No me preguntéis por qué, pero después del GP de Hungría me ha venido a la cabeza una imagen: año 2002, el Mono Burgos sale lentamente de una alcantarilla en pleno centro de Madrid. Junto a él, una frase: «Ya estamos aquí». Era el spot publicitario del Atlético de Madrid tras pasar dos largos años en el infierno, dos temporadas en Segunda División. Aston Martin lleva seis meses en un infierno parecido. Al igual que ese accidente deportivo que sufrió el Atlético con su descenso en el año 2000, el infierno de la escudería británica ha sido inesperado, ilógico, bochornoso, traumático y muy doloroso.
No me preguntéis por qué, pero después del GP de Hungría me ha venido a la cabeza una imagen: año 2002, el Mono Burgos sale lentamente de una alcantarilla en pl
No me preguntéis por qué, pero después del GP de Hungría me ha venido a la cabeza una imagen: año 2002, el Mono Burgos sale lentamente de una alcantarilla en pleno centro de Madrid. Junto a él, una frase: «Ya estamos aquí». Era el spot publicitario del Atlético de Madrid tras pasar dos largos años en el infierno, dos temporadas en Segunda División. Aston Martin lleva seis meses en un infierno parecido. Al igual que ese accidente deportivo que sufrió el Atlético con su descenso en el año 2000, el infierno de la escudería británica ha sido inesperado, ilógico, bochornoso, traumático y muy doloroso.
Aquel Atlético de la temporada 1999/2000 tenía una de las mejores plantillas de la categoría. Jugadores como Kiko Narváez, Valerón, Hasselbaink, Solari, Capdevila, Molina, Aguilera, Santi Denia… Las expectativas eran muy altas, pero los resultados fueron muy decepcionantes. Aston Martin tenía este año a Fernando Alonso, a Adrian Newey, a un equipo técnico fortalecido para un proyecto ambicioso, una sede nueva y las herramientas más modernas y vanguardistas para diseñar y producir un monoplaza de F1. La realidad, al igual que la de aquel Atlético, ha sido que las expectativas saltaron por los aires hechas añicos y que el rendimiento ha sido un fiasco.
En Hungría, en mi cabeza colchonera, se volvió a reproducir aquella escena. Vi salir a Alonso de la alcantarilla del infierno. Ha sido el primer paso alentador tras 10 grandes premios con el electrocardiograma plano. La primera en la que Fernando ha podido competir, ha podido sentir la adrenalina de las carreras y olvidarse de la horrible sensación de dar vueltas sin ninguna meta salvo la de acumular datos para el equipo.
El primer paquete de mejoras que ha introducido Aston Martin ha funcionado como esperaban. Los números de la pista han coincidido con las lecturas del túnel del viento y los análisis de CFD, lo que significa que la correlación es buena. Es una luz verde para poder seguir trabajando.
Siguiendo con el símil futbolístico, el Atlético tardó ocho años en lograr un título oficial tras su ascenso a Primera. La gran pregunta es cuánto tardará Aston Martin en fabricar un coche ganador. Al margen de la mejoría de Hungría, que les otorgó la primera clasificación para Q2 del año, la mejor posición de parrilla de los dos coches y la mejor carrera de la temporada, la posición del equipo verde sigue muy lejos de las expectativas.
Incluso con la introducción del nuevo motor Honda que llegará en Zandvoort y las evoluciones aerodinámicas previstas para Bakú y Monza, la posibilidad de que Aston Martin luche por podios este año es muy pequeña. Incluso saliendo todo bien, su meta razonable sería pelear en la zona media al final de temporada con Racing Bulls. Quizá el objetivo esté más centrado en aprender para el Mundial 2027 y empezar de nuevo.
Fernando Alonso asegura que no tiene ninguna duda de que Newey va a conseguir darles el mejor chasis de la F1. La única pregunta, que nadie puede responder, es cuánto va a tardar en hacerlo. En su anterior aventura con Red Bull, el diseñador británico tardó tres años en ganar su primera carrera y cuatro años en conquistar el primer título.
Alonso tiene un contrato de larga duración con Aston Martin, pero aún no ha decidido si su futuro estará detrás del volante o ayudando al equipo en otras tareas. Como piloto sigue motivado y sin grietas en su rendimiento, pero el próximo miércoles cumplirá 45 años y necesita que Newey acelere los procesos.
El progreso de Hungría supone una buena noticia, pero aún no compensa todas las malas. Llega un poco de luz a un mundo de tinieblas, se acaba el subsuelo, abandonan las catacumbas, Aston Martin se asoma, saca la cabeza de la alcantarilla, pero ahora hay que levantarse y correr más que los demás para atrapar a los grandes, que siguen muy lejos. Después del infierno, llega el purgatorio.
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