Eurovisión 2026 desvela el orden de actuación de las semifinales en el año del boicot

La Unión Europea de Radiodifusión y la ORF han ratificado el orden de actuación definitivo para las semifinales del Festival de la Canción de Eurovisión 2026, que se disputará del 12 al 16 de mayo en el Wiener Stadthalle de Viena, sede de la 70ª edición con capacidad para 16.000 espectadores y eco de triunfos pasados en 1967 y 2015. La ausencia de España, Islandia, Países Bajos, Irlanda y Eslovenia por boicot relacionado con la participación de Israel reduce el certamen a 35 naciones, la cifra más baja desde 2003, en un contexto de alta expectación que equilibra diversidad musical y estrategia televisiva. La primera semifinal del martes 12 de mayo a las 21:00 CEST arranca con Moldavia y Satoshi interpretando «Viva, Moldova!», un himno electrónico-folclórico optimista que fusiona coros tradicionales con beats bailables para capturar el espíritu resiliente del este europeo desde el primer compás.

Suecia sigue inmediatamente con Felicia y su «My System», un electro-pop adictivo con ganchos electrónicos que lidera las casas de apuestas y posiciona a los nórdicos como favoritos perenniales en un año de alta competencia. Croacia despliega a Lelek con «Andromeda», una propuesta ethno-pop cósmica liderada por cinco vocalistas femeninas que entreteje tradición balcánica con electrónica espacial, evocando amores interestelares en un sonido fresco y potente. Grecia confía en Akylas y «Ferto», un tributo mitológico a la fertilidad mediterránea con ritmos bailables y raíces helénicas que promete visuales etéreos bajo las luces del Stadthalle. Portugal presenta a Bandidos do Cante en «Rosa», un fado alentejano modernizado que pinta pasiones florales sobre guitarras cargadas de emoción cruda, honrando la herencia lusitana con un giro contemporáneo.

Finlandia apuesta por el dúo Linda Lampenius y Pete Parkkonen con «Liekinheitin», un incendio de metal sinfónico finlandés que quema tabúes románticos con riffs feroces y orquestación épica, fiel al legado heavy del país. Montenegro avanza con Tamara Živković y «Nova Zora», un amanecer balcánico electrificado que infunde esperanza a través de raíces folclóricas procesadas con pulsos modernos. Estonia cierra su bloque con Vanilla Ninja y «Too Epic to Be True», un himno de power metal nórdico que desafía destinos con intensidad vocal y guitarras atronadoras, recordando glorias pasadas del grupo. Israel sube al escenario con Noam Bettan y «Michelle», una balada emotiva que navega polémicas geopolíticas buscando unir audiencias con melodías universales y piano minimalista.

Bélgica opta por Essyla en «Dancing on the Ice», un dance invernal deslumbrante con coreografías bajo estroboscopios que evoca pistas heladas futuristas. Serbia culmina el segmento con Lavina y «Kraj mene», un lamento serbio de ruptura emocional que apela a jurados con su crudeza vocal y arreglos tradicionales. Lituania continúa con Lion Ceccah y «Solo quiero más», un grito de deseo cantado en español que añade exotismo lingüístico y ritmos urbanos al bloque báltico. San Marino sorprende con Senhit y «Superstar», un dance patriótico explosivo que une EDM con samples italianos en un estallido de energía microestatal. Polonia presenta a Alicja con «Pray», una plegaria mística sobre beats tribales que fusiona espiritualidad eslava con producción contemporánea. Georgia cierra la primera semifinal competitiva con Bzikebi y «On Replay», un hit viral de coreografías hipnóticas que repite obsesiones románticas como un bucle infinito, viralizado en redes.

Alemania e Italia, como Big 5, exhiben en esta noche: los teutones con su rap orquestal impactante y Sal Da Vinci con «Per sempre sì», el vencedor napolitano de Sanremo 2026 que promete pasión mediterránea en un slot estelar. La segunda semifinal del jueves 14 inicia con Ucrania y Leléka en «Ridnym», un grito identitario que resuena en contexto bélico con fuerza emocional y coros ancestrales. Suiza sigue con Veronica Fusaro y «Alice», un pop alpino etéreo que desciende por madrigales modernos en un cuento vocal cristalino. Rumanía avanza con Alexandra Căpitănescu y «Choke Me», una provocación intensa de voz poderosa sobre beats oscuros. Noruega apuesta por Jonas Lovv en «Ya Ya Ya», un grito escandinavo juguetón y bailable con hooks irresistibles. Malta brilla con Aidan y «Bella», una oda italiana pura de amor romántico con melodía pegajosa.

Luxemburgo revive con Eva Marija en «Mother Nature», una plegaria ecológica angelical que marca su resurgir eurovisivo con armonías celestiales. Letonia presenta a Atvara con «Ēnā», un trance báltico místico que hipnotiza con capas electrónicas y vocales etéreas. Dinamarca cierra su turno con Søren Torpegaard Lund en «Før vi går hjem», una despedida nostálgica electrónica que evoca noches danesas sobre pulsos suaves. El anfitrión Austria exhibe a COSMÓ con «Tanzschein», un vals electrónico que fusiona tradición vienesa con rave moderna para incendiar el recinto. Francia, Reino Unido y resto del Big 5 completan exhibiciones en ambas noches, en un orden diseñado para equilibrar estilos, potenciar underdogs en slots centrales y detonar favoritos en cierres explosivos. La ceremonia de apertura el 10 de mayo en Rathausplatz, con Victoria Swarovski y Michael Ostrowski como presentadores, potenciará un certamen compacto pero vibrante que celebra 70 años de historia navegando tensiones, con ensayos inminentes en el corazón del Danubio listos para coronar el himno europeo 2026.

