Alcaraz vuelve a Miami, el lugar de su última decepción: una superficie desfavorable, un debut incómodo y el «ajedrez» como arma

<p>Cuesta recordarlo ahora, pero la última gran decepción de <strong>Carlos Alcaraz </strong>ocurrió hace justo un año en el escenario al que este viernes regresa: el Masters 1000 de Miami. Luego vendrían unas pocas derrotas, muy pocas, como en la final de Wimbledon ante <strong>Jannik Sinner</strong>, pero todas entraban dentro de lo posible. Aquella vez, en cambio, nadie lo esperaba. En el inicio de la primavera de 2025, Alcaraz perdió ante el veterano <strong>David Goffin </strong>en su debut en Miami y su porvenir se puso en duda. </p>

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 El español regresa a Florida como número uno y favorito pese a encadenar dos decepciones consecutivas en el torneo; esta madrugada debuta ante Fonseca, un brasileño de golpe fuerte al que promete «estar un paso por delante»  

Cuesta recordarlo ahora, pero la última gran decepción de Carlos Alcaraz ocurrió hace justo un año en el escenario al que este viernes regresa: el Masters 1000 de Miami. Luego vendrían unas pocas derrotas, muy pocas, como en la final de Wimbledon ante Jannik Sinner, pero todas entraban dentro de lo posible. Aquella vez, en cambio, nadie lo esperaba. En el inicio de la primavera de 2025, Alcaraz perdió ante el veterano David Goffin en su debut en Miami y su porvenir se puso en duda.

¿Sería un mal año para el español? Venía de caer en cuartos de final del Open de Australia y después se fue de vacaciones a Riviera Maya junto a su familia. Recibió críticas. Y poco le importó. A partir de entonces empezó una de las rachas más prodigiosas de la historia del tenis. Campeón de tres de los últimos cuatro grandes y dominador del ranking ATP, estos días regresa a Florida para mantener esa inercia.

Miami es, en realidad, un torneo extraño para Alcaraz. Allí ganó su primer Masters 1000 siendo todavía adolescente, en 2022, con apenas 18 años, y allí firmó excelentes actuaciones, pero ya encadena dos fiascos. Antes de la derrota ante Goffin, en 2024, siendo favorito, cayó en cuartos contra Grigor Dimitrov, otra rareza. La teoría dice que la humedad de la zona le perjudica porque la bola se ensancha y bota menos, pero cómo hablar de condiciones desfavorables para Alcaraz si venció en el último US Open con el techo cerrado y en el último Open de Australia con el techo a medio abrir. Como siempre, todo lo que no sea el título o, como mínimo, un puesto en la final, sería una sorpresa.

Después de perder en Indian Wells en semifinales ante Daniil Medvedev, el español evitará a Sinner y al ruso hasta una hipotética final, aunque igualmente su camino puede ser complicado. La madrugada del viernes al sábado (no antes de las 00.00 horas, Movistar) debutará ante Joao Fonseca, portento brasileño de dura pegada, y en rondas posteriores le podrían esperar Sebastian Korda, Karen Khachanov y Taylor Fritz o Jack Draper. Todos son rivales de consideración en superficie dura, más con la motivación que supone enfrentarse al número uno.

En su último torneo, Alcaraz admitió su hartazgo por el aumento de nivel de sus rivales frente a él, por «enfrentarse a un Roger Federer en cada ronda», y a su llegada a Miami quiso matizar sus palabras para atajar la polémica creada.

«Obviamente estoy muy contento de que me consideren un jugador al que intentar vencer, y nosotros también estamos intentando que mejoren como jugadores. Así que, para mí, eso es genial. Pero a veces, cuando salgo a la cancha y veo al rival jugando a ese nivel, no me hace tanta gracia», explicó el español, que alabó a Fonseca, su primer rival, y desveló el plan para contrarrestar su agresividad: «Ante un jugador así intento estar un paso por delante. Intento ver cuál va a ser su próximo movimiento antes de que lo haga. En cierto modo, es como el ajedrez. Estar allí un poco antes o pensar en lo que va a pasar a continuación. Así puedo pensar en mi jugada».

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