La nómina de españoles que pueden presumir de haber viajado al espacio se cuenta con los dedos de las manos. Los astronautas Miguel López-Alegría y Pedro Duque fueron los primeros y a ellos les han seguido el aventurero Jesús Calleja y el fundador de Civitatis, Alberto Gutiérrez. Este último, hace apenas unas semanas, al haber pagado por formar parte de la tripulación de la misión NS-38 de Blue Origin. El vuelo incluía la posibilidad de experimentar varios minutos de ingravidez y observar la curvatura terrestre antes de regresar a tierra bajo paracaídas. Una experiencia que ha contado con pelos y señales este martes en ‘Y ahora Sonsoles’.
El primer turista espacial español ha comenzado restándole importancia al viaje que realizó el pasado 22 de enero: «Fue simplemente un paseíto fuera de la estratosfera, a 107 kilómetros de altitud saliendo desde cerca de El Paso, en Texas».
Preguntado por Sonsoles Ónega, ha explicado que, en realidad, no se requiere una formación especial. Lo único que hizo fue estar «tres días antes practicando» lo que se va a hacer dentro del cohete durante la experiencia, así como aprender qué hacer en caso de emergencia. Todo ello durante 10 y 12 horas al día.
«La preparación es básicamente saber cómo entrar, cómo salir de la cápsula, cómo abrocharse, ponerte el arnés, quitarte el arnés, qué pasa si hay una emergencia y hay fuego, ponerse la mascara y planificar lo que vas a hacer en tus tres minutos para que lo disfrutes», ha detallado.
Asimismo, ha relatado qué era lo que más le preocupaba. Lejos de pensar en lo que pudiera ir mal, Alberto ha dejado perpleja a la presentadora del magacín de Antena 3 al asegurar que su mayor preocupación: «Mi gran preocupación era que no había baño arriba».
El que se ha convertido en el cuarto español en viajar al espacio ha justificado que, aunque es un vuelo de 10 minutos, a la cápsula hay que subirse una hora antes y a eso hay que añadirle el estrés de irse al espacio en un cohete o la posibilidad que se retrase el despegue.
«Lo que hice fue no beber agua, no tomar café», ha añadido, aclarando que «repetiría mañana mismo», pero que ya no es posible porque acaban de suspenderlo, al menos por dos años, «para centrarse en el programa de ir a la luna».
En cuanto a la experiencia en sí, Alberto ha relatado que «el cohete sube y baja solo» y que ellos no deben hacer nada, salvo estar preparados para abrir los paracaídas y por»si hubiera un fuego». En ese caso, «somos nosotros, los de dentro, los que tenemos que apretar un botón. Saldría un gas que apaga el fuego, te pones la mascarilla y ya está».
«Todo es impresionante», ha apuntado, «las estrellas se ven, la luna se ve más nítida, porque es negro absoluto. De tamaño la ves igual al no estar la atmósfera de por medio», ha finalizado.
El fundador de Civitatis fue uno de los seis tripulantes que disfrutaron de un paseo por la estratosfera el pasado 22 de enero
La nómina de españoles que pueden presumir de haber viajado al espacio se cuenta con los dedos de las manos. Los astronautas Miguel López-Alegría y Pedro Duque fueron los primeros y a ellos les han seguido el aventurero Jesús Calleja y el fundador de Civitatis, Alberto Gutiérrez. Este último, hace apenas unas semanas, al haber pagado por formar parte de la tripulación de la misión NS-38 de Blue Origin. El vuelo incluía la posibilidad de experimentar varios minutos de ingravidez y observar la curvatura terrestre antes de regresar a tierra bajo paracaídas. Una experiencia que ha contado con pelos y señales este martes en ‘Y ahora Sonsoles’.
El primer turista espacial español ha comenzado restándole importancia al viaje que realizó el pasado 22 de enero: «Fue simplemente un paseíto fuera de la estratosfera, a 107 kilómetros de altitud saliendo desde cerca de El Paso, en Texas».
Preguntado por Sonsoles Ónega, ha explicado que, en realidad, no se requiere una formación especial. Lo único que hizo fue estar «tres días antes practicando» lo que se va a hacer dentro del cohete durante la experiencia, así como aprender qué hacer en caso de emergencia. Todo ello durante 10 y 12 horas al día.
«La preparación es básicamente saber cómo entrar, cómo salir de la cápsula, cómo abrocharse, ponerte el arnés, quitarte el arnés, qué pasa si hay una emergencia y hay fuego, ponerse la mascara y planificar lo que vas a hacer en tus tres minutos para que lo disfrutes», ha detallado.
Asimismo, ha relatado qué era lo que más le preocupaba. Lejos de pensar en lo que pudiera ir mal, Alberto ha dejado perpleja a la presentadora del magacín de Antena 3 al asegurar que su mayor preocupación: «Mi gran preocupación era que no había baño arriba».
El que se ha convertido en el cuarto español en viajar al espacio ha justificado que, aunque es un vuelo de 10 minutos, a la cápsula hay que subirse una hora antes y a eso hay que añadirle el estrés de irse al espacio en un cohete o la posibilidad que se retrase el despegue.
«Lo que hice fue no beber agua, no tomar café», ha añadido, aclarando que «repetiría mañana mismo», pero que ya no es posible porque acaban de suspenderlo, al menos por dos años, «para centrarse en el programa de ir a la luna».
En cuanto a la experiencia en sí, Alberto ha relatado que «el cohete sube y baja solo» y que ellos no deben hacer nada, salvo estar preparados para abrir los paracaídas y por»si hubiera un fuego». En ese caso, «somos nosotros, los de dentro, los que tenemos que apretar un botón. Saldría un gas que apaga el fuego, te pones la mascarilla y ya está».
«Todo es impresionante», ha apuntado, «las estrellas se ven, la luna se ve más nítida, porque es negro absoluto. De tamaño la ves igual al no estar la atmósfera de por medio», ha finalizado.
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