Renfe ha salido hoy al paso de las acusaciones vertidas en los últimos días contra la compañía tras el accidente de alta velocidad de Urda (Toledo) por la presunta colonización de algunos de sus cargos por personal sin capacitación. Según ha explicado la operadora en una nota, todos los nombramientos realizados en la compañía «se ajustan a la normativa vigente y responden a criterios de capacidad, experiencia profesional y adecuación a las responsabilidades de cada puesto».
«Los profesionales que forman parte de los órganos de dirección de Renfe cuentan con trayectorias acreditadas en los ámbitos de la movilidad, la gestión pública, la ingeniería, la planificación del transporte, la innovación y la gestión empresarial. La compañía rechaza las descalificaciones genéricas que pretenden cuestionar su profesionalidad y compromiso con el servicio público», afirma Renfe en una nota.
Respecto a la evolución de los gastos de personal, su incremento, según la operadora, responde fundamentalmente «al cumplimiento de la tasa de reposición y a la incorporación progresiva de nuevos profesionales para garantizar la adecuada prestación del servicio público ferroviario».
Pese a la rotunda defensa que ha realizado la compañía de sus cargos, lo cierto es que dentro de la compañía hay sectores que se muestran muy críticos con los planteamientos que están realizando de un tiempo a estar parte determinados directivos procedentes, como su presidente, Álvaro Fernández Heredia, del sector del autobús. El criterio de estos «autobuseros», como se los conoce coloquialmente dentro de la operadora, está chocando en muchas ocasiones con el de profesionales ferroviarios que llevan en la compañía muchos años.
Respecto a la posible responsabilidad de Renfe en los accidentes, la compañía ha asegurado que es «imprescindible dejar claro que ninguno de los dos recientes accidentes ferroviarios es atribuible a Renfe por lo que vincular estos terribles sucesos con supuestas carencias en la seguridad del material ferroviario competencia de la operadora o a su propia organización de trabajo carece de sentido».
La compañía asegura que sus cargos cuentan con la capacitación adecuada, aunque en algunos ámbitos de la operadora hay cierto malestar con algunos que llegaron del sector del autobús
Renfe ha salido hoy al paso de las acusaciones vertidas en los últimos días contra la compañía tras el accidente de alta velocidad de Urda (Toledo) por la presunta colonización de algunos de sus cargos por personal sin capacitación. Según ha explicado la operadora en una nota, todos los nombramientos realizados en la compañía «se ajustan a la normativa vigente y responden a criterios de capacidad, experiencia profesional y adecuación a las responsabilidades de cada puesto».
«Los profesionales que forman parte de los órganos de dirección de Renfe cuentan con trayectorias acreditadas en los ámbitos de la movilidad, la gestión pública, la ingeniería, la planificación del transporte, la innovación y la gestión empresarial. La compañía rechaza las descalificaciones genéricas que pretenden cuestionar su profesionalidad y compromiso con el servicio público», afirma Renfe en una nota.
Respecto a la evolución de los gastos de personal, su incremento, según la operadora, responde fundamentalmente «al cumplimiento de la tasa de reposición y a la incorporación progresiva de nuevos profesionales para garantizar la adecuada prestación del servicio público ferroviario».
Pese a la rotunda defensa que ha realizado la compañía de sus cargos, lo cierto es que dentro de la compañía hay sectores que se muestran muy críticos con los planteamientos que están realizando de un tiempo a estar parte determinados directivos procedentes, como su presidente, Álvaro Fernández Heredia, del sector del autobús. El criterio de estos «autobuseros», como se los conoce coloquialmente dentro de la operadora, está chocando en muchas ocasiones con el de profesionales ferroviarios que llevan en la compañía muchos años.
Respecto a la posible responsabilidad de Renfe en los accidentes, la compañía ha asegurado que es «imprescindible dejar claro que ninguno de los dos recientes accidentes ferroviarios es atribuible a Renfe por lo que vincular estos terribles sucesos con supuestas carencias en la seguridad del material ferroviario competencia de la operadora o a su propia organización de trabajo carece de sentido».
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