 libras la noche. Todo parece perfecto hasta que ponen un pie en las instalaciones. Allí, y a pesar de que Jasper testa toda una lista de compatibilidades entre ellos —muy fiel al estilo que no ceja—, los empleados se confunden y acaban hospedándolos en una habitación doble en vez de una individual para cada uno. Además, servicios médicos pasan corriendo por delante de sus narices evidenciando que los sucesos ocurren cerca de Tempest. Un hombre fallece en el restaurante del hotel por «Causas naturales», que es el título del primer episodio de esta nueva entrega.
Pero lejos de quedarse ahí, y a pesar de tener que resistirse a tratamientos coreanos con caracoles —una interesante metáfora de total desinhibición, opuesta a Tempest—, la cena del día siguiente no va mucho mejor y uno de sus compañeros de mesa cae redondo durante el servicio. Hasta el investigador más amateur sabe que estas coincidencias no existen, así que la policía comienza las investigaciones. Entran en escena los componentes del equipo Tempest. Maiya (Sunetra Sarker) es ahora la líder de las investigaciones, mientras Chloe (Rhian Blundell) participa activamente en las nuevas investigaciones, que abarcarán —como siempre— los casos más locos: un combate de boxeo que termina en tragedia, el asesinato de un reconocido escritor de novelas criminales vinculado con Jasper o una serie de crímenes en un campo de golf que evocan a un antiguo asesino. Por su parte, Dan Winters (Barney White) comenzará una nueva línea de trama personal en la que se relaciona con Leoni Vass, hija de un temido jefe criminal. Lo que comienza como un tonteo podría tener consecuencias devastadoras personales para el subinspector y su círculo más cercano, además de colocarle en un incómodo lugar entre el deber y los sentimientos.
El éxito de «Profesor T» sigue estando, sin duda, en la interpretación magistral de Miller, que hace verdaderos esfuerzos por adoptar algunas convenciones sociales y abrir su mundo fuera del orden; una pequeña ventana al caos. Sus ensoñaciones siguen apareciendo con la misma frecuencia que antes, y en su cabeza a veces todo sucede de manera muy distinta y alejada de la realidad. Su pulsión por seguir una investigación, su trastorno y la nueva relación íntima que intenta mantener con Helena pueden ser demasiado para el cerebro analítico del profesor Tempest. Pero ahí está la verdadera riqueza de esta temporada. Junto a una paciente y comprensiva pareja, intentará no preocuparse por mostrar sus vulnerabilidades y las incertidumbres que le provoca la situación. A todo este caso tampoco ayudará la repentina enfermedad que postra en un hospital a Adelaide a la vuelta de su viaje.
El productor Dan Seeler prometió episodios «más excéntricos, emotivos y sorprendentes», enfocados en el romance del profesor —su «caso más desconcertante»— y crímenes complejos que desafían al equipo policial. Aún no sabemos nada de una sexta temporada, pero sí podemos confirmar que sacar al profesor de su zona de confort, aun provocando incomodidad ajena, es una experiencia deliciosa para el espectador que disfruta de su falta de filtros, sus dotes de observación y su particular manera de ver la vida. Con razón la serie británica procedimental ha sido vendida a más de 125 territorios de todo el mundo, y ha superado los cuatro millones de espectadores con las temporadas anteriores.
Cosmo estrena la quinta temporada de la serie británica «Profesor T», protagonizada por Ben Miller como criminólogo
El profesor Jasper Tempest sigue siendo el mismo. Puede que al final de la cuarta temporada de «Profesor T» le viéramos quitarse sus famosos guantes de investigador, lo que supone un avance en su vida personal con su trastorno obsesivo compulsivo, pero nunca nada es tan fácil con él. No nos defrauda al comienzo de la quinta entrega de la serie, que llega hoy a Cosmo con nuevos episodios que prometen regalarnos nuevas miradas sobre el histriónico criminólogo favorito de la televisión.