 Italia apuesta fuerte con «Per sempre sì» en un certamen marcado por la expectación y la diversidad musical europea en el que no estará España  

La Unión Europea de Radiodifusión y la ORF han ratificado el orden de actuación definitivo para las semifinales del Festival de la Canción de Eurovisión 2026, que se disputará del 12 al 16 de mayo en el Wiener Stadthalle de Viena, sede de la 70ª edición con capacidad para 16.000 espectadores y eco de triunfos pasados en 1967 y 2015. La ausencia de España, Islandia, Países Bajos, Irlanda y Eslovenia por boicot relacionado con la participación de Israel reduce el certamen a 35 naciones, la cifra más baja desde 2003, en un contexto de alta expectación que equilibra diversidad musical y estrategia televisiva. La primera semifinal del martes 12 de mayo a las 21:00 CEST arranca con Moldavia y Satoshi interpretando «Viva, Moldova!», un himno electrónico-folclórico optimista que fusiona coros tradicionales con beats bailables para capturar el espíritu resiliente del este europeo desde el primer compás.

Suecia sigue inmediatamente con Felicia y su «My System», un electro-pop adictivo con ganchos electrónicos que lidera las casas de apuestas y posiciona a los nórdicos como favoritos perenniales en un año de alta competencia. Croacia despliega a Lelek con «Andromeda», una propuesta ethno-pop cósmica liderada por cinco vocalistas femeninas que entreteje tradición balcánica con electrónica espacial, evocando amores interestelares en un sonido fresco y potente. Grecia confía en Akylas y «Ferto», un tributo mitológico a la fertilidad mediterránea con ritmos bailables y raíces helénicas que promete visuales etéreos bajo las luces del Stadthalle. Portugal presenta a Bandidos do Cante en «Rosa», un fado alentejano modernizado que pinta pasiones florales sobre guitarras cargadas de emoción cruda, honrando la herencia lusitana con un giro contemporáneo.

Finlandia apuesta por el dúo Linda Lampenius y Pete Parkkonen con «Liekinheitin», un incendio de metal sinfónico finlandés que quema tabúes románticos con riffs feroces y orquestación épica, fiel al legado heavy del país. Montenegro avanza con Tamara Živković y «Nova Zora», un amanecer balcánico electrificado que infunde esperanza a través de raíces folclóricas procesadas con pulsos modernos. Estonia cierra su bloque con Vanilla Ninja y «Too Epic to Be True», un himno de power metal nórdico que desafía destinos con intensidad vocal y guitarras atronadoras, recordando glorias pasadas del grupo. Israel sube al escenario con Noam Bettan y «Michelle», una balada emotiva que navega polémicas geopolíticas buscando unir audiencias con melodías universales y piano minimalista.

Bélgica opta por Essyla en «Dancing on the Ice», un dance invernal deslumbrante con coreografías bajo estroboscopios que evoca pistas heladas futuristas. Serbia culmina el segmento con Lavina y «Kraj mene», un lamento serbio de ruptura emocional que apela a jurados con su crudeza vocal y arreglos tradicionales. Lituania continúa con Lion Ceccah y «Solo quiero más», un grito de deseo cantado en español que añade exotismo lingüístico y ritmos urbanos al bloque báltico. San Marino sorprende con Senhit y «Superstar», un dance patriótico explosivo que une EDM con samples italianos en un estallido de energía microestatal. Polonia presenta a Alicja con «Pray», una plegaria mística sobre beats tribales que fusiona espiritualidad eslava con producción contemporánea. Georgia cierra la primera semifinal competitiva con Bzikebi y «On Replay», un hit viral de coreografías hipnóticas que repite obsesiones románticas como un bucle infinito, viralizado en redes.

Alemania e Italia, como Big 5, exhiben en esta noche: los teutones con su rap orquestal impactante y Sal Da Vinci con «Per sempre sì», el vencedor napolitano de Sanremo 2026 que promete pasión mediterránea en un slot estelar. La segunda semifinal del jueves 14 inicia con Ucrania y Leléka en «Ridnym», un grito identitario que resuena en contexto bélico con fuerza emocional y coros ancestrales. Suiza sigue con Veronica Fusaro y «Alice», un pop alpino etéreo que desciende por madrigales modernos en un cuento vocal cristalino. Rumanía avanza con Alexandra Căpitănescu y «Choke Me», una provocación intensa de voz poderosa sobre beats oscuros. Noruega apuesta por Jonas Lovv en «Ya Ya Ya», un grito escandinavo juguetón y bailable con hooks irresistibles. Malta brilla con Aidan y «Bella», una oda italiana pura de amor romántico con melodía pegajosa.

Luxemburgo revive con Eva Marija en «Mother Nature», una plegaria ecológica angelical que marca su resurgir eurovisivo con armonías celestiales. Letonia presenta a Atvara con «Ēnā», un trance báltico místico que hipnotiza con capas electrónicas y vocales etéreas. Dinamarca cierra su turno con Søren Torpegaard Lund en «Før vi går hjem», una despedida nostálgica electrónica que evoca noches danesas sobre pulsos suaves. El anfitrión Austria exhibe a COSMÓ con «Tanzschein», un vals electrónico que fusiona tradición vienesa con rave moderna para incendiar el recinto. Francia, Reino Unido y resto del Big 5 completan exhibiciones en ambas noches, en un orden diseñado para equilibrar estilos, potenciar underdogs en slots centrales y detonar favoritos en cierres explosivos. La ceremonia de apertura el 10 de mayo en Rathausplatz, con Victoria Swarovski y Michael Ostrowski como presentadores, potenciará un certamen compacto pero vibrante que celebra 70 años de historia navegando tensiones, con ensayos inminentes en el corazón del Danubio listos para coronar el himno europeo 2026.

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