La vivienda se ha convertido en una carrera en la que los salarios avanzan por un carril y los precios inmobiliarios por otro. Los últimos datos de Idealista muestran que el precio de la vivienda en venta en España ha aumentado un 0,6% frente a junio de 2026, un 3,3% respecto a abril y un 13,1% en términos interanuales. El valor medio alcanza ya los 2.933 euros por metro cuadrado en el conjunto del territorio nacional, una evolución que refleja la creciente presión sobre los hogares que buscan comprar una vivienda y el esfuerzo económico necesario para acceder a ella.
El impacto más evidente se encuentra entre los jóvenes. Según el informe presentado por CCOO, solo tres de cada diez españoles de entre 18 y 34 años viven actualmente de forma independiente sin necesitar apoyo económico familiar. Hace nueve años eran cuatro de cada diez. El retroceso, de diez puntos, ha situado la tasa de emancipación juvenil en el 31%, frente al 41% registrado en 2016, convirtiendo a España en el país europeo donde más ha caído este indicador durante ese periodo. La vivienda se convierte así en una barrera que no solo condiciona dónde vivir, sino también cuándo es posible iniciar una vida independiente.
Ante este escenario, las medidas políticas destinadas a intervenir en el mercado inmobiliario también han abierto un nuevo frente de incertidumbre. El debate gira ahora en torno a si estas actuaciones consiguen aumentar realmente el acceso a la vivienda o si, en determinadas circunstancias, pueden provocar el efecto contrario al buscado. Los cambios normativos, las restricciones y las nuevas obligaciones generan dudas entre propietarios, compradores y promotores, que pueden retrasar decisiones de inversión o limitar la oferta disponible. La gran cuestión es si la intervención pública logrará corregir el desequilibrio entre oferta y demanda o si terminará añadiendo más tensión al mercado.
La crisis de la vivienda y el papel de la Administración según Bernardos
El economista y profesor titular de Economía de la Universidad Barcelona Gonzalo Bernardos, dado a conocer en redes social y en diversos programas de televisión debido a sus opiniones y sus análisis divulgativos, expone la problemática del mercado de la vivienda y, al mismo tiempo, el papel del ente público en uno de sus últimos post en X. «¿Cuál es el diagnóstico sobre los problemas de la vivienda en España? La solución a la mayor parte de los problemas la tiene la Administración«, comienza explicando el profesional de la economía. A continuación expone las medidas a adoptar, y los aspectos a mejorar, en los próximos tiempos para subsanar este problema.
Por un lado, menciona «el aumento de la seguridad jurídica de los caseros y los propietarios de los solares«, puesto que ahora esta puesta en duda por la incertidumbre que generan las medidas aplicadas. En adición, expone demanda dos avances que van de la mano, como conseguir una mayor rapidez en la concesión de licencias de construcción e incremento de la edificabilidad de los terrenos urbanos. Asimismo, el economista demanda una disminución de la superficie mínima de los pisos, junto con una reducción de impuestos a los compradores y los promotores para promover la oferta y facilitar la accesibilidad.
Todas las claves de la solución pasar por políticas de oferta
Bernardos, en otro prisma señala la importancia de, con el fin de fomentar la construcción, contar con una medida que suponga la disminución de los requisitos necesarios para edificar inmuebles. Además, menciona la posibilidad de hacer viviendas low cost para adaptar las ofertas a todos los bolsillo. Por otra parte, la promoción de la edificación, a su juicio, vendría acompañada de una conversión más rápida del suelo agrícola en residencial. En este sentido, también menciona el regreso de la figura del agente urbanizador. «En definitiva, la clave de la solución a la mayoría de los problemas de la vivienda está más en las políticas de oferta que en las de demanda. Una situación de la que el gobierno no es nada consciente«, concluye el profesional.
El experto analiza todas las variables que influyen sobre esta crisis que atraviesa el mercado inmobiliario, determinando que la solución «está más en las políticas de oferta que en las de demanda»
La vivienda se ha convertido en una carrera en la que los salarios avanzan por un carril y los precios inmobiliarios por otro. Los últimos datos de Idealista muestran que el precio de la vivienda en venta en España ha aumentado un 0,6% frente a junio de 2026, un 3,3% respecto a abril y un 13,1% en términos interanuales. El valor medio alcanza ya los 2.933 euros por metro cuadrado en el conjunto del territorio nacional, una evolución que refleja la creciente presión sobre los hogares que buscan comprar una vivienda y el esfuerzo económico necesario para acceder a ella.
El impacto más evidente se encuentra entre los jóvenes. Según el informe presentado por CCOO, solo tres de cada diez españoles de entre 18 y 34 años viven actualmente de forma independiente sin necesitar apoyo económico familiar. Hace nueve años eran cuatro de cada diez. El retroceso, de diez puntos, ha situado la tasa de emancipación juvenil en el 31%, frente al 41% registrado en 2016, convirtiendo a España en el país europeo donde más ha caído este indicador durante ese periodo. La vivienda se convierte así en una barrera que no solo condiciona dónde vivir, sino también cuándo es posible iniciar una vida independiente.
Ante este escenario, las medidas políticas destinadas a intervenir en el mercado inmobiliario también han abierto un nuevo frente de incertidumbre. El debate gira ahora en torno a si estas actuaciones consiguen aumentar realmente el acceso a la vivienda o si, en determinadas circunstancias, pueden provocar el efecto contrario al buscado. Los cambios normativos, las restricciones y las nuevas obligaciones generan dudas entre propietarios, compradores y promotores, que pueden retrasar decisiones de inversión o limitar la oferta disponible. La gran cuestión es si la intervención pública logrará corregir el desequilibrio entre oferta y demanda o si terminará añadiendo más tensión al mercado.
La crisis de la vivienda y el papel de la Administración según Bernardos
El economista y profesor titular de Economía de la Universidad Barcelona Gonzalo Bernardos, dado a conocer en redes social y en diversos programas de televisión debido a sus opiniones y sus análisis divulgativos, expone la problemática del mercado de la vivienda y, al mismo tiempo, el papel del ente público en uno de sus últimos post en X. «¿Cuál es el diagnóstico sobre los problemas de la vivienda en España? La solución a la mayor parte de los problemas la tiene la Administración«, comienza explicando el profesional de la economía. A continuación expone las medidas a adoptar, y los aspectos a mejorar, en los próximos tiempos para subsanar este problema.
Por un lado, menciona «el aumento de la seguridad jurídica de los caseros y los propietarios de los solares«, puesto que ahora esta puesta en duda por la incertidumbre que generan las medidas aplicadas. En adición, expone demanda dos avances que van de la mano, como conseguir una mayor rapidez en la concesión de licencias de construcción e incremento de la edificabilidad de los terrenos urbanos. Asimismo, el economista demanda una disminución de la superficie mínima de los pisos, junto con una reducción de impuestos a los compradores y los promotores para promover la oferta y facilitar la accesibilidad.
Todas las claves de la solución pasar por políticas de oferta
Bernardos, en otro prisma señala la importancia de, con el fin de fomentar la construcción, contar con una medida que suponga la disminución de los requisitos necesarios para edificar inmuebles. Además, menciona la posibilidad de hacer viviendas low cost para adaptar las ofertas a todos los bolsillo. Por otra parte, la promoción de la edificación, a su juicio, vendría acompañada de una conversión más rápida del suelo agrícola en residencial. En este sentido, también menciona el regreso de la figura del agente urbanizador. «En definitiva, la clave de la solución a la mayoría de los problemas de la vivienda está más en las políticas de oferta que en las de demanda. Una situación de la que el gobierno no es nada consciente«, concluye el profesional.
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