<p>Escribía ayer <a href=»https://www.elmundo.es/opinion/2026/01/31/697e771121efa0534f8b4575.html»>una tribuna en este medio Arturo Pérez-Reverte</a>, a partir de la polémica con el escritor David Uclés y sus famosas jornadas sobre la Guerra Civil en Sevilla. Nadie se había enterado de esas jornadas hasta que no pasó lo que pasó. Es decir, a nadie más que a Reverte y a los cuatro que iban a cobrar de esas jornadas les interesaba lo que iba a ocurrir en ellas. Pero entonces <strong>se nombró la palabra mágica</strong>, CANCELACIÓN, y todos caímos como moscas una vez más. Digo una vez más porque llevamos años cayendo en este método de combustión e indignación rápida.</p>
Para estar tan cancelados anda que no venden libros, anda que no dan la turra y anda que no se llenan sus eventos
Escribía ayer una tribuna en este medio Arturo Pérez-Reverte, a partir de la polémica con el escritor David Uclés y sus famosas jornadas sobre la Guerra Civil en Sevilla. Nadie se había enterado de esas jornadas hasta que no pasó lo que pasó. Es decir, a nadie más que a Reverte y a los cuatro que iban a cobrar de esas jornadas les interesaba lo que iba a ocurrir en ellas. Pero entonces se nombró la palabra mágica, CANCELACIÓN, y todos caímos como moscas una vez más. Digo una vez más porque llevamos años cayendo en este método de combustión e indignación rápida.
La realidad es que nadie le ha cancelado el evento a Reverte, lo ha cancelado él solo. Bueno, ni siquiera lo ha cancelado, que solo lo ha aplazado unos meses. Desde la organización dijeron que lo hacían porque el plantel ya no les cuadraba, ahora Reverte dice que es por un supuesto escrache violento de la «ultraizquierda». Excusas aparte de esta no-cancelación, el caso es que el rollo victimista le ha venido muy bien porqueahora tiene una publicidad que ni en sus mejores sueños.
Estos días no han dejado de aparecer columnas sobre «el debate que todos perdimos» y «las jornadas que todos perdimos» escritas en tono catastrofista. Columnas nostálgicas de un tiempo donde entonces sí, entonces no veas cómo se podía hablar, no como ahora que no se puede decir nada. Y yo me pregunto, ¿de verdad que no sepuede decir nada ni debatir si lo estáis diciendo todo en vuestras columnas y en vuestros comentarios? ¿Qué más queréis decir? Todos sabemos que si Reverte hubiera querido seguir adelante no habría aplazado el evento. Pero entonces no habría tenido esto, que es la conquista del relato. Él, que sabe tanto de guerras y de ficciones, sabe lo que hace.
Este no es el debate que todos perdimos, porque al final aquí ha debatido todo el mundo (hasta los ponentes que se habían retirado), pero sí es el debate con el que todos hemos perdido más tiempo y energía. Y con el que Reverte ganará dinero.
Y volviendo a la cancelación y lo buena estrategia de marketing que es. Pensaba en Juan Soto yendo a las presentaciones de su libro con guardaespaldas (no vaya a ser que se le cuele una peligrosísima feminista) y haciendo el show de turno, aunque al otro lado esté el movimiento más pacífico de la historia. Ni que fuera Roberto Saviano habiendo escrito de la Camorra o Salman Rushdie habiendo escrito de Mahoma.
No sé, pero para estar tan cancelados anda que no venden libros, anda que no dan la turra y anda que no se llenan sus eventos.
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