Jasper (Ben Miller) coloca obsesivamente varias camisas, pantalones y artículos de aseo sobre la cama de su habitación. Su madre, Adelaide (Frances de la Tour), ha decidido dar la vuelta al mundo y nuestro profesor favorito ha cambiado sus clases de criminología en Cambridge por algo más personal. En otra habitación similar, Helena (Juliet Stevenson) tiene métodos mucho menos cerebrales para elegir qué meter en su equipaje. El motivo es que ambos han decidido dar un paso más en la «relación» que tienen y hacer juntos una escapada a un romántico hotel con spa a 500 libras la noche. Todo parece perfecto hasta que ponen un pie en las instalaciones. Allí, y a pesar de que Jasper testa toda una lista de compatibilidades entre ellos —muy fiel al estilo que no ceja—, los empleados se confunden y acaban hospedándolos en una habitación doble en vez de una individual para cada uno. Además, servicios médicos pasan corriendo por delante de sus narices evidenciando que los sucesos ocurren cerca de Tempest. Un hombre fallece en el restaurante del hotel por «Causas naturales», que es el título del primer episodio de esta nueva entrega.
Pero lejos de quedarse ahí, y a pesar de tener que resistirse a tratamientos coreanos con caracoles —una interesante metáfora de total desinhibición, opuesta a Tempest—, la cena del día siguiente no va mucho mejor y uno de sus compañeros de mesa cae redondo durante el servicio. Hasta el investigador más amateur sabe que estas coincidencias no existen, así que la policía comienza las investigaciones. Entran en escena los componentes del equipo Tempest. Maiya (Sunetra Sarker) es ahora la líder de las investigaciones, mientras Chloe (Rhian Blundell) participa activamente en las nuevas investigaciones, que abarcarán —como siempre— los casos más locos: un combate de boxeo que termina en tragedia, el asesinato de un reconocido escritor de novelas criminales vinculado con Jasper o una serie de crímenes en un campo de golf que evocan a un antiguo asesino. Por su parte, Dan Winters (Barney White) comenzará una nueva línea de trama personal en la que se relaciona con Leoni Vass, hija de un temido jefe criminal. Lo que comienza como un tonteo podría tener consecuencias devastadoras personales para el subinspector y su círculo más cercano, además de colocarle en un incómodo lugar entre el deber y los sentimientos.
El éxito de «Profesor T» sigue estando, sin duda, en la interpretación magistral de Miller, que hace verdaderos esfuerzos por adoptar algunas convenciones sociales y abrir su mundo fuera del orden; una pequeña ventana al caos. Sus ensoñaciones siguen apareciendo con la misma frecuencia que antes, y en su cabeza a veces todo sucede de manera muy distinta y alejada de la realidad. Su pulsión por seguir una investigación, su trastorno y la nueva relación íntima que intenta mantener con Helena pueden ser demasiado para el cerebro analítico del profesor Tempest. Pero ahí está la verdadera riqueza de esta temporada. Junto a una paciente y comprensiva pareja, intentará no preocuparse por mostrar sus vulnerabilidades y las incertidumbres que le provoca la situación. A todo este caso tampoco ayudará la repentina enfermedad que postra en un hospital a Adelaide a la vuelta de su viaje.
El productor Dan Seeler prometió episodios «más excéntricos, emotivos y sorprendentes», enfocados en el romance del profesor —su «caso más desconcertante»— y crímenes complejos que desafían al equipo policial. Aún no sabemos nada de una sexta temporada, pero sí podemos confirmar que sacar al profesor de su zona de confort, aun provocando incomodidad ajena, es una experiencia deliciosa para el espectador que disfruta de su falta de filtros, sus dotes de observación y su particular manera de ver la vida. Con razón la serie británica procedimental ha sido vendida a más de 125 territorios de todo el mundo, y ha superado los cuatro millones de espectadores con las temporadas anteriores.
